Después de semanas enfrentando algunos de los mares más duros del planeta, el equipo Yacht Club Punta del Este, que representa a Uruguay en la Clipper Round the World Yacht Race, completó con éxito la temida Etapa 9, el cruce del Pacífico Norte conocido entre los navegantes como The Big One. La travesía culminó con la llegada del velero a Seattle, tras navegar en condiciones extremas, con ráfagas de hasta 77 nudos, olas de siete metros y extensas jornadas avanzando contra el viento.

Para la tripulación encabezada por el skipper David Sautret y la First Mate Lorraine O’Hanlon, el desafío fue una verdadera prueba de resistencia física y mental. Durante varios días, el barco apenas pudo avanzar debido al estado del mar, mientras el frío, la humedad y algunos inconvenientes mecánicos obligaban a navegar con cautela para preservar la embarcación. “El routing sugería avanzar hacia el noroeste, pero simplemente no era posible. Navegamos apenas 60 millas en tres días y luego pasamos entre siete y ocho días navegando ceñidos. Fue muy duro para la moral, pero el equipo siguió adelante”, expresó Sautret.

Foto: cedida a Montevideo Portal

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Las dificultades tácticas y técnicas afectaron la posición del equipo en la clasificación general, pero la tripulación decidió seguir compitiendo hasta el final, reafirmando el espíritu deportivo que caracteriza a esta campaña. “Podemos ver esta etapa como una debilidad porque perdimos terreno, o como una fortaleza porque empujamos hasta el último minuto. Estoy muy orgulloso del equipo. La tripulación fue muy valiente”, agregó el skipper. Uno de los tripulantes, Adrian Poole, también resumió la experiencia tras el cruce: “Ha sido todo un viaje. Tuvimos que sacar fuerzas de lo más profundo para seguir adelante. En algunos momentos fue realmente intimidante”.

La Clipper Race es una de las competencias oceánicas más singulares del mundo. A diferencia de otras regatas, sus tripulantes no son navegantes profesionales, sino personas de distintos países que deciden asumir el desafío de dar la vuelta al mundo a vela tras un intenso entrenamiento. Diez veleros idénticos compiten las 24 horas del día en travesías que pueden extenderse hasta 30 días en mar abierto. En medio de las duras condiciones del Pacífico Norte, incluso los pequeños gestos ayudan a mantener la moral alta: la tripulante Ruby Thornton, encargada de la cocina en algunos de los momentos más exigentes del cruce, reveló que escondió chocolate en el barco para levantar el ánimo del equipo.

Foto: cedida a Montevideo Portal

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Desde Uruguay, el Yacht Club Punta del Este sigue de cerca cada milla recorrida por el equipo que lleva su bandera alrededor del mundo. El comodoro del club, Juan Etcheverrito, destacó el orgullo que genera la campaña y envió un mensaje de aliento a la tripulación: “Sabemos que están enfrentando algunos de los mares más duros del planeta y queremos que sientan el apoyo de todo el Yacht Club Punta del Este y de Uruguay. Cada milla que navegan refleja coraje, espíritu de equipo y pasión por el mar. Estamos profundamente orgullosos de ustedes”.

Tras una breve escala en Seattle, la flota volvió al mar el 28 de abril, con el inicio de la Etapa 10, que llevará a los barcos hacia Panamá y luego a Washington DC. Posteriormente, la regata cruzará nuevamente el Atlántico Norte hasta Oban, en Escocia, antes del regreso final a Portsmouth, Reino Unido, previsto para julio. Con varias etapas aún por delante, el equipo Yacht Club Punta del Este continúa su travesía alrededor del mundo llevando el nombre de Uruguay a través de los océanos, en una historia de coraje, camaradería y espíritu de superación que ya trasciende los resultados deportivos.