Hace un año, el 13 de mayo de 2025, la historia política del Uruguay se veía marcada por la muerte de un referente: la de José Pepe Mujica. Un día después, las calles de Montevideo se llenaron de miles de personas que viajaron desde distintos puntos —dentro y fuera del país— para dar su último adiós. El “pueblo” y los presidentes del mundo, la cúpula del Movimiento de Participación Popular (MPP) y la del Frente Amplio (FA), los expresidentes uruguayos del Partido Colorado y del Partido Nacional, los amigos, los artistas, los poetas y los curiosos.

Por unas horas, el día en Uruguay se sintió, para muchos, en pausa. El fallecimiento de un líder político, la incertidumbre de su legado, las críticas, los elogios. Los militantes pintaron los muros con su célebre frase: “No me voy, estoy llegando”. Las mil versiones de Mujica resonaron como un estruendo.

La del hombre sabio, la del filósofo, la del compañero de Lucía Topolansky. El guerrillero y fundador del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros. El que dijo arrepentirse de haber usado las armas, pero que también afirmó que entrar a un banco con una pistola calibre 45 “es la cosa más linda del mundo”. El que para muchos fue “el presidente más pobre del mundo”, el que legalizó el cannabis, el aborto y el matrimonio igualitario. El que acogió a presos de Guantánamo y luego se arrepintió. El austero. El polémico. El contradictorio. El florista. 

A un año de su partida física, Montevideo Portal reunió testimonios con su recuerdo.

Julio María Sanguinetti, dos veces presidente de Uruguay, dijo que con Mujica tuvo “todas las posibilidades de relacionamiento”. “Fuimos enemigos sin conocernos. Cuando ellos estaban en la guerrilla con las armas en la mano para tirar abajo la institucionalidad en nombre de la revolución, nosotros integrábamos los gobiernos democráticos. No nos conocíamos”, recordó.

Sanguinetti también rememoró otra etapa junto al referente del MPP, pasada la dictadura, cuando se incorporó a la vida política. “Mujica, el mismo día en que yo doy el discurso inaugural en el Palacio Legislativo, me dice: ‘Mire que estamos con usted, presidente’”, contó. Al líder colorado le “sorprendió” ese gesto de alguien con quien no tenía “mayor conocimiento”.

Ese acercamiento del líder frenteamplista marcó una bisagra. “A partir de ahí pasamos a ser ya no enemigos, sino adversarios políticos”, dijo Sanguinetti, que aclaró que su antagonismo fue “en el estilo uruguayo”.

Más tarde, recordó el referente del Partido Colorado, la vida los encontraría en otra etapa, en una en la que la compartirían como “expresidentes” y “colegas amistosos”. Ese nuevo rol les daba la “oportunidad” de darle al país “un mensaje de convivencia”.

“De cómo con historias distintas, con pasados de enfrentamiento, luego en el clima de libertad y de tolerancia propio de la institucionalidad democrática, podemos dialogar, discutir y hasta hacer muchas cosas en conjunto”, dijo el expresidente.

En 2022, los exmandatarios publicaron el libro El horizonte. Conversaciones sin ruido entre Sanguinetti y Mujica. Las letras los llevaron juntos a Buenos Aires, donde siguieron buscando reafirmar su “ejemplaridad republicana”.

Sanguinetti también destacó a “Mujica sin espíritu de revancha”, “sin ánimo de venganza”. El “que pasó por todo y que en el final de su vida buscó siempre la concordia, no miró hacia atrás con cargas de rencor o de revancha, sino todo lo contrario”.

Fernando Pereira, presidente del FA, afirmó que la esencia del expresidente “permanece en en el corazón y en el alma de esas 60 mil personas que lo despidieron en el Palacio Legislativo con palabras, con elogios, con amor, con solidaridad con Lucía”. 

“A ese hombre que generó esa pasión, un año después, lo recordamos igual: cantando con los hermanos Cardozo, con Mario Carrero, Larbanois, con el Negro Rada, con Gustavo Montemurro, Julieta Rada, tantos cientos de músicos que pasaron por esa casa porque sentían que había en Pepe un hombre con el que hablar”, sostuvo el líder el oficialismo.

El exdirigente sindical también recordó cómo “miles de hombres de la política”, ya sean del MPP, del FA o de otros partidos políticos, hicieron de la chacra de Mujica y Topolansky “parte de su identidad”.

“A ese hombre, lo recordamos políticamente como uno de los más importantes del siglo XXI, pero también como uno de los más importantes de esta nueva etapa del FA llegando al gobierno”, dijo Pereira.

Para el senador del MPP Sebastián Sabini, en un día como hoy es importante destacar el “republicanismo de Mujica”, que dice haber conocido de primera mano cuando fue presidente y se votaron proyectos de ley como la regulación del mercado del cannabis, la despenalización del aborto y la legalización del matrimonio igualitario.

Sabini conoció a Mujica cuando tenía 17 años. Su vínculo fue, en su mayoría, político. El legislador del FA recordó un día del 2012 en el que Topolansky —quien entonces era senadora— lo llamó por el proyecto que habían presentado con Daniel Radío y Fernando Amado para regular la marihuana en el país.

Al mismo tiempo, desde el Poder Ejecutivo buscaron impulsar la venta de marihuana. Para llevar adelante el proyecto, debían buscar acuerdos en el Parlamento, una tarea que le encomendaron a Sabini.  

“Cuando se votó el proyecto de regulación del mercado de cannabis, Pepe respetó totalmente lo que se había definido y acordado entre la bancada del Frente Amplio y también con otras bancadas u otros legisladores, con los movimientos sociales”, destacó el senador frenteamplista, que buscó resaltar “esa característica republicana de Pepe”.

Richard Read, el histórico exdirigente sindical de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida, que fue fundador del MPP y conoce a Mujica desde 1989, recordó un día del 2024.

Estaba junto a Mujica y Topolansky en la Chacra de Rincón del Cerro, cuando el año estaba por terminar y el calor comenzaba a sentirse. El referente del sindicato de la bebida quería hablar con ellos sobre la reducción de la jornada laboral, pero desde la mirada de Carlos Slim, el mexicano millonario que tenía vínculo con el expresidente.

“Un tipo capitalista, multimillonario, ¿por qué planteaba la reducción de jornada laboral?”, se preguntaba Read. Entonces, les planteó el tema a los dirigentes del MPP, que “sabían mucho más” de lo que él pensaba.

“Recibí una larga charla preciosa sobre los pro y los contra de Slim planteando la reducción de jornada laboral, pero principalmente sobre por qué el capitalista en el mundo de hoy estaba planteando una medida que, en definitiva, era el estándar de la izquierda y del movimiento sindical: reducir la jornada laboral”, contó el exdirigente sindical. Para Read, las charlas con Mujica y Topolansky siempre eran “interesantes” y “amenas”.  

Julieta Sierra, la diputada más joven del MPP, recordó una recorrida con Mujica en Paysandú, en el marco del Plan Juntos. Una mujer se acercó al expresidente y le agradeció por su casa, pero él se disculpó. 

“Le dijo que tenía que pedirle perdón por haber llegado tarde, porque ya tendría que haber tenido esa casa muchísimo antes. Y ese era Pepe. Ese es Pepe, porque también depende de nosotros seguir manteniendo su filosofía de vida, sus prácticas, sus lecciones, sus acciones para seguir construyendo un Uruguay más justo, que es el que él soñó al decir de Artigas, porque era un gran artiguista, que los más infelices sean los más privilegiados”, dijo la legisladora.

Sierra sostiene haber sido testigo de que vecinos se acercaran a Mujica y le dijeran que “cuando él llegó a ser presidente, sentían que había llegado uno de ellos ahí”. Para la diputada, “hay muchos Pepe, no solo el presidente”, aunque reivindicó que su asunción en el Ejecutivo significó “que una persona común llegara a la Presidencia”.

Susana Pereyra, fundadora del MPP y exlegisladora del FA, recordó cómo era la Chacra de Rincón del Cerro en sus orígenes. “No siempre fue así”, comenzó. La exdiputada contó que “el campo era muy fértil”, pero “la casa estaba muy deteriorada” y “era un ranchito muy precario”. 

Una vez, el abogado Hugo Batalla le preguntó a Mujica si estaban en la cocina, cuando en realidad era toda la casa. El día que estaban reunidos y la casa se llovió, tuvieron que correr los muebles porque se inundaba el “rancho”. Cuando llegaba y el líder del MPP la sumaba a “la tarea que estuviera haciendo él”, que podía ser atar flores o deschalar maíz. 

Pereyra lo recuerda a Mujica por “lo productivo”, como la vez en la que visitó su casa y la de su esposo, el exministro Eduardo Bonomi, y les sugirió que criaran gallinas.

El intendente de Montevideo, Mario Bergara, sostuvo que el líder frenteamplista fue “un personaje destacadísimo de la historia reciente del Uruguay”. Así, resaltó su “cercanía” y la ”enorme capacidad de interpretar la sensibilidad de muchísima gente que, de repente, se sentía históricamente lejana al sistema político”.

El líder capitalino también recordó los “dotes comunicacionales” y el “carisma” del expresidente, que “lo hicieron un fenómeno que impactó en términos de relacionamiento con el pueblo”. “Para mí, en particular, fue un orgullo ser parte de su gobierno, pero también, obviamente, compañero de nuestra fuerza política”, dijo el exministro de Economía.

Bergara recordó la “repercusión internacional” que tuvo Mujica, a quien acompañó a reuniones con Barack Obama, Xi Jinping y el rey Juan Carlos I. “Eso permitió mucho más aquilatar el peso, la imagen y el respeto que líderes internacionales de altísimo nivel profesaban sobre Mujica y cómo eso permitió también posicionar a Uruguay”, reconoció el intendente de la capital del país. 

El líder comunal admitió haber tenido “vaivenes, acuerdos y desacuerdos” con el expresidente, que definió como una “figura absolutamente curcial de la última etapa de la vida política del Uruguay”. 

Yesty Prieto, integrante de Karibe con K, quien fue integrante de la lista 906 en las elecciones pasadas, recordó a Mujica como “una persona referente”. Para el artista, el expresidente fue “drástico”, “entendible” y “respetado”. “Es un honor inmenso para nuestro pueblo”, remarcó.