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Al fin

“Botas verdes”: 30 años después, identifican cuerpo que era un “mojón” en el Everest

El ADN permitió corregir una identificación errónea. Conservado por el frío, el cuerpo era una referencia para los montañistas.

02.07.2026 14:47

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Después de casi tres décadas de incertidumbre, las autoridades de India confirmaron la verdadera identidad del montañista conocido mundialmente como Botas Verdes, uno de los cuerpos más emblemáticos del monte Everest. Un análisis de ADN determinó que se trata de Dorje Morup, un alpinista indio que murió a los 47 años durante una expedición en 1996.

Sus restos permanecen desde entonces en la cara norte del Everest, a más de 8.000 metros de altitud, en la denominada "zona de la muerte", donde la escasez de oxígeno convierte cualquier actividad en un desafío extremo.

Las botas verdes que llevaba puestas al momento de fallecer hicieron que su cuerpo se transformara en un punto de referencia para miles de escaladores que, durante años, recorrieron esa ruta hacia la cima de la montaña más alta del planeta. El lugar incluso pasó a conocerse entre los montañistas como la Cueva de Botas Verdes.

El experimentado alpinista Noel Hanna describió en una oportunidad el impacto que produce atravesar ese sector. "Es difícil no ver a la persona tendida allí", comentó, reflejando la impresión que causa la presencia permanente del cuerpo en uno de los tramos más transitados del ascenso.

Un error de identificación que duró décadas

Durante muchos años, se creyó que los restos pertenecían a Tsewang Paljor, otro montañista indio de 28 años fallecido en la misma temporada de ascensos. Esa versión se difundió ampliamente y fue aceptada por buena parte de la comunidad de alpinistas.

Sin embargo, recientes pruebas genéticas realizadas por las autoridades indias permitieron establecer que el cuerpo corresponde en realidad a Dorje Morup, según informó el portal noticioso UOL.

Dorje Morup

Dorje Morup

La confirmación fue anunciada por la Policía Fronteriza Indo-Tibetana (ITBP), organismo que, además, informó que trabaja en un plan para recuperar los restos. La operación se realizaría durante el verano boreal, cuando el deshielo ofrece condiciones relativamente más favorables para intervenir en la cara tibetana del Everest.

La tragedia de 1996

Morup integraba una expedición de seis miembros de la ITBP que intentó alcanzar la cumbre por la ruta norte el 10 de mayo de 1996.

Cuando el grupo se encontraba cerca del punto más alto de la montaña, una intensa tormenta de nieve complicó el ascenso. Ante las condiciones extremas, tres integrantes decidieron regresar, pero Morup optó por continuar hacia la cumbre. Nunca volvió.

Las temperaturas permanentemente bajo cero conservaron su cuerpo prácticamente intacto durante casi 30 años, convirtiéndolo en uno de los símbolos más conocidos de los riesgos que implica escalar el Everest.

La identificación definitiva pone fin a uno de los mayores enigmas de la montaña y abre la posibilidad de que, por primera vez desde su muerte, sus restos sean retirados del lugar donde permanecieron durante casi tres décadas.