El empresario y comunicador Martín Fablet habló sobre cómo fue ser uno de los damnificados de Conexión Ganadera, y dijo que quedó “bien adentro” con la estafa. “Me dejó escorado”, señaló en entrevista con Hacemos lo que podemos (Undertake Media).

“Lo que quizás me da más bronca es haber confiado en personas que uno pensaba que eran de una integridad única”, señaló en referencia a Pablo Carrasco y a Gustavo Basso, a los que se refirió como “dos caraduras”.

“Tienen un perfil en el que la cero empatía a nada puede generar eso que consiguieron hacer. Es una estafa que es más importante que la de Madoff, en relación a la población. Son US$ 400 millones de dólares”, remarcó.

Luego se refirió a que “meses antes de la caída se mandaron una festichola” que fue “de un caradurismo único”.

Fablet relató que junto a un socio tenían unos 500 animales y que, en un momento, cuando fue a certificar la información a las bases de datos oficiales del Ministerio de Ganadería, de ese total figuraban 26. “Ahí agarramos el teléfono y llamamos a Basso. Mirabas al otro día la página del ministerio, y estaban los 500 bichos. Nunca me lo supo explicar nadie. Y, como me pasó a mí, otros me dijeron que le pasó lo mismo. Ahí se acomodaban los números”, señaló.

También sostuvo que, en una charla cuando empezó la desconfianza sobre la situación del fondo ganadero, Carrasco le dijo que el negocio sería “el unicornio ganadero” de Uruguay, aunque ante un reclamo de la devolución de dinero, el dueño de Conexión Ganadera le dijo que no le podría girar dividendos.

Además, contó que llevó por su cuenta a dos contadores a hablar con Basso. Y que en esas conversaciones le señalaba que el negocio era rentable.

En la entrevista, Fablet también criticó al movimiento feminista. “Lo veo muy vinculado a la izquierda. No veo al feminismo bregando por la ablación del clítoris que se da en tantos países de África, y después hay una comunidad y una etnia ahí en Colombia que lo sigue practicando. No las oiga hablar tampoco del martirio que es vivir en Teherán”, señaló.

“No vemos estos problemas en los países que son amigos. Cuando el país no es amigo, ahí sí les dan con todo”, apuntó.