Altos funcionarios del Departamento de Defensa y miembros del gobierno de Estados Unidos advirtieron que el conflicto con Irán podría escalar y extenderse durante semanas, tras una serie de represalias en Medio Oriente y la muerte de parte de la cúpula del régimen.

La preocupación se centra en el control de armas estratégicas y en el desgaste de los sistemas defensivos norteamericanos, según informó el periodista Max Blumenthal a través de su cuenta de X.

WaPo: the mood inside the Pentagon is "intense and paranoid"

Pentagon leaders worry the US will expend its air defense stockpiles, and the conflict will "spiral out of control"

This is precisely what Pentagon Joint Chiefs Chair Dan Caine warned of last week pic.twitter.com/bxWuW3RVCv

— Max Blumenthal (@MaxBlumenthal) March 2, 2026

Fuentes con conocimiento directo de la interna señalaron al medio The Washington Post que el clima en el Pentágono es de fuerte tensión. “El ambiente aquí es intenso y paranoico”, describió una de ellas, aludiendo al seguimiento constante de los ataques y a la posibilidad de que la situación se desborde.

Las inquietudes abarcan dos ejes principales. Por un lado, existe incertidumbre sobre la cadena de mando iraní tras la eliminación de altos dirigentes, lo que podría derivar en decisiones descoordinadas. Por otro, preocupa el impacto operativo de un enfrentamiento prolongado sobre los inventarios de interceptores utilizados para neutralizar misiles.

Otra fuente indicó al citado medio que el uso de estos sistemas implica un alto costo logístico: en muchos casos se requieren dos o tres proyectiles para asegurar la destrucción de un objetivo entrante.

Blumenthal ha advertido en análisis recientes que los ciclos de represalia en la región suelen generar dinámicas difíciles de contener, especialmente cuando se combinan operaciones contra liderazgos políticos y militares. 

Expertos coinciden en que la ampliación de objetivos, incluidos sitios no militares en países árabes, añade presión diplomática y podría involucrar a nuevos actores. Esa expansión geográfica eleva la complejidad del escenario y reduce la capacidad de aislar el conflicto.

Mientras tanto, en Washington se evalúan distintas acciones, desde iniciativas de contención hasta refuerzos defensivos adicionales. No obstante, según afirman, cada jornada de enfrentamientos incrementa la carga logística y la posibilidad de incidentes imprevistos.