La reciente agresión sufrida por un conductor de Copsa reavivó la preocupación por los hechos de violencia que afectan a los trabajadores del transporte público y por las maniobras imprudentes que, según la empresa, se registran cada vez con mayor frecuencia en el tránsito.

El gerente general de Copsa, Javier Cardozo, se refirió durante una entrevista con el medio pandense El Megáfono a un incidente ocurrido el pasado fin de semana en Montevideo y explicó que la compañía revisó las imágenes captadas por las cámaras de seguridad instaladas en la unidad para reconstruir lo sucedido desde varios kilómetros antes de la agresión.

“Pudimos hacer el seguimiento de la unidad. El conductor venía manejando normalmente y solamente salía del carril exclusivo cuando debía sobrepasar algún ómnibus urbano que estaba detenido en una parada”, señaló.

De acuerdo con Cardozo, el análisis de las grabaciones descartó la versión que indicaba que el ómnibus había encerrado previamente al automóvil involucrado en el incidente.

“El manejo era absolutamente normal. Lo que sí vimos fue una conducta temeraria del auto, que rebasó al ómnibus y se colocó delante, circulando a unos 30 kilómetros por hora y entorpeciendo su marcha”, afirmó.

Según explicó, el conductor mantuvo la calma y continuó el recorrido hasta detenerse en una parada, para permitir el ascenso de pasajeros. Fue en ese momento cuando un joven subió a la unidad y lo atacó físicamente mientras otra persona intentó ingresar parcialmente por una de las ventanas.

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El gerente también aclaró que, a diferencia de las primeras versiones difundidas, el vidrio del ómnibus no fue destruido durante la agresión, sino que la ventana ya se encontraba abierta.

Desde la empresa destacaron que las cámaras instaladas en las unidades cumplen un papel fundamental, tanto para esclarecer episodios de violencia como para aportar evidencia en siniestros de tránsito, hurtos o daños ocurridos a bordo.

“Cuando las colocamos hubo cierto rechazo porque algunos trabajadores pensaban que podían utilizarse para perseguirlos. Nosotros les explicábamos que les iban a evitar muchos problemas. Hoy está demostrado que son un elemento de seguridad más”, sostuvo Cardozo.

Además, Copsa dispone de un sistema interno de asistencia permanente que el gerente describió como una especie de “mini 911”. A través de ese mecanismo, los conductores pueden solicitar ayuda inmediata ante accidentes, agresiones o cualquier otra emergencia.

“Tenemos personal especializado que brinda apoyo técnico y se comunica con la Policía, las emergencias médicas o con quien sea necesario”, explicó.

Más allá de este hecho puntual, la empresa advirtió sobre el creciente nivel de presión al que están sometidos los choferes debido al incremento del parque automotor y a la congestión en el área metropolitana.

Como ejemplo, Cardozo mencionó que un trayecto entre Pando y Montevideo, que años atrás demandaba alrededor de una hora y diez minutos, actualmente puede extenderse a una hora y media o incluso más.

“La cantidad de vehículos hace que el conductor, a pesar de ser un profesional, tenga que mantener permanentemente la atención al máximo. Cualquier distracción puede terminar en un siniestro y eso transforma una jornada de ocho horas en algo sumamente pesado”, expresó.

Frente a este escenario, la empresa trabaja en la implementación de cursos destinados a brindar herramientas para afrontar situaciones de estrés, tensión y conflicto durante la jornada laboral.

“Estamos tratando de concretar cursos antiestrés. Creemos que pueden proporcionar técnicas para sobrellevar determinadas situaciones, aunque lo que no podemos solucionar desde la empresa es la violencia que existe en la calle y en la sociedad”, reflexionó.

El gerente también consideró necesario endurecer los requisitos para obtener la licencia de conducir, al entender que algunos conductores acceden al permiso con escasa experiencia práctica y sin dimensionar los riesgos que implica circular en determinadas condiciones.

“Ponerse delante de un vehículo de 12 toneladas y circular a 30 kilómetros por hora es realmente temerario. Hay gente que no comprende el riesgo que corre ni el peligro que genera para los pasajeros y para el resto de quienes circulan”, manifestó.

Desde Copsa señalaron que el episodio no solo comprometió la seguridad del conductor agredido, sino también la de los pasajeros y la de quienes transitaban por la zona. En ese sentido, remarcaron la importancia de contar con registros audiovisuales, aplicar los protocolos previstos para este tipo de situaciones y brindar respaldo a los trabajadores frente a hechos que, según la empresa, reflejan un deterioro de la convivencia en la vía pública.