“Murió el viejo Uruguay”: el recuerdo con “orgullo” y “dolor” de mártires estudiantiles
León Lev, exdirigente, habló del asesinato de Líber Arce y espera que la nueva generación “tome la posta” y construya “una nueva realidad”.
14.08.2026 09:10
Montevideo Portal
León Lev fue “protagonista de una época” que lo “enorgullece”, pero que también le “trae pesar y dolor”.
Formó parte de aquella generación de estudiantes que en 1968 salió a las calles imbuida de “un espíritu de fraternidad, de cambio, de compromiso”, dispuesta a “arrostrar los sacrificios y los peligros que implicaba la militancia” en esa época, en medio de las medidas prontas de seguridad del presidente Jorge Pacheco Areco.
“Sentíamos un compromiso moral y ético para defender la Universidad de la República, para defender la educación pública y para evitar que el Uruguay fuera zambullido en los peligros de una dictadura”, recordó el militante, entrevistado por Montevideo Portal en vísperas de un nuevo aniversario de la Marcha por los Mártires Estudiantiles.
Aquella generación del 68 pagó una “cuota de sangre” que “dolió mucho”. Según rememoró Lev, las muertes estudiantiles “no fueron expresión de un espíritu de confrontación” del movimiento, sino resultado de balas policiales o militares.
“Recordar eso es como volver a ver una película”, expresó.
La noche de Líber Arce
De acuerdo con Lev, en ese momento era “inimaginable” pensar que se asesinaran estudiantes que no portaban armas “simplemente por efectos represivos para amedrentar y crear un clima de inseguridad”.
Por eso, la noche del 14 de agosto de 1968 “fue impresionante e impactante”, describió 58 años después.
Los estudiantes venían de participar en movilizaciones cuando una manifestación de la Facultad de Veterinaria que salía de Luis Alberto de Herrera y General Prim —hoy llamada Líber Arce— fue detenida por un patrullero y enfrentada con balas de un revólver policial.
“No podíamos salir de la indignación y el dolor. La muerte de Líber fueron 48 horas que se desangraba porque le habían pegado un balazo en la aorta, en la zona inguinal”, relató. En el Hospital de Clínicas, donde se construyó el primer CTI de la época, no se le pudo salvar. Líber Arce fue el primer mártir estudiantil.
Como si eso no fuera una advertencia, un mes después, el 20 de setiembre, Hugo de los Santos recibió una perdigonada en el pecho. Susana Pintos lo acompañaba con una bandera blanca, con un suero para ver si lo podían hacer sobrevivir mientras lo llevaban a un sanatorio. Sobre ellos tiraron una nueva perdigonada que terminó con la muerte de ambos.
“Son cosas que uno no puede olvidar, tiene que transmitirles a las nuevas generaciones y tiene que impedir que este ciclo funesto de agresión y de violencia se multiplique”, recalcó Lev.
“Murió el viejo Uruguay”
Sin embargo, el fallecimiento de Arce no fue el único golpe recibido esa noche del 14 de agosto, que “clavó una lanza de división y de muerte” en la tierra nacional, manifestó Lev.
“Quedó para la historia: aquí murió el viejo Uruguay”, sentenció.
Él fue la “voz” de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU) y estaba a cargo de comunicar las guardias que se hacían cada 15 minutos en torno al féretro del primer mártir estudiantil. Según recordó, lo visitaron autoridades de las distintas religiones y dirigentes universitarios de todos los sectores de la enseñanza; “era una cosa impactante”, aseguró.
También acudieron figuras del Partido Colorado, como Zelmar Michelini y Alba Rovallo, que decía: “Yo me voy humillada por mi partido, por los hombres que están gobernando, que asesinan impunemente a jóvenes indefensos”, sostuvo Lev.
“Fijate qué hecho trascendente, que la muerte de un estudiante fuera la simiente para la creación de un nuevo Uruguay”, reflexionó. “No queríamos ir a una nueva dictadura, no queríamos que Uruguay se latinoamericanizara. Hicimos todo lo posible, pero no pudimos. Esa es la verdad”, añadió.
Una generación con honor
Ese fue el clima de “decenas de miles” de estudiantes, quienes “salieron a querer que el Uruguay no llegara a ser lo mismo que pasaba en las otras dictaduras”, pero no lo lograron.
“No encendimos la mecha y pagamos un precio terrible”, lamentó Lev. “Pero quedará para la historia esa generación que fue capaz de ofrendar sus vidas, sus ilusiones y sus sueños”, puntualizó.
En este sentido, el militante argumentó recordar a los mártires estudiantiles “no es recordar la muerte”, sino “la vida, los valores, los sentimientos por los cuales una generación fue capaz de atravesar esas horas sombrías y salir con honor y con orgullo de ser uruguayos”.
Por eso, Lev espera que la nueva generación tome la posta de construir una nueva realidad y una nueva sociedad en la fraternidad, en la justicia social, en la democracia y en el respeto del pensamiento y los sentimientos de otros. “Acá no puede haber país ni mundo de pensamiento único. Tiene que haber un pensamiento diverso, respetable de todas las creencias y de todos los sentimientos”, arguyó.
“Si eso lo lográramos, si el Uruguay se mantuviera firme y enhiesto en esa tradición histórica, creo que habremos sentido que cumplimos con honor nuestra generación del 68”, concluyó.
Montevideo Portal
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