En la tarde de este lunes, un violento episodio se registró en las obras de +Colonia, un megaproyecto de ciudad inteligente ubicado cerca de la playa El Calabrés. Allí, dos trabajadores mantuvieron un intercambio en malos términos y uno de ellos apuñaló al otro en la pierna izquierda.
Según dijo el presidente de la departamental del Sunca de Colonia, Gustavo Robatti, el altercado se dio tras una “discusión acalorada” entre los involucrados, que tuvo como antesala una asamblea que transcurrió “en buenos términos” el jueves anterior y en la que los trabajadores acordaron la presentación de propuestas para la empresa.
“Nada hacía suponer lo que fue el desenlace después del lunes; el viernes trabajamos con total normalidad. La parte que nos corresponde atender en primera instancia como sindicato es la salud del trabajador afectado, ver en qué situación laboral se manejaba en la empresa, reunión con la empresa y esperar lo que la Justicia resuelva”, dijo al medio local Canal 3.
Robatti negó que la situación haya sido de características similares a la que se produjo días atrás en Maldonado. “Cada departamento tiene su particularidad. A veces las charlas sí son acaloradas, pero en ningún momento se amedrenta a ningún trabajador o se los va a buscar para que tomen una posición u otra”, aseguró.
Por otra parte, comentó que el agresor fue despedido de la obra. “La representatividad que tenía era puntual por la obra, no es un miembro del sindicato ni tiene participación en ninguna orgánica del sindicato. El centro de trabajo actuó y lo que le corresponde al sindicato es estar cerca del trabajador que fue lastimado”, añadió.
“El herido está en recuperación con fisioterapia, calmantes y antibióticos todos los días, con preocupación por la movilidad de la pierna porque fue un tajo profundo”, sumó.
Por último, Robatti se mostró sorprendido por la actitud que adoptó el agresor, que es un hombre poseedor de múltiples antecedentes penales, pero demostró un “interés” en cambiar y el sindicato “no le podía cortar” la posibilidad para “reivindicar su vida”.
“En ningún momento mostró una actitud que hiciera suponer que fuera a pasar lo que pasó. Era uno más del grupo, era quien los viernes reunía a los trabajadores para comer el típico asado. No había ningún motivo por el que sindicalmente tuviéramos que advertir a la empresa de algunas cuestiones”, finalizó.