El colegio Edu School, ubicado en Pocitos, envió un comunicado a los padres de sus alumnos, quienes este miércoles sufrieron una amenaza de tiroteo en sus instalaciones.
Precisamente, se realizó “una inscripción” en los baños de los varones “que hacía referencia a un supuesto hecho de violencia”. “Ante esta situación, la institución actuó de manera inmediata, realizando las verificaciones correspondientes y abordando el hecho con la seriedad que amerita”, añade el texto.
En este sentido, informaron que “se trató de una broma de muy mal gusto y no una situación real de riesgo”. “Igualmente, se han tomado las medidas necesarias”, acotaron en el texto.
Sobre el final, sostuvieron que “se trabajó con todos los estudiantes involucrados, reflexionando la responsabilidad de este tipo de hechos y consecuencias que generan”.
La directora general de la institución y fundadora de la institución, Carolina Abuchalja, indicó a Montevideo Portal que se aplicaron todos los protocolos definidos por ANEP, pese a que fue una acción de un alumno.
Abuchalja añadió que: “Lo que está ocurriendo en los liceos de Uruguay, no es una simple racha de bromas pesadas de mal gusto, es el síntoma de una fractura social, que finalmente ha golpeado las puertas de nuestra "excepcionalidad". Durante décadas, miramos los tiroteos escolares como una patología extranjera, un fenómeno de película o de suburbio estadounidense que nunca cruzaría el Atlántico. Sin embargo, la reciente ola de amenazas, que paraliza instituciones, nos obliga a reconocer que el ecosistema digital, no tiene fronteras y que el malestar de nuestros jóvenes, ha encontrado un lenguaje violento para expresarse”.
“Lo disruptivo aquí no es la amenaza en sí, sino nuestra reacción, estamos respondiendo con protocolos de acero para problemas de cristal. Mientras las autoridades debaten sobre si instalar cámaras o revisar mochilas, el problema real sigue sentado en el fondo del salón, invisible. El liceo, hoy opera bajo un modelo de vigilancia reactiva, que prioriza el orden sobre el vínculo. No podemos ignorar que estas amenazas son, en el fondo, un grito de discrepancia desesperada. El adolescente que amenaza con un tiroteo, está ejerciendo un poder que el sistema educativo le niega sistemáticamente, el poder de detenerlo todo, de ser el centro de atención, de infundir temor en una estructura que suele ignorar su salud mental. Es una forma perversa de existir a través del pánico”, agregó.
Las amenazas de este tipo se dan desde la semana pasada y corresponden, en la mayoría de los casos, a alumnos que buscan suspender las clases. Pese a esto, desde el Ministerio del Interior se mantiene una vigilancia activa.