“Los talibanes ya estaban en el vecindario y nos franquearon el paso”, contó una uruguaya
Maylín Tourn y Noemí Schur estaban en Kabul, capital de Afganistán, cuando la ciudad fue tomada por los talibanes el 15 de agosto.
20.08.2021 13:33
Montevideo Portal
Dos uruguayas que trabajan en la organización Shelter Now y estaban en Afganistán cuando la capital, Kabul, cayó en manos de los talibanes, dieron una conferencia de prensa, vía videoconferencia, en la que relataron cómo llegaron al país y cómo lograron salir, gracias a la colaboración de funcionarios de Uruguay, Alemania y de sus compañeros afganos.
"Queremos agradecer especialmente al gobierno uruguayo en representación del Ministerio de Relaciones Exteriores, a todos los que estuvieron involucrados, desde el ministro señor Bustillo, la ministra interina, los señores embajadores, el cónsul y demás personas que hicieron posible nuestra evacuación", comenzó diciendo Maylín Tourn, quien expresó "un especial agradecimiento al gobierno alemán, a través de sus embajadores en Uruguay y Afganistán, a la Fuerza Aérea Alemana, a la Oficina Central de nuestra organización, Shelter Now International en la persona de su director internacional, Georg Taubmann". En ese mismo sentido, agradeció "a todos los que nos ayudaron y colaboraron para que podamos estar aquí, hablando con ustedes".
"He estado en Afganistán desde el año 2008, como voluntaria Shelter Now International. Desde el año 2012 he quedado a cargo de esta organización como directora nacional en ese país. Eso significa gestionar proyectos de emergencia, de desarrollo social, de educación, de microempresas, de salud e higiene en áreas donde la mortalidad infantil supera los 200 en 1.000, proporcionar agua potable a pueblos a través de simples pozos, o gestionar sistemas de agua para más de 1.300 familias a través de redes y sistemas solares", aseguró Tourn.
La activista dijo que además está "a cargo de equipos conformados por voluntarios internacionales y por muchas personas locales que trabajan con nosotros, ya que afortunadamente los proyectos generan puestos de trabajo en un país donde la desocupación llega a más del 50% de la población".
"Veníamos monitoreando la situación de una manera muy cercana, con organismos internacionales que se dedican a la seguridad, con las Naciones Unidas y demás. Por eso teníamos pasajes de salida para el jueves 19 de agosto hacia Estambul, pero el fin de semana del 14 de agosto las cosas se precipitaron de manera muy rápida, donde en dos días se cancelaron los vuelos comerciales, se cerró la terminal aérea y no teníamos vía de salida", relató, y agregó: "Siendo muy temprano y habiendo agotado todas las posibilidades de salir, me comuniqué con el embajador en Irán, quien rápidamente inició un proceso que terminó con nuestra salida de Kabul, pero también proporcionó, sin saberlo, la posibilidad de sacar a todo el equipo".
El 17 de agosto Tourn recibió "una comunicación de que debíamos ir al aeropuerto por una puerta militar, que desde allí nos llevaría a Alemania, y eso pasó".
"Aunque desde el domingo 15 los talibanes tomaron Kabul, nosotras pudimos aún ese día ir a la oficina para poder pagar sueldos adelantados, hablar con nuestros empleados y con mucho dolor tuvimos que despedirnos de ellos, sin saber cuál será su futuro. En su cultura, ellos siempre nos consideraron familia, y dejarlos significa para nosotras dejar nuestra familia. Ellos dan su vida por nosotros si fuera necesario, y no poder hacer nada más por ellos es muy difícil", planteó.
"Damos gracias a Dios que todo funcionó para que podamos hoy estar aquí, y no somos valientes, el miedo estuvo presente, pero la convicción de ayudar a los más desvalidos siempre fue más fuerte. Ahora, no regresaremos todavía, ya que como dije anteriormente estaremos aquí en Alemania por nuestro equipo local y también por todo lo que conlleva salir de una situación de esta clase", concluyó Tourn.
Involucramiento y riesgo
Por su parte, Schur también agradeció a "a todos los involucrados que permitieron la salida".
"Yo había llegado a Kabul el 4 de junio por primera vez. Mi trabajo como voluntaria se ha desarrollado desde hace 14 años en Kasajistan y la República de Georgia. Este año, al estar en Shelter Now, se me había pedido que ingresara por algún tiempo en Afganistán, para que, en mi calidad de docente, ser consultante en proyectos de educación, ya que la organización tiene escuelas, escuelas para sordos, ayuda en orfanatos y demás", dijo Shur al comienzo de su intervención.
Luego, relató que "fueron dos meses y medio en los cuales me involucré con todo lo que significa el trabajo en este país". Y aclaró: "Nadie de los que vamos como voluntarios a Afganistán lo hacemos pensando que es una situación normal. Sabemos el riesgo, pero nos mueve la convicción de que podemos aportar aunque sea un grano de arena para cambiar la realidad de niños y adolescentes, y personas que buscan solamente una esperanza para seguir viviendo".
"Todos queremos un mundo mejor, pero no lo lograremos si seguimos pensando que otro lo tiene que hacer. Nos tenemos que involucrar y arriesgar, dejando de mirar no solo por nosotros y poder mirar por los otros", dijo la activista.
"El martes, al avisarnos que debíamos ir al aeropuerto, dos de los choferes de la organización se arriesgaron a llevarnos en los autos más viejos que ustedes jamás imaginan. Los talibanes ya estaban en el vecindario y nos franquearon el paso levantando unas barreras para poder seguir. El viaje hacia el aeropuerto no fue nada fácil debido al gran y desordenado tráfico que es común en esta ciudad. Al llegar una multitud de afganos estaban queriendo entrar, pero las fuerzas internacionales, al ver que éramos extranjeros, nos franquearon el paso hacia dentro", relató.
"No era el aeropuerto, sino una base militar, pero inmediatamente el embajador alemán en Kabul, que estaba allí, nos atendió a nosotras y nos aseguró que ya estaban a cargo nuestro y de nuestro equipo. El proceso de registración fue al aire libre, cerca de 40 grados, al sol, sin reparo, pero siempre nos proporcionaron agua y luego nos llevaron caminando, custodiados por los militares, hasta una protección de barreras, ya que se desató en ese momento una tormenta de arena. Luego de varias horas el avión militar alemán pudo aterrizar y nosotros pudimos ir al mismo. Y 126 personas fuimos en el primer vuelo de evacuación. Desde allí fuimos a Uzbekistán, donde nos esperaba un charter hacia Alemania, Frankfurt. En menos de 8 horas nos hicieron dos test de coronavirus, y fue la primera vez que nos acordamos de este mal que afecta a todo el mundo", agregó Schur.
"Con Maylín queremos que nos comprendan por no poder aceptar entrevistas personales ya que estábamos muy cansadas, y estamos aún. Nos llevará tiempo procesar y entender esto. Dejamos todo lo que teníamos. Salimos con una valija de mano de menos de 8 kilos. Y tenemos que empezar de nuevo comprando hasta un cepillo de dientes. Pero saben que como toda uruguaya no dejé la bombilla en Kabul. Ahora voy a conseguir yerba, mate y termo para poder saborear un rico mate de nuevo. De nuevo muchas gracias a todos", concluyó.
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