“Nueve dedos” vs. “ten coraje”: los cruces de Lula y Bolsonaro en el último debate
Los presidenciables de Brasil se enfrentaron por última vez antes de la segunda vuelta de este domingo 25. La última encuesta dio empate.
Montevideo Portal
Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro se enfrentaron el viernes en su último debate antes de la segunda vuelta de las elecciones de Brasil, que se disputará este domingo 25 de octubre.
Los dos candidatos llegan a las urnas con un empate del 50% en intención de votos válidos, de acuerdo con una reciente encuesta de Datafolha.
En el debate, el actual presidente y el senador opositor se atacaron por la economía de la potencia latinoamericana, la seguridad y la corrupción.
Bolsonaro, que fue el más votado en la primera vuelta —con 47% de los votos—, quiso exhibir un talante moderado, con un discurso aspiracional en el que prometió “futuro” y “prosperidad”. Por su parte, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) empezó ridiculizando a su adversario: lo comparó con “aquellos estudiantes que memorizan, pero no aprenden” para denunciar su falta de preparación y lo acusó de no conocer “ni un poco Brasil”.
Cerca de cumplir 81 años, el gobernante se mostró algo confundido con la dinámica del debate y, muchas veces, no supo controlar los tiempos, a lo que Flávio reaccionó con cierta arrogancia preguntando si su rival estaba escuchando correctamente.
Inflación, Milei y “nueve dedos”
Separados por una enorme distancia y detrás de sus atriles, el alto nivel de endeudamiento y la pérdida de poder adquisitivo fue uno de los temas más abordados por el primogénito del expresidente Jair Bolsonaro.
Según datos oficiales, las familias dedican ya cerca de un tercio de sus salarios a pagar sus deudas, un nivel récord.
“Lula, ¿cuándo fue la última vez que fuiste a un supermercado?”, le preguntó. En esta línea, acusó al gobierno de Lula de “despilfarrar” el dinero público, lo que a su juicio ha obligado al Banco Central a mantener una tasa de interés elevada, hoy en el 13,75% anual, lo que está asfixiando la economía.
El jefe de Estado rebatió con datos de su gestión, como el crecimiento por encima del 2% y la subida del salario por encima de la inflación, y alertó de que su adversario seguirá la receta neoliberal de recortes del presidente argentino, Javier Milei.
Así, le preguntó directamente si “le va a pedir prestada la motosierra” a su par argentino. Flávio, por el contrario, defendió la gestión de Milei y culpó al kirchnerismo de la difícil situación económica que atraviesa el país.
Pero el momento álgido del debate vino cuando Lula se indignó después de que Flávio le llamara “nueve dedos”, en alusión al accidente que sufrió el líder del PT cuando era adolescente y trabajaba como mecánico en una fábrica. Lula salió del atril y dijo: “No voy a permitir que un miliciano me llame nueve dedos, alguien que nunca trabajó en la vida, que el primer empleo que tuvo es falso”, en referencia a los nexos de la familia Bolsonaro con parientes de grupos paramilitares de Río de Janeiro.
Los aliados de Lula, sentados entre el público, rompieron a aplaudir y Flávio se disculpó. Lula también puso contra las cuerdas a su rival en un bloque de seguridad.
Lula siembra sospechas
El presidente puso en duda el compromiso con la seguridad de su contrincante, recordando que este defiende ante la Justicia a un policía acusado de matar a Ana Clara, de 5 años, en Río de Janeiro durante una acción contra supuestos narcotraficantes.
Para intentar desestabilizarlo, el equipo de Lula sentó entre el público a la madre de Ana Clara. Flávio prestó su solidaridad por “esa tragedia”, pero volvió a defender al agente. “Fue en un intercambio de tiros en una zona de conflicto”, afirmó. Según los periodistas que se encontraban en el plató, la madre reaccionó llamándolo “mentiroso” en voz alta.
Flávio, por su parte, prometió mano dura contra el crimen e incluso defendió eliminar la edad mínima de responsabilidad penal para los casos de violación.
El debate bajó aún más al barro en la recta final, cuando ambos tuvieron ocho minutos para hablar de lo que quisieron y optaron por lanzar las sospechas de corrupción que pesan sobre unos y otros.
Flávio trajo a colación las investigaciones por tráfico de influencias que enfrenta el hijo mayor de Lula, mientras que el presidente desafió a su adversario a explicar la relación que mantenía con Daniel Vorcaro, antiguo dueño del Banco Master, encarcelado por un enorme escándalo financiero.
El senador opositor es investigado en la Corte Suprema por sospechas de corrupción, lavado de dinero y evasión de divisas por unos pagos de Vorcaro supuestamente para financiar una película sobre su padre.
“¡Ten el coraje de decir que son muy amigos!”, le dijo Lula en uno de los últimos intercambios de palabras.
La campaña presidencial finalizará este sábado, cuando ambos candidatos centrarán sus últimos esfuerzos en los tres mayores colegios del país: São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro.
Con información de EFE
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