La catedral de San Fernando de Maldonado fue el escenario de un violento hecho durante la misa del pasado domingo, en la que se celebró el bautismo de una bebé. El párroco del templo maldonadense, Aníbal Bareiro, brindó su testimonio a Montevideo Portal y pidió cooperación al Ministerio del Interior.
Cuando la misa de las 11:00 del domingo iba casi por la mitad, y el sacerdote realizaba la consagración, en ese momento, un hombre alcoholizado entró a la iglesia ubicada frente a la plaza del Centro de Maldonado y comenzó a recorrerla.
Llevaba una botella de alcohol en su mano y una mochila. Primero recorrió los pasillos y luego se sumó a la misa, con una actitud desafiante. El hombre se sentó a unos metros de la familia de la beba del bautismo, que estaba en la primera fila, y en una zona con niños y adultos.
En un momento, el hombre miró al padre Aníbal y hacía gestos, pero nadie pudo descifrar lo que quería decir.
“Yo no le entendía, tenía la botella. Me miraba a mí, apuntaba a la cruz que tenemos en un costado y después comenzaba a apuntar a la gente, pero no se le entendía”, dijo el sacerdote, que decidió continuar con la misa.
Sin embargo, en determinado momento, el hombre sacó un cuchillo con punta. En una mano sostenía la botella de alcohol y en la otra su arma, con la que apuntaba a los participantes de la misa.
El padre Aníbal calificó la situación como “bastante complicada”. “¿Quién lo iba a sacar? Porque estaba con ese cuchillo. A la distancia no sabía si era algo peligroso o no, pero era un arma”, contó.
Uno de los ministros que lo ayuda en el altar bajó y se acercó al hombre junto a otros tres integrantes de la comunidad católica. Lograron tomarlo del brazo y, aunque no quería, también pudieron hacer que se fuera.
Después de que terminara la celebración, las autoridades de la Iglesia realizaron la denuncia policial para que la situación quedara registrada. Sin embargo, una vez que la Policía lo arrestó, el hombre se desacató y les escupió, por lo que fue imputado y deberá cumplir con una medida cautelar hasta diciembre, informó FM Gente.
El padre Aníbal dijo que desde la Iglesia pedirán a la Policía que “tome cartas en el asunto”, ya que la catedral de San Fernando de Maldonado “es un lugar público, donde concurre una cantidad de gente” y la situación del domingo 8 de junio fue “grave”.
Asimismo, Bareiro sostuvo que este tipo de situaciones —aunque a menor escala de violencia— son “problemas de todos los días”. “Gente en situación de calle entra a dormir al templo, hace sus necesidades y también roba lo que encuentran. Todos los días llamamos al 911. Pero, ¿qué pasa? La Policía los lleva, pero una vez que los liberan, ellos pegan la vuelta y vuelven a entrar. Ese es nuestro problema”, afirmó el párroco.
Desde el templo ya han pedido ayuda a la Policía, que les proporcionó herramientas que funcionaron, pero “a corto plazo”. Por ejemplo, Erode Ruíz pidió a los efectivos que patrullan en la plaza que incluyeran una visita a la Iglesia durante su recorrido, pero “duró un tiempo”.
“Tenemos la iglesia, que es un monumento histórico, es un lugar emblemático de la ciudad, porque más allá de la fe es un lugar donde concurre mucha gente durante todo el día. Esta situación de ahora es alarmante porque sacó un arma de la nada y comenzó con esa agresión”, afirmó el sacerdote.
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