Este no se come

“El Ricardito”, el narco que torturó y vigiló con un celular bocas de drogas en la cárcel

El delincuente, antes de los 18 años, había cometido 19 delitos. Su familia se mueve en el mundo del delito y su hermano es “Betito” Suárez.

27.05.2026 13:44

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Montevideo Portal

Ricardo Cáceres Correa, conocido como Ricardito, es de los narcos conocidos en el mundo delictivo uruguayo. 

Su profuso prontuario policial marca que, desde menor, Cáceres deambuló por la senda de la delincuencia. Cuando cumplió 18 años, el ahora narco ya tenía 19 ingresos en el sistema del Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU). 

Durante su etapa como menor más de la mitad de los delitos que cometió fueron rapiñas, en el marco de su “trabajo” como parte de diferentes bocas de droga. Su familia, como se podrá suponer, nunca fue ajena al mundo del delito. 

A modo de ejemplo, el Ricardito es medio hermano de Luis Alberto Betito Suárez, narco que opera en la zona de Cerro Norte y se encuentra preso desde el año pasado por lavado de activos. 

Cáceres siguió los pasos de su familia y, al cumplir la mayoría de edad, comenzó a forjar su organización narco. Desde entonces hasta la actualidad cayó varias veces en la cárcel, en su mayoría por tenencia de estupefacientes, tráfico de armas y organización de actividades de narcotráfico. 

En setiembre de 2019 fue recapturado en el Cerro tras no regresar a prisión luego de lograr una salida transitoria cuando cumplía una pena en el Penal de Libertad. 

Tras terminar con esa condena, nunca salió de prisión, porque la Justicia lo sentenció en 2021 por los ilícitos de organización de actividades de narcotráfico, extorsión, violencia privada y lesiones personales. 

Como suele suceder en estos casos, el poderío del Ricardito iba más allá de su libertad, y la Justicia comprobó que el narco organizaba torturas, secuestros y tenía una red de bocas de drogas en el Cerro de Montevideo en las que solía someter a los consumidores a diferentes episodios de violencia. 

Dado estos elementos, las autoridades optaron por recluirlo en la Unidad 25 que es de máxima seguridad. Sin embargo, luego de la llegada a prisión del Betito Suárez, Cáceres pasó nuevamente al Penal de Libertad. 

Esto último cambió en las últimas horas producto de que se comprobó la participación del Ricardito en la masacre —al decir del ministro Carlos Negro— ocurrida en el Cerro, donde tres personas fueron asesinadas a tiros y otras dos se encuentran gravemente heridas. 

El Ricardito mantenía, desde su traslado al Penal de Libertad, un fuerte control sobre la red de bocas de droga que responden a él. De hecho, tal era el nivel de libertad de operación que tenía, que el narco poseía un celular desde donde veías las cámaras de las edificaciones. 

Fuentes policiales indicaron a Montevideo Portal que, se estima, que varios de los ataques en la zona fueron organizados y coordinados por Cáceres desde la prisión. En tanto, desde el Ministerio del Interior declinaron brindar información sobre por qué se trasladó al narco al Penal de Libertad antes de devolverlo a la unidad de máxima seguridad. 

Montevideo Portal



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