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Tragedia sin respuesta

“Hay justicia solo para el que tiene plata”: el reclamo de las víctimas del 121 de Cutcsa

A dos años del siniestro en Pocitos, Miguel y Daniela cuestionaron la investigación que llevan adelante las autoridades.

26.10.2026 21:03

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Montevideo Portal

A dos años del siniestro en el que un ómnibus de la línea 121 de Cutcsa chocó contra el murallón de la rambla de Pocitos y terminó en la playa, Miguel Tejera y Daniela Barros volvieron al lugar donde ocurrió la tragedia que les cambió la vida. Ambos reclamaron justicia y cuestionaron el accionar de las autoridades, según informó Telemundo.

Miguel Tejera, viudo de Karina Dafonte, una de las víctimas fatales del episodio ocurrido el 26 de octubre de 2024, recordó la última vez que vio a su esposa con vida. “Yo la llevé a la parada el día que falleció. Ella era consciente. Me dijo: ‘Miguel, de esta no me salvo’”, contó a Telemundo. Karina tenía 56 años y hacía tres meses que trabajaba como portera en un edificio de Pocitos.

Tejera cuestiona que lo ocurrido sea considerado un accidente, por la trayectoria que realizó el ómnibus y los pedidos de los pasajeros para que el conductor detuviera la marcha. “Para mí no fue un accidente, para mí fue un atentado. Cuando un tipo cambia de senda para ir para la otra senda y la gente del pasaje le está hablando que pare, que pare, y no para...”, sostuvo.

En su casa, el nombre de Karina Dafonte está en el frente de la vivienda que ambos soñaron. Miguel recordó que durante su internación en el Hospital Maciel le prometió que cumpliría sus deseos. En setiembre de 2025 terminó de pagar la vivienda, un objetivo que Karina se había propuesto alcanzar en diez años.

Otra de las promesas que le hizo fue buscar justicia por su muerte. Sin embargo, a dos años del siniestro, Miguel dice sentir cada vez más lejos esa posibilidad. “Acá en Uruguay hay justicia para el que tiene plata, el que tiene poder. El pobre acá en Uruguay no tiene”, afirmó.

También relató un episodio que aumentó su indignación. Según conversó con funcionarios policiales, personal de Cutcsa habría intentado retirar elementos del lugar y la Policía no lo habría permitido inicialmente, hasta que recibió una orden para dejar que se los llevaran. Según su relato, el camión de la empresa retiró esos elementos y los trasladó al taller de Cutcsa.

Daniela Barros, otra de las víctimas del siniestro, también volvió por primera vez al lugar. La mujer relató las secuelas físicas que enfrenta desde entonces. “No pude pisar más esta rambla y al día de hoy siento, por ejemplo, el golpe en las rodillas. Tengo cirugía de columna, tres fijadores, diez tornillos, es vivir con un dolor crónico”, contó.

Barros recordó que el día del siniestro el ómnibus aumentó la velocidad en dirección a la playa y, a la altura del cruce con la calle Soca, cambió de senda y continuó en contramano durante más de 800 metros por avenida Brasil. Los pasajeros le gritaban al conductor que los iba a matar. “Que todo terminaba, que todo terminaba”, expresó al recordar lo que pensaba en esos momentos.

A dos años del episodio, Barros sostiene que lo ocurrido fue un atentado y reclama una condena. “Yo quiero creer en la Justicia, pero me está costando, me está costando creer porque llevamos dos años dormidos y nadie se acuerda de nosotros”, concluyó.

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