Piel de gallina.
Comienzan a salir la luz las atrocidades sufridas por los trece hermanos Turpin, liberados de sus padres en enero.
"La casa está tan sucia que a veces no puedo respirar". Eso dijo Jordan Turpin, de 17 años, mientras hablaba con la operadora del número de emergencias. "Escapé de casa. Somos 16 personas en casa. Nos maltratan, mis hermanos están encadenados. No sé dónde estoy, nunca estuve en la calle, no salgo mucho", relató la adolescente en esa llamada, cuyo contenido fue hecho público esta semana por un tribunal de la localidad de Riverside, California.
"No nos bañamos, no sé si necesitamos ir al médico", agregaba Turpin. La llamada fue escuchada durante la audiencia preliminar de Louise y David Turpin, de 49 y 56 años, la pareja acusada de mantener a sus trece hijos -sesi menores y siete adultos -secuestrados en la conocida como "casa de los horrores".
En la sala de audiencias, la fiscalía presentó por vez primera las pruebas contra el matrimonio Turpin, incluida la llamada telefónica en cuestión, y que logró que el 14 de enero pasado sus hermanos fueran liberados. La joven se valió de un celular que uno de sus hermanos había arrojado a la basura.
Una vez con el aparato en su poder, huyó por una ventana y llamó a línea de emergencias. Además de la situación ya descrita, Jordan denunció que a los 12 años sufrió un intento de violación por parte de su padre. Manuel Campos, sheriff de Riverdale, reveló durante la audiencia lo que había denunciado la adolescente. Según su testimonio, David Turpin le bajó la ropa interior a su hija, la sentó en la falda e intentó besarla.
Dentro del largo historial de maltratos denunciado por la joven, también se cuenta un intento de estrangulamiento cometido por su madre, enfurecida al sorprenderla viendo un video de Justin Bieber en un teléfono.
"¿Quieres morir, quieres morir e ir al infierno?", preguntaba Louise Turpin a su hija mientras le apretaba el cuello, de acuerdo con la declaración del policía.
En la audiencia del tribunal se exhibieron también las fotos que Jordan hizo con el celular dentro de la casa, imágenes que revelan las espantosas condiciones de cautiverio en las que vivían los hermanos. Joanna Turpin, de 14 años, aparece en las imágenes con los pies casi completamente negros de tanta suciedad acumulada. Ella y su hermana Julissa, de 11 años, estaban encadenadas juntas a una litera de madera.
El relato de los investigadores que trabajaron en el caso detalla que los niños sufrían privaciones de alimento, y no se les permitía tener juguetes. Algunos de ellos presentaban "desnutrición grave" y pérdida de masa muscular, refirió el detective Patrick Morris. El oficial añadió que una de las niñas, de 11 años, tenía los brazos tan delgados que sus muñecas parecían las de un bebé. Otra de las niñas, de 12 años, era incapaz de recitar el abecedario.
Durante las indagatorias, los investigadores constataron que los 13 hermanos dormían unas quince horas diarias, y que raramente veían la luz del sol. Eran alimentados con sándwiches de manteca de maní y burritos congelaos, que comían de pie en la cocina cuando su madre los llamaba.
David y Louise Turpin están en prisión preventiva, y cada uno de ellos fue formalmente acusado por cincuenta delitos, entre los que destacan los de tortura, malos tratos y negligencia. Dada la gravedad de los cargos, podrían recibir condenas de hasta 94 años de prisión.


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