El presidente de Brasil, Luis Inazio “Lula” Da Silva, entregó este jueves en la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) un título póstumo de doctor honoris causa al expresidente José Mujica, al cual homenajeó como reconocimiento “de que pocas veces se ha tenido en este siglo personas con tanta grandeza”.

Durante la ceremonia, a la que asistió la exvicepresidenta Lucía Topolansky, Lula leyó una carta que recibió de Mujica en el año 2023, en la que el expresidente sostuvo que es “importante” contar con “un espacio de encuentro, conocimiento mutuo, diálogo y reflexión”.

En ese sentido, Mujica destacó entonces que le gustó que Da Silva se refiriera a ese encuentro de presidentes como “un retiro”. “Las reuniones presidenciales suelen llamarse 'cumbres', pero no hay cumbres sin montañas donde apoyarse. Esas montañas son nuestros pueblos”, escribió.

“El retiro crea una oportunidad histórica, cuyas dimensiones dependerán de la grandeza demostrada por los participantes”. “A partir de ahí, se moverán montañas y crecerá una cordillera de pueblo, alta como los Andes, símbolo de la unidad que buscamos. Las grandes decisiones que mueven el mundo se toman en otros lugares, lejos de nuestra mesa. Es necesario construir vínculos en nuestra región para que podamos, juntos, hacernos oír a nivel internacional. Los desafíos que tenemos como humanidad requieren, más que nunca, esfuerzos colectivos y propuestas innovadoras”, subraya en la carta el expresidente uruguayo.

En el texto, Mujica recuerda cómo, en reuniones con otros presidentes de la región, vio un “puñado de luchadores sociales y políticos” que, en conjunto, “acumulaban más de medio siglo de prisión y exilio en nuestras biografías”, además de “vidas enteras dedicadas a mejorar las condiciones de vida de la gente”.

Sin embargo, reconoce que “ya pasaron dos siglos de fracasos intentando una integración regional desde aquel sueño bolivariano de un conjunto de repúblicas confederadas, que quedó olvidado en el tiempo”. “Ahora tenemos suficiente experiencia para no repetir los mismos errores del pasado”, argumentó.

“No es inteligente repetir los fracasos”. La innovación no proviene solo de la tecnología. También nace de nuestra forma de actuar como militantes políticos y sociales, mediante la cual podemos innovar teniendo en cuenta todo lo que no pudimos, no quisimos o no supimos hacer. “Debemos construir, no imponer”, expuso Mujica.

De acuerdo con su tesis, Mujica compartió reflexiones que, según su entender, “no tratan de izquierda, derecha o centro”, sino “de ser países desarrollados o no”.

“La integración regional es una meta”. El camino pasa por la proliferación de proyectos de cooperación entre dos o más países de la región. Existe un amplio y legítimo inventario de propuestas plasmadas en reuniones regionales recientes.

En segundo lugar, el frenteamplista sostuvo que los proyectos “deben, de algún modo, potenciar la solidaridad continental y despertar un sentido de pertenencia”. “Pensamos que esto debe ser algo que las personas puedan sentir. Es indispensable desarrollar una visión integradora que represente las necesidades, valores y deseos de nuestros pueblos”, explica.

En la carta, Mujica planteó “ejemplos alcanzables” como una “plataforma permanente de respuesta regional rápida ante desastres naturales; mejorar la integración energética y las infraestructuras regionales; promover la industrialización y complementariedad productiva entre los países de la región; dinamizar el comercio creando mecanismos coordinados para transacciones con nuestras propias monedas y buscar acuerdos para mejorar mecanismos aduaneros”, entre otros.

“Necesitamos facilitar la circulación de ciudadanos”. Deben multiplicarse los intercambios estudiantiles y la validación de títulos, así como los espacios de encuentro entre las nuevas generaciones, cuyo futuro se decide ahora”, dice la tercera reflexión.

De manera similar, el exmandatario manifestó la necesidad de unir a la región en la protección del agua dulce y la defensa de la naturaleza. “Todos nos identificamos, en cada rincón del continente, con lo que representa la Amazonia: la vida en toda su grandeza y dignidad, así como evocan los Andes, la libertad de las praderas y las riquezas de nuestras tierras”, enumeró.

“La integración no será solo resultado de la visión de intelectuales y políticos, sino también del sentimiento y del imaginario colectivo que sepamos construir”. Los intelectuales y científicos piensan, los pueblos sienten. Por eso necesitamos fechas, una bandera, un nombre, incluso un himno”, propuso Mujica en la carta.

“Sin la fuerza del pueblo, seguiremos inmóviles”. Debemos construir mística, porque esta es la lucha por otra cultura, algo que nunca hemos logrado”, escribió.

Sobre esto último, Mujica calificó que la región fue “fenicia” en temas de integración, en el sentido de preocuparse mucho por el “cuánto vendo y cuánto me vendes”. “Los fenicios fueron grandes comerciantes, pero no crearon ninguna civilización”, puntualiza.

“Un paso hacia la integración sería tener un mismo día del año en el que, en todo el continente, todas las escuelas se dediquen a este tema”. En portugués, en español o en sus lenguas locales. Cada uno en su lugar, y todos juntos”, plantea en la carta, y expresa que “avanzar en la integración significa difundir pasión, esperanza y conocimiento entre nuestro pueblo”.

“Querido Lula, el conjunto de crisis globales que estamos viviendo puede llevar al colapso de las condiciones esenciales para la vida en el planeta”. Se necesitarán muchos esfuerzos para enfrentar el cambio climático, la crisis del modelo económico hegemónico, el orden internacional obsoleto y las grandes fuerzas polarizadoras. “Unir fuerzas es lo mínimo que podemos hacer para no ser víctimas pasivas y para darnos la oportunidad de un futuro mejor”, alertó Mujica.

“Conocemos tu liderazgo y tu esfuerzo, que abarca mucho más que la región e incorpora un mensaje de paz. “A mis 88 años, la capacidad de soñar con una América distinta le da más sentido a la vida”, concluye el texto.

Por su parte, Topolansky recibió el título y expresó que Pepe “estaría sumamente contento” del homenaje que se le hizo. “Él no era un académico tradicional que estudió, porque la vida lo llevó por otro caminos, pero tenía la universidad de la vida”, concluyó.