Cada año, en el último día de la Semana de Turismo (o Semana Santa para la religión cristiana) se celebra el Domingo de Pascuas, una fecha que conmemora la resurrección de Jesucristo y, como tradición, es sinónimo de huevos y conejos de chocolate. 

Más allá de su significado religioso (símbolo de “la nueva vida”), uno de los postres más emblemáticos ha sido el huevo artesanal, que destaca por estar adornado azucaradamente con distintos diseños florales y glasé.

Sin embargo, su consumo y vigencia en la tradicional fiesta ha disminuido considerablemente en los últimos años, marcado por causas que van desde una menor comercialización hasta precios más caros.

En diálogo con Montevideo Portal, Álvaro Pena, expresidente del Centro de Industriales Panaderos del Uruguay (CIPU), reconoció que ha habido una caída en la persistencia de este producto, visto en que “muy pocas panaderías siguen haciéndolo”. 

“Los huevos de Pascua son productos zafrales”, dijo Pena. De acuerdo con esto, explicó que, por muchos años, los comercios cierran las Pascuas con un importante sobrante de stock, que se traduce en “el famoso 2x1 en huevos y conejitos” que se ven “en todos lados” al día siguiente. 

En ese sentido, el exjerarca indicó que las empresas han “bajado y regulado” las importaciones año a año. En paralelo, además del volumen de productos que no se venden, Pena dijo que, “en los lugares de mayor poder adquisitivo” no hay absolutamente nadie” presente en Montevideo durante la fecha. 

Causas empresariales

Pena afirmó que, si bien el fenómeno es mixto, las causas de la desaparición de este producto son predominantemente industriales.

“Yo he hecho huevos de Pascua artesanales y vendido industriales. Y lo que veo todos los años es que las empresas a duras penas te mandan la misma cantidad que vendiste el año anterior”, explicó.

Asimismo, mencionó que en Uruguay hay una falta mano de obra especializada. “Se necesitan chocolateros, y acá no abundan, son muy pocos”, comentó. A raíz de esto, Pena explicó que en el CIPU se han hecho cursos de capacitación, pero la concurrencia ha sido baja, principalmente debido a que “muchos se toman la licencia porque, lógicamente, hay poco trabajo en la fecha”.

Otra razón de índole empresarial que mencionó fue el cierre de dos “importantes” empresas que vendían huevos artesanales, el Maestro Cubano y Pernigotti, que fueron absorbidas años atrás y vieron “desactivada” sus líneas de producción “porque quizás no les servía”, alegó Pena. 

En los últimos años, quien terminó tomando la vacante que ocupaba el huevo artesanal fue la rosca de pascua, que “volvió a estar en las vitrinas de todas las panaderías”. 

La iniciativa surgió en los primeros años de la gestión de Pena, quien buscó fomentar y promocionar el consumo del tradicional postre tras la situación de los huevos artesanales, descrita previamente. 

De acuerdo con esto, lanzó el Concurso Nacional de la Rosca de Pascua, que ha tenido una “muy buena repercusión” al sentarse en una tradición que ayudó a “poner a volverle foco a las Pascuas”, concluyó.

¿Cambio cultural?

Si bien la producción y venta de huevos artesanales bajó, aún quedan panaderías que los cocinan y venden. 

Una de ellas es Verdun, un comercio familiar de barrio que aseguró que se está viendo un “cambio cultural” en torno a volver a consumir productos artesanales, con un “llamativo” crecimiento en 2026.

En diálogo con Montevideo Portal, la maestra panadera del local, María Victoria Facal, contó que le llamó la atención el aumento de clientes que vio en la zafra que específicamente venían a pedir huevos artesanales. 

“El otro día me pasó que vino una señora con el esposo desde Carrasco porque 'quería los huevos clásicos y no los encontraba en ningún lado'”, recordó Facal, entre “varios otros clientes que vinieron a buscar eso exclusivamente”.  

Por un lado, en coincidencia con los planteos de Pena, reconoció que la Semana de Turismo “es una época donde hace mucho calor y hacerlos no es fácil”, por lo que se necesita una mano de obra especializada que no abunda en Uruguay, y como efecto se traduce a precios que rondan los $1.600 por un huevo de entre 500 y 700 gramos.

A pesar de eso, Facal notó que, luego de varios años sin hacer huevos artesanales, hay una tendencia a “volver a buscar lo casero y ver lo que se está comiendo”, más allá del precio.

En ese sentido, dijo como ejemplo que “la gente prefiere un huevo mediano de $1.500 de 600 gramos envuelto en una bolsita transparente antes que uno 'enorme' y liso de 300 gramos con un envoltorio que no te deja ver cómo es”.

“Cada día veo más gente que no viene habitualmente a la panadería buscando llevarse su 'kit de Pascua' y que busca más chocolate con menos azúcar y semiamargo con más cacao, cosas que no estén tan procesadas. Creo que es todo parte de un cambio cultural general que se está dando en cuanto a la alimentación”, concluyó.