La consultora Factum presentó este miércoles su última medición de opinión pública sobre la gestión del presidente Yamandú Orsi, correspondiente al mes de setiembre, cuando se cumplieron seis meses del actual gobierno.
Según los datos divulgados por VTV, 39% de los uruguayos aprueba la gestión, mientras que 33% la desaprueba. Un 28% no se define y 1% no respondió.
El informe señala que el saldo de aprobación se mantiene positivo, aunque con una distancia menor que en agosto, cuando el 44% aprobaba la gestión y el 22% la desaprobaba. En consecuencia, la diferencia favorable al mandatario se redujo de 22 a seis puntos.
De acuerdo con Factum, “se aprecia un movimiento de descenso de la aprobación y un incremento de la desaprobación”, junto con una disminución del grupo de opiniones neutras, que sigue siendo alto en comparación con períodos anteriores.
En Montevideo, el presidente obtiene 39% de aprobación y 29% de desaprobación, con un 31% que no aprueba ni desaprueba. En el interior, la aprobación se mantiene en 39%, pero la desaprobación aumenta a 36%, y el 24% se mantiene en posición intermedia.
Por edades, la franja de mayores de 62 años es la más favorable a Orsi, con 46% de aprobación y 28% de desaprobación. Entre los más jóvenes, de 18 a 33 años, la aprobación baja al 36%, con un 33% de rechazo y un 30% de neutralidad.
El estudio también muestra que el respaldo al presidente sigue fuertemente asociado al voto previo. Entre los votantes del Frente Amplio, 70% aprueba la gestión y 10% la desaprueba, frente al 75% y 4% de agosto. En cambio, entre los votantes de los partidos de la Coalición Republicana, solo 12% aprueba y 55% desaprueba.
Factum destaca que la transversalidad del apoyo se mantiene baja, aunque el mandatario conserva un saldo positivo. Además, la consultora advierte que el descenso en la aprobación se da tanto entre votantes oficialistas como opositores, lo que refleja un escenario de mayor cautela ciudadana.
En suma, el estudio concluye que Orsi mantiene mayoría de opiniones favorables, pero con una aprobación que comienza a estabilizarse tras el impulso inicial de su mandato.