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La frutilla de la torta

“Me confié”: Laura Dotto sobre su eliminación de Gran Hermano Uruguay

La jugadora obtuvo el 44,47% de los votos negativos. Con 67 años, contó cómo vivió la experiencia y qué se lleva de la casa.

05.11.2026 20:30

Lectura: 9'

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Laura Dotto entró a la casa de Gran Hermano Uruguay el 20 de setiembre de 2026 y la describió desde el primer momento como “la frutilla de la torta” de su vida. Poco más de un mes después, el lunes 2 de noviembre, el público la eliminó con el 44,47% de los votos, en una placa que compartía con Melanie Porta y Gustavo Fernández.

Laura se presenta, en diálogo con Montevideo Portal, como una mujer que tuvo “experiencias duras”, pero que el saldo de su vida “es positivo”. Además, insiste en que vivió su vida al revés.

“A los 15 terminé el liceo. En mi familia no había profesionales, no había eso de estudiar. Mis padres nunca me dijeron de estudiar nada. Me dediqué a hacer deporte. Y a la edad que uno tiene que empezar a salir, a disfrutar, tener un noviecito, yo conocí un chico que según mis padres cumplía todas las condiciones y con 17 años me casé. Pasé de buscar esa libertad deseada, de poder ser independiente, a depender de un marido. Que fue un excelente marido, pero del cual me di cuenta con el tiempo que no estaba enamorada”, contó.

Esperaron siete años para tener una hija. A los tres años de nacida, se separaron. “En buenos términos, dándonos cuenta de que en la pareja había amistad, compañerismo, pero no había amor, no había pasión”.

El divorcio en aquella época no era sencillo de explicar porque si había un tercero se entendía, si era simplemente porque sí, no. “Hice el duelo, crié a mi hija y más o menos entre los 28 y 30 años tiré la chancleta y empecé a vivir. Empecé a ser lo que tenía que haber hecho a los 17”, relató Laura.

Ahí arrancó también a trabajar. Primero en tiendas como vendedora, después encontró lo suyo: el volante.

“Con quien era mi marido habíamos tenido auto y yo había aprendido a manejar, no tenía libreta. Después de separada la saqué. Me encanta manejar”, afirma.

Entró a una emergencia médica como tercerizada a través de un conocido y estuvo ocho años hasta pasar a ser funcionaria. “Fue divina. Disfrutaba mucho. Soy de esas personas que manejar no les produce estrés. Y disfrutaba mucho de la compañía del otro”, dice.

Con Montevideo Portal Laura habló en su vuelta a Sayago, con ropa para lavar, vecinos tocando bocina y una sonrisa dibujada.

el casting y la renuncia

¿Cómo fue que entraste a Gran Hermano?

Estaba un día en mi casa, tenía libre y no trabajaba, cuando vi la propaganda. Me dije “¿Por qué no?”. Hice un videíto casero de dos minutos, que era un desastre, pero lo mandé.

Cuando me contestaron y empecé con el primer casting y después con el segundo, uno se va envalentonando y piensa “¡Vamo' arriba, que sale!”.

Después de hacer todos los castings, y antes de que me confirmaran si había quedado o no, por ansiosa me adelanté y renuncié a mi trabajo. Al otro día me dijeron que no había entrado. Literalmente, te querés morir. Pero ya había dado ese paso.

Siempre digo que eso fue lo que me ayudó a tomar la decisión, porque, si no, hubiese seguido trabajando. Mientras tuviera libreta y mi empresa me lo permitiera, no sé cuántos años más habría seguido. Pero esta experiencia me decidió y aproveché mi jubilación.

¿Cómo fue el momento en que te dijeron que quedaste?

Ese momento fue histórico porque fue la misma semana que Gran Hermano comenzaba, hacía como casi un mes que me habían dicho que no entraba y yo no quería ser suplente. Yo quería entrar en este que era el primero.

Me llamaron el jueves mismo que empezaba el programa y yo pensé que me estaban tomando el pelo los productores, no podía creer cuando me dijeron. En menos de 24 horas vino un auto a buscarme con una valija medio armada, sin la mitad de las cosas, no me dio tiempo a nada. Ese momento fue alucinante, sin avisarle a nadie, una locura.

adentro de la casa

¿Entraste con alguna estrategia?

No. Ninguna estrategia. Fui a hacer yo, a vivir esa experiencia. Cambié un poquito cuando me dijeron que entraba como nominada, porque ahí estuve dos días como loca, iba al stream, hablaba a las cámaras. Después, la verdad que fui yo todo el tiempo.

¿Viste que me criticaban porque andaba de pijama? Pero yo estaba feliz porque era mi casa. Empecé a limpiar el baño todos los días porque nadie limpiaba el baño. Me olvidé de las cámaras.

¿Qué te llevás de la experiencia?

Me quedo con todo lo bueno. Primero encontré unas personalidades divinas. Creo que me llevo una buena amiga de la vida como Victoria, que fue mi compañera ahí adentro. Tiene 30 años y al final me terminó diciendo “abuela”. La quería matar. Encontrar un nieto de 30 años… me estaban matando, parece que tuviera 100.

También me llevo las historias de todos. Nuestras historias de alguna manera se cruzaban con pérdidas, con abandono, con falta de amor.

Todo el mundo habla de tu rivalidad con Jessica. ¿Cómo fue realmente?

Todo el mundo la tilda de que es mi enemiga y que la odio, no es así. Éramos rivales del juego. Con Jessica tuve una conversación muy linda donde hablamos porque ella tiene una historia parecida a la mía con mi hijo; ella tiene con su hermano. Empatizamos las dos.

No hay esa piel, ¿viste? Cuando conocés a alguien podés tener piel o no. Jessica conmigo y yo con ella no tuvimos esa piel, pero en ningún momento la odié ni nada.

¿Y cómo viviste ser la mayor de la casa?

Me sentí orgullosa. Cualquiera de ellos, hasta Esteban que es el mayor, podría ser mi hijo, porque Esteban tiene 46 años y mi hija tiene 44.

Después hubo momentos difíciles porque mis amigas miraban las redes, veían lo que se decía de mí y la pasaban mal. El tema fue que se me pintó de “la abuela que fuma”, “la abuela fumadora”.

Y después cometí el error de decir en una fiesta: “Ay, che, un día no habrá whisky”, porque yo en mi casa me gusta tomarme una medida de whisky a las siete de la tarde. Pasé a ser la abuela borracha. Y yo me mato de la risa. Porque si esa persona hubiese entrado a mi perfil vería que dice “Laura chofer profesional”. Los choferes nos privamos de ir a fiestas porque no podemos tomar si al otro día manejamos. No tengo ni una multa.

¿Y el tema del cigarro? ¿Sentiste abstinencia?

No, nunca me faltaron cigarros en la casa. Pero en un momento sentí que el cigarro fue la gota que derramó el vaso. Ahí los sentimientos se maximizan mucho, las ausencias también. Cuando contaban sus historias, sentía ese nudo acá (señala el pecho). En un momento sentí que estaba en una crisis, fui a hablarlo con Gran Hermano, él me apoyó, me dio consejos, y salió todo bien.

¿Por qué creés que fuiste eliminada?

No sé cómo se vio afuera. Puede ser la diferencia de edad, como que yo no combinaba en la casa. Las peleas con Jessica, que se mostró más lo malo que lo bueno. Y yo soy así, no soy esa persona calladita. Tengo voz de fumadora, mega gruesa, hablo con un volumen alto. Pienso que capaz fue eso, el mostrar esa parte de mí. Y también puede haber un poco de que si alguien no te gusta, por más que haga las cosas bien, hay que sacarlo.

¿A quién ves con perfil de ganador?

No veo a nadie así como definido, pero pienso que (Bruno) Acevedo va por buen camino. Va a terminar enloqueciendo a todos porque te hace dudar.

Yo a Acevedo en momentos lo amaba y en momentos lo quería matar, porque hay momentos que me doy cuenta que está actuando, pero hay otros que conmigo tenía una confianza y creo que muchas cosas de las que me contó son verdaderas. Ahora está en placa, pero creo que el público lo va a respaldar.

de vuelta en sayago

¿Cómo te recibió el barrio?

Llegué con las valijas y ahí enfrente hay un lavadero, empezaron a tocarme bocina y gritaban: “Vecina, lo tenía escondido”. Hace un año que estoy viviendo acá, conozco a todos los vecinos pero no sé cómo se llaman, no voy a mentir. Desde ayer no salí más porque esto era un caos. Tengo ropa para lavar.

Y cuando bajé en Tres Cruces parecía que había llegado la reina Isabel. En el hotel donde estaba aislada, pasa una chiquilla, saca el celular y le digo “espérate, que salgo”. Paraban los autos y me sacaban fotos. Los taximetristas me reconocieron, uno llamó a la señora para que yo le hablara y la señora me dijo “Laura, de Gran Hermano”. No puedo creer esto. El reconocimiento de la gente es lo más satisfactorio que he encontrado hasta ahora.

¿Qué metas tenés de ahora en adelante?

Por ahora no tengo ningún objetivo, logré esto que era lo que quería.

Ayer me dijo mi hijo que le había dado a él y a sus compañeros el mensaje de que los sueños se pueden cumplir si uno quiere, porque era impensado que en Uruguay hubiera un Gran Hermano y que yo entrara a esta edad.

Los jóvenes aspiran a trabajar en las redes, en la tele. Yo no aspiro a nada de eso. Me gusta mucho esto de hablar, me gustó mucho el stream, pero no espero nada. Espero que mi vida siga como hasta ahora con más cariño de la gente. Viendo que mis hijos y mis nietos me dicen que están orgullosos, estoy recontra feliz. No espero más nada.