El presidente de la República, Yamandú Orsi, habló este jueves en una entrevista telefónica con Eduardo Feinmann en Radio Mitre. En un tramo central de la charla, puso el foco en el diálogo político en Uruguay, que considera un rasgo diferencial, más allá de las diferencias.
“El diálogo no se corta”, afirmó Orsi, y puso como ejemplo su vínculo con el expresidente Luis Lacalle Pou, con quien dijo que puede hablar ante cualquier situación y que ese tipo de relación no depende solo de tener el contacto, sino también de una predisposición previa a atenderse entre adversarios.
Orsi ubicó esa convivencia como una construcción de largo aliento, que situó al menos desde la dictadura para acá. En ese marco, sostuvo que existe una práctica de cuidarse cuando la tensión sube y de evitar que el conflicto escale cuando “el agua está llegando al cuello”.
El presidente reconoció que Uruguay no queda al margen del clima actual, con polarización, gritos y discusiones que muchas veces no escuchan al otro. También mencionó el efecto de las redes sociales, aunque planteó que persiste una lógica de descomprimir por la vía del diálogo cuando los problemas se vuelven más delicados.
En esa misma línea, ubicó el rol de los expresidentes. Habló de una “barra” que cuida y que aporta experiencia cuando aparecen temas sensibles, y mencionó al exmandatario Julio María Sanguinetti, con quien dijo tener diferencias políticas grandes pero a quien consulta cuando se trata de asuntos de “macro” o de “alta política”, por su experiencia y por la mirada que aporta.
Orsi también aludió a José Mujica en el mismo sentido y lo presentó como parte de esa tradición de convivencia y trato entre rivales, incluso en situaciones personales complejas. Para el presidente, ese vínculo entre dirigentes de distintos partidos forma parte de un sistema que todavía conserva legitimidad en comparación con otros países.
En la entrevista, Orsi conectó esa cultura política con consensos que, según afirmó, atraviesan gobiernos de distinto signo y que definió como “acuerdos tácitos” en temas macroeconómicos, entre ellos el control de la inflación y el cuidado del equilibrio fiscal.
Sobre ese punto, el presidente ubicó la inflación anual en 3,1% y dijo que es un dato positivo, aunque señaló que en su equipo económico existe preocupación porque bajó demasiado y puede generar ruidos en otras áreas. También sostuvo que no se trata de un resultado atribuible a un solo gobierno, sino de una línea de trabajo de alrededor de 20 años, con ministros y administraciones de distinto signo que sostuvieron el mismo rumbo.
Orsi se definió como un dirigente de izquierda y dijo que en su espacio hubo un aprendizaje con el tiempo respecto a la macroeconomía, en un proceso en el que mencionó a Danilo Astori como referencia. En esa evolución, sostuvo que hoy existe acuerdo en que, con los temas macro, no se puede improvisar y que la inflación termina siendo el peor impuesto para los sectores de menores ingresos.
El presidente cerró esa parte de la conversación con la idea de fondo de que Uruguay puede tener diferencias fuertes y discusiones ásperas, pero mantiene un diálogo que, según su mirada, ayuda a sostener estabilidad y a desactivar tensiones cuando el clima político se tensa.