Este viernes, el expresidente Julio María Sanguinetti terminó su asueto estival en el semanario colorado Correo de los viernes, y publicó su primera columna de 2026.
En el texto, abordó el tema de los conflictos sindicales, con énfasis en los casos del puerto y la industria láctea, y consideró que “cuando el conflicto deja de ser una herramienta de negociación y se convierte en un fin en sí mismo, las consecuencias pueden ser devastadoras”
En su texto, el dos veces presidente reconoció la importancia del rol sindical, aunque hizo distinciones de orden casuística.
“El sindicalismo ha sido un factor fundamental. Son bien conocidos los ejemplos suecos, alemanes y japoneses en la materia. Aquí, en nuestro país, hemos tenido de todo, desde los empleados de Tienda Inglesa defendiendo a su patrón ante una demanda de las oficinas impositivas hasta lo que he llamado más de una vez sindicatos ‘suicidas’”, escribió.
Desde su punto de vista, “los del puerto-pesca y Conaprole caen en esta definición: desapegados de todo sentido de responsabilidad por la sobrevivencia de sus empresas, viven de paro en paro generando pérdidas millonarias y poniendo en riesgo el empleo”.
En cuanto a la cooperativa lechera, Sanguinetti entiende que “ha lidiado
constantemente con un sindicato de nula racionalidad y que, debido a la envergadura
de la compañía “ha podido conceder a sus trabajadores beneficios que otras
empresas no han podido resistir y así, una a una, han ido cayendo. En
ocasiones, esa irracionalidad se hace de una evidencia asombrosa. Pasó en Claldy
cuando se compró maquinaria nueva y el sindicato generó un conflicto porque los
supervisores controlaban el rendimiento de cada máquina. En una palabra, la
empresa se salvaría si se lograba más rendimiento, pero eso era mirado como la
encarnación del mal”, prosiguió.
Posteriormente, apuntó hacia el Ejecutivo en general y a Juan Castillo, ministro
de Trabajo, en particular
“Al gobierno le cuesta moverse en ese tema, porque el propio ministro es un sindicalista que oficialmente pertenece a una secta en desaparición en el mundo, que es el comunismo”, escribió. Luego, conciliador, añadió que Castillo “es un dirigente de mucha experiencia, muy inteligente”, pero que “mira la realidad con lentes distintos a los del ministro de Economía. Él interpreta la realidad desde una mirada de lucha de clases”.
Para Sanguinetti, esa mirada difícilmente “pueda ayudar mucho al gobierno en estos casos. En general sí, porque discutir con los sindicatos del comercio o aún el combativo de la construcción siempre ha estado dentro de lo tradicional. Con estos otros no. Paran y paran. No asumen que el puerto ha disminuido su actividad, que hemos perdido carga paraguaya y que sufrimos hoy una competencia tremenda de puertos argentinos modernos. Los de la leche no terminan de ver que aun Conaprole puede estar en riesgo”, señaló.
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