Los astronautas rusos de la Estación Espacial Internacional (EEI) tuvieron que cerrar uno de sus módulos de forma temporal debido a un “olor inesperado” que se produjo el sábado durante el suministro de provisiones por parte de la nave Progress 90.
En un comunicado oficial, se indicó que “el 23 de noviembre, la nave sin piloto Progress 90 se ancló exitosamente al módulo Poisk de la estación” y, al abrir la escotilla, los cosmonautas notaron el olor que se desprendió de allí. Esto “forzó a la delegación rusa a cerrar el segmento Poisk del resto del segmento ruso”, añadió la publicación de la NASA en X.
Además del olor, se señaló la presencia de “pequeñas gotas” en el interior. “Luego del incidente, la estación monitoreó la atmósfera en la zona de lo ocurrido, hasta que el domingo determinó que la calidad del aire allí ya estaba en niveles normales”, describió el comunicado.
Por último, la agencia aseguró que se está trabajando en abrir la escotilla entre Poisk y Progress mientras las demás operaciones en la EEI “proceden según lo planeado”.