El diputado de Identidad Soberana, Gustavo Salle Lorier, volvió a estar en el medio de la polémica después de haber apuntado contra el judaísmo y el sionismo en una publicación de X y la senadora Graciela Bianchi cuestionara sus declaraciones, que tildó como “gravísimas”.
“Siempre he destacado que la cleptocorporatocracia es fundamentalmente judeo-sionista. La agenda 2030 es judeo-sionista. Y para el 2030 la ‘granja humana’ estará bajo control total de los amos judeo-sionista que son esclavistas y supremacistas”, escribió el legislador, quien fue tildado de “nazi”.
Bianchi sostuvo que la afirmación de Salle es “gravísima”, y recordó que existe un antecedente en la Cámara de Diputados del Uruguay de expulsión de un legislador por “ideología nazi”. En diálogo con Montevideo Portal, la legisladora nacionalista sostuvo que el comportamiento del diputado de Identidad Soberana merece un “llamado de atención”.
La senadora blanca sostuvo que Salle ”tiene planteamientos que no son coherentes” y que muchas veces es tomado como un “personaje”. En ese sentido, Bianchi afirmó que cree que ”todo lo antipolítica es peligroso”, así como que la figura del abogado “se vuelve una figura bastante incontrolable”.
Bianchi dijo que ha tenido reuniones con Salle, con quien se conocen desde hace varios años por haber militado en el Frente Amplio, por sus declaraciones y afirmó que tiene “buen relacionamiento con todos los partidos políticos”.
La senadora nacionalista hizo alusión al artículo 115 de la Constitución de la República que establece que “cada cámara puede corregir a cualquiera de sus miembros por desorden de conducta en el desempeño de sus funciones y hasta suspenderlo en el ejercicio de las mismas, por dos tercios de votos del total de sus componentes”.
En esa línea, por igual número de votos el legislador podrá ser removido “por imposibilidad física o incapacidad mental superviniente a su incorporación, o por actos de conducta que le hicieren indigno de su cargo, después de su proclamación”, dice la ley. Con la mayoría de los votos obtenidos, el Parlamento podrá admitir “renuncias voluntarias”.
La legisladora reconoció que el artículo en cuestión es “muy peligroso”, por lo que hay que manejarlo con “mucha sensatez”. En ese sentido, Bianchi afirmó que en el caso de Salle “amerita un llamado de atención“, aunque enfatizó que “de ninguna manera promueve la expulsión”.
En julio de 1941, recordó Óscar Bottinelli en diálogo con el portal de Factum, se produjo el desafuero de Alejandro Kayel, un diputado de ideología nazi por el delito de imprenta; es decir, el legislador colorado fue desaforado por sus opiniones.
Kayel dirigía Libertad un semanario pronazi, que era una réplica del semanario antisemita alemán Deuscher Wasch y fue clausurado por el gobierno.