La parroquia del barrio Colón de Montevideo sufrió 10 robos en lo que va del año: cuatro de ellos entre la última semana y el fin de semana. Su párroco, José Morillo, aseguró que la situación refleja la realidad de inseguridad que atraviesa el barrio y sostuvo que la respuesta debe ir más allá de las medidas de seguridad.

“No somos ajenos a la realidad de mucha gente del barrio y de muchos barrios de la ciudad. La inseguridad y el temor son constantes”, afirmó Morillo en diálogo con Montevideo Portal.

El sacerdote explicó que desde el mes de febrero los hechos delictivos se multiplicaron y que en siete meses la parroquia sufrió 10 asaltos.

Según contó, el último robo fue frustrado por un móvil policial que se encontraba frente a la puerta de ingreso de la parroquia. El joven, que había entrado para cometer el delito, había recuperado la libertad tres semanas antes.

Morillo sostuvo que la mayoría de los robos son cometidos por personas con consumo problemático de drogas y que tienen “desesperación”. “Como la parroquia es muy grande y tiene muchas puertas y ventanas, han entrado por casi todas las puertas y ventanas por donde se podía entrar”, indicó.

Luego de un año sufriendo estos hechos, la comunidad fue reforzando las medidas de seguridad con rejas y cámaras, aunque el sacerdote entiende que eso no alcanza, debido a que, al estar “desesperados, rompen, y cualquier cosa sirve para continuar ese mecanismo tan diabólico que destruye a las personas y a la sociedad si lo dejamos avanzar”, expresó.

Por otro lado, el párroco reconoció: “Tenemos que ver cómo responder, no solo rehaciendo los destrozos, sino también cómo construir con el barrio lugares donde podamos prevenir todo esto”, afirmó.

En ese sentido, recordó que la parroquia desarrolla actividades en seis asentamientos de la zona y que todos los sábados reúne a unos cien niños y adolescentes en los oratorios salesianos, aunque entiende que es insuficiente porque, para solucionar el problema del consumo de drogas, se “requiere una presencia diaria en medio de los niños y adolescentes, con itinerarios atractivos que los alejen de toda tentación”.

Además, señaló que, desde hace dos años, presentaron un proyecto al INAU para instalar un centro juvenil y un club de niños, pero aún esperan una respuesta.

Hay que prevenir. Esto se previene desde los niños, en las familias y con los adolescentes, porque, lamentablemente, la droga les ha destruido la vida”, sentenció.