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Noche de cabaret

“En primer lugar está la química”: Griselda Siciliani llega a Montevideo con la obra Boîte

La actriz argentina y Carlos Casella presentan este show el 4 de noviembre en El Galpón, con funciones a las 20 y 22 horas.

28.10.2026 09:16

Lectura: 11'

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Cuando la complicidad trasciende el escenario, el espectáculo se convierte en algo más que un musical. En Boîte, Griselda Siciliani y Carlos Casella combinan canciones, humor y sensualidad en una propuesta que recrea el universo de los clubes nocturnos y propone un recorrido musical atravesado por distintas emociones.

El espectáculo, que pone en primer plano la química artística y personal que construyeron ambos actores a lo largo de los años, llega a Montevideo el miércoles 4 de noviembre, con dos funciones en el teatro El Galpón, a las 20:00 horas y a las 22:00 horas. Las entradas están disponibles en RedTickets.

Con una estética inspirada en los cabarets, la obra invita al público a entrar en un universo donde la música y la teatralidad se entrelazan. Bajo la dirección de Ana Frenkel y con dirección musical de Diego Vainer, Siciliani y Casella recorren canciones conocidas a través de versiones que juegan con el humor y la emoción.

Con Boîte, esta dupla vuelve a compartir el escenario, después de Estás que te pelas y Sputza. Pero, según Siciliani, esta vez la obra se potencia por la amistad y la historia compartida entre ambos.

En diálogo con Montevideo Portal, la actriz habló sobre la química que sostiene el espectáculo, el trabajo detrás de sus versiones musicales, el vínculo con el público uruguayo y el lugar que ocupa la creación colectiva en su carrera.

Foto: Prensa de Boîte

Foto: Prensa de Boîte

¿Qué tiene Boîte de diferente respecto a los espectáculos anteriores que hicieron juntos con Casella?

Es un espectáculo de música, casi en su totalidad, pero atravesado por una especie de olor teatral, porque no somos Carlos Casella y Griselda Siciliani cantando, sino que son estos dos personajes que son los mismos que han atravesado nuestros espectáculos anteriores.

Boîte es el tercero de una trilogía que empezó con Estás que te pelas, siguió con Sputza, que también la hicimos aquí en Montevideo en El Galpón hace 10 años. Ahora se completa la trilogía con Boîte. Entonces son estos personajes que van cambiando sus estados a través de la música y del humor.

Pero Boîte es el más en carne viva de los espectáculos y el que está más basado en la química entre Carlitos y yo. Es como que hay algo de nuestra amistad de tantos años y nuestro dúo artístico que se fue sofisticando a través de los años y de los espectáculos. Estos son los tres que hicimos juntos arriba del escenario, pero hicimos muchos en donde él me dirigió.

Hay algo de la sofisticación de nuestro vínculo que hace que nos entendamos tanto que, en este espectáculo en particular, decidimos que eso esté presente, que se transmita al espectador este amor, amistad y química que sucede tan pocas veces en el camino de uno como artista.

Dijimos: “Hay algo de esto que se tiene que traslucir”, que a veces no es fácil de armar porque es algo que ocurre y te cuestionás cómo se lo transmitís al espectador.

Todo el proceso creativo, que duró varios años, estuvo basado en el deseo y el capricho de que lo queríamos hacer, en la elección de las canciones, del dispositivo, del equipo, del escenógrafo, del vestuarista, de la dirección de Ana Frenkel, que es otra más de nuestra tribu, amiga y colega. Entonces, en un punto, la teatralidad queda casi en un segundo lugar y en primer lugar está la química.

¿Qué puede hacer Casella sobre el escenario que nadie más podría hacer con vos?

Carlos es un artista muy singular. Yo creo que no hay otro actor y cantante parecido a él, porque es alguien que viene de la autogestión, por más que ha trabajado para otras producciones y para otros creadores, muchísimas veces su singularidad está en la autogestión y en lo creativo.

Entonces, al ser él el artífice de su propio camino artístico, es lo que lo hace muy diferente y muy sabio a la hora de entender qué es lo que quiere hacer arriba de un escenario.

Y después creo que es inexplicable. Nosotros no podemos explicar por qué tenemos la química que tenemos. A veces hasta nos ha pasado en donde voy de invitada a un show de Carlos a cantar dos temas, que ni siquiera ensayamos, y subo al escenario y de golpe estamos haciendo una coreografía que se está inventando en el momento. Hacemos los mismos movimientos y parece que fuera algo ensayado, preparado, coreografiado, y simplemente es que nosotros nos miramos y ya sabemos lo que vamos a hacer.

Es inexplicable y creo que por eso funciona de la manera que funciona. Porque no hay nada que hablar. Funcionamos realmente como una dupla muy mágica.

¿Ustedes juegan con la improvisación en esta obra?

El Boîte te da la sensación de que todo está sucediendo de manera improvisada, pero no hay nada improvisado. Esa fue nuestra intención.

Está todo montado, todo lo que hacemos sabemos que lo vamos a hacer, lo repetimos siempre igual. Pero el espíritu de la obra es como si se nos estuviera ocurriendo en ese momento y eso es difícil de hacer. Hay que estar muy vivo todo el tiempo en el escenario, pero lo logramos.

El que ve el show entiende que eso no puede pasar improvisadamente porque tiene mucho trabajo. Todo lo que hacemos tiene un nivel de detalle, arreglos musicales, estructura, texto y de un montón de cuestiones por lo que no podría ser nunca improvisado, pero sí el espíritu del espectáculo es lúdico.

Es un espectáculo totalmente universal, no es para nada argento porque tiene canciones de muchos lugares y las versiones son supersofisticadas. Están muy trabajadas, por ahí hay una canción que no te das cuenta de que la conocés porque está muy versionada y hecha con mucho cariño.

¿Hay alguna canción del repertorio que te toque de una manera especial o que disfrutes especialmente interpretar?

Me gusta todo el show. Me gusta mucho el repertorio que armamos, es nuestra dramaturgia.

El recorrido de esas canciones es la dramaturgia de Boîte. Tratamos de no comentar mucho acerca de eso porque es también la sorpresa de ir a ver esas versiones y de entender ese recorrido del espectáculo a través de esas elecciones.

De hecho, hubo temas que hasta los habíamos ensayado y los terminamos sacando porque sentíamos que cada momento teníamos que disfrutarlo al máximo y estar totalmente contentos los dos con el recorrido del setlist.

En Boîte, ¿cuánto hay de disfrute en el escenario?

Es un disfrute, pero es un gran trabajo porque es agotador, a nivel vocal y físico, pero es un disfrute total y es una elección. Yo me hice el espacio en mi agenda de trabajo de manera muy minuciosa para poder tener el tiempo de ensayar Boîte y de hacer las funciones.

Ahora encontramos esta fecha para hacer en Montevideo que se agotó y decidimos agregar una función más en el mismo día, porque yo no tenía otro día. También nos sorprendió la respuesta del público en Uruguay. Yo estoy re entusiasmada de venir acá a hacer Boîte.

En La Trastienda en Buenos Aires fue una explosión. Nosotros pensamos que hacíamos algunos shows, pero enseguida pusimos a la venta los quince shows que teníamos que hacer y se agotaron todos, entonces tuvimos que ver si agregábamos alguno más. No teníamos fechas, mi agenda es muy complicada.

Nos devolvieron que es un disfrute ir y ver las versiones que hacemos de los temas, de la música y el humor. Como que sucedió algo que a veces si uno supiese explicarlo o si tuviese la fórmula, lo haría siempre.

¿Qué significa traer Boîte a Montevideo?

Es un honor para nosotros traer el espectáculo a Montevideo, con la cultura que tiene este país y la gente que es muy cariñosa con nosotros.

Están acostumbrados a la música, tienen la murga como algo de su vida cotidiana, que es de tanta sofisticación a nivel musical, y lo tienen tan incorporado que hacer un espectáculo de música acá lo hacemos con mucho respeto y con mucho cuidado, sabiendo que es un público exigente. Me da mucha alegría.

Se llenó la función que veníamos a hacer, que era nuestra idea, hacer una sola, y se agotó inmediatamente; ni siquiera habíamos hecho ningún tipo de comunicación, solo lo publicamos en el Instagram. Y se agotó y yo ahí sentí como... lo siento todos los días en la calle, yo estoy filmando acá una serie en Montevideo [segunda temporada de Menem] y entonces salgo, voy a comprar algo, voy a la locación donde tengo que filmar y siento el cariño de los uruguayos que me llena de emoción.

¿Tienen previsto llevar el espectáculo a otros países?

Sí, tenemos unas pequeñas giras. Vamos a ir a España y Chile, pero todo depende mucho de mi agenda y de Carlitos, así que nos vamos organizando a ver cuándo podemos meter esos viajes, no es tan sencillo.

Acá estamos cerquita, así que lo hicimos. Es nuestra primera salida de nuestra sala original, nos da mucha alegría hacerla en Montevideo, porque amamos Montevideo, amamos Uruguay. Es un honor venir acá.

Después de tantos años de carrera y de transitar por variedad de formatos, ¿qué necesitás encontrar hoy en un proyecto para sentir que vale la pena hacerlo?

Con Carlos y nuestro grupo siempre tenemos proyectos en carpeta. Necesito estar en un espacio de lo colectivo, un espacio grupal de creación todos juntos, incluso con Diego Vainer, que es el músico. Necesito estar en ese mundo, es mi gente. Es la gente con la que me formé, con la que fui creciendo y con la que comulgo en lo artístico. Con la que coincido y donde siento que esa es mi expresión y es quien soy, en el escenario con estos amigos y colegas. No puedo dejar de hacerlo.

Hay algo de eso que siempre va a estar y lo priorizo frente a otros proyectos por ahí más de un productor que te llama para hacer una obra de teatro y digo “No porque si hago teatro todas las noches, no puedo hacer mi espectáculo con Carlitos y Ana”.

Entonces, sí, yo lo priorizo por una cuestión de qué es mi camino, de qué entiendo como mi camino, lo priorizo frente a otros proyectos que vienen de afuera. Y la creación colectiva es algo que experimento desde muy chica, incluso antes de ser una actriz popular, de trabajar en la televisión o en el cine, yo vengo de ese lugar, vengo de la danza contemporánea, vengo de un lugar mucho más independiente y necesito sostenerlo para seguir siendo quien soy.

¿Qué aporta tu popularidad a un espectáculo que nace de la creación colectiva y no de una gran producción comercial?

Es un privilegio que yo tengo, el de convocar por ahí un público más masivo a algo que no está gestado de una manera tan masiva, está gestado desde juntarnos.

Obviamente que la popularidad y el cariño de la gente hace que yo lo pueda comunicar de otra manera.

¿Cómo te sentís hoy profesionalmente?

Me siento muy agradecida sobre todo.

Todo el tiempo tengo esa sensación de que tengo un enorme privilegio porque me llaman los directores para hacer series, películas, producciones, teatro. Tengo el privilegio enorme como actriz de poder elegir lo que hago. Incluso en este momento donde está todo tan difícil en nuestra industria, yo tengo esa posibilidad de elegir qué proyecto hago, qué no y cuándo lo quiero hacer.

Por ejemplo, para Boîte me hice este espacio y a algunas cuestiones les dije que lo puedo hacer recién en el 2027. Entonces que esa producción me espere, que yo arme mi propia agenda, eso es un privilegio enorme.

No me olvido ni un instante de ese privilegio, trato de dignificar mi trabajo y cada paso que doy, cada momento que estoy en un set con el equipo, con cada persona que pasa a mi lado. Tratar de dignificar y de darle valor al nivel de privilegio y de espacio que tengo en esta profesión.

¿Qué valor tiene hoy el teatro en una época en la que gran parte del consumo cultural es on demand?

El escenario es un lugar incomparable con cualquier otra cosa. Es un lugar de encuentro. El teatro es un lugar de encuentro colectivo, donde eso que ocurre, ocurre por la fe de los que están arriba del escenario y de los que están en el público sosteniendo esa escena, sosteniendo ese momentazo, que es estar en un teatro todos de acuerdo en que eso que está pasando es importante. Contra eso no hay nada, siento que es indestructible.

Foto: Prensa de Boîte

Foto: Prensa de Boîte