El médico cardiólogo Edelmiro Chelle divulgó una carta pública en rechazo al proyecto presentado por el diputado del Frente Amplio Federico Preve, el cual plantea la creación de un servicio de atención en salud pública de carácter transitorio y obligatorio para médicos especialistas y otros profesionales de la salud que finalicen su formación, con el objetivo de mejorar el acceso a la atención en todo el país.

En el documento, el médico cuestiona: “¿Cómo se explica que un docente universitario respalde una obligación coercitiva sobre médicos recién formados para corregir fallas estructurales que ellos no generaron y que son del sistema?”.

Pese a que afirmó que “nadie discute” que en el interior del país se necesita una “atención digna, oportuna y de calidad”, detalló que “un fin justo no significa llegar a él por cualquier medio”.

Además, se refiere a que en la redacción del proyecto se menciona que “no debería encontrar resistencias” para la aprobación de la iniciativa, lo que Chelle criticó, ya que “la universidad no existe para formar obediencia. Existe para formar pensamiento crítico”.

“Cuando docentes universitarios sugieren que una medida coercitiva no debería encontrar resistencias, están desplazando el debate desde la razón hacia la obediencia moral. El problema no es querer mejorar la atención en el interior. El problema es obligar”, agregó.

Por otro lado, el profesional aseguró que la universidad “debe defender a los usuarios del sistema de salud, pero también debe defender la libertad profesional, la justicia distributiva y la proporcionalidad”.

Además, analizó que el actual problema del sistema es la “mala planificación, falta de cargos atractivos, débil descentralización, problemas salariales, carencias de infraestructura, ausencia de incentivos reales de radicación y años de políticas insuficientes”.

En la misma línea, dijo que se pretenda responsabilizar a los médicos jóvenes por problemas estructurales del sistema, pese a que atraviesan años de formación universitaria y especialización. Además, advirtió que el proyecto los colocaría como una herramienta de ajuste en una etapa inicial de su desarrollo profesional, laboral y familiar.

“Cuando la solidaridad sanitaria se invoca para justificar coerción sin suficiente debate crítico, la universidad tiene el deber de encender una alarma”, dijo, y agregó que la iniciativa no “trata solamente de obediencia sanitaria, sino también de obediencia política”.