El color azul característico de la marca tiñó la tarde en Kibón el miércoles 15 de abril, pero no fue lo único que capturó la atención. Entre autoridades, empresarios, colaboradores e invitados, el desembarco de Tigo en Uruguay se presentó como algo más que un cambio de marca: fue una puesta en escena que combinó discurso, tecnología y espectáculo, con un cierre que dirigió la mirada de todos hacia el cielo de la rambla montevideana.

La compañía —parte del grupo Millicom y recientemente llegada al país tras la adquisición de Telefónica— oficializó su presencia en el país con una ambiciosa campaña en la vía pública y medios de comunicación, y coronó la jornada con un evento que reunió al presidente de la República, Yamandú Orsi, a la ministra de Industria, Fernanda Cardona, al ministro interino de Economía, Martín Vallcorba, jerarcas de entes, empresarios, clientes, prensa e influencers. En ese contexto, el mensaje fue claro desde el inicio: inversión, infraestructura, educación y una apuesta a largo plazo en un país que, según remarcaron, ofrece estabilidad y todas las condiciones para crecer.

La previa tuvo ritmo propio. Un show de candombe intervenido con electrónica, a cargo de Tatita Márquez con su proyecto Robotic Drums, marcó el pulso de una propuesta que buscaba conectar tradición y tecnología, en línea con la marca. No fue un detalle menor: esa mezcla anticipó lo que vendría después.

La previa tuvo ritmo propio. Un show de candombe intervenido con electrónica, a cargo de Tatita Márquez con su proyecto Robotic Drums, marcó el pulso de una propuesta que buscaba conectar tradición y tecnología, en línea con la marca. No fue un detalle menor: esa mezcla anticipó lo que vendría después.

“Vinimos a Uruguay para quedarnos”, sintetizó Marcelo Benítez, CEO de Tigo para la región, al repasar la trayectoria de la empresa —presente en 12 países y con 46 millones de usuarios— y su decisión de apostar por el mercado local. Habló de inversión e innovación, pero también de contexto: “Uruguay necesita la mejor infraestructura digital de Latinoamérica y esa es nuestra misión”, afirmó, destacando la seguridad jurídica como uno de los factores clave para el desembarco.

Esa mirada fue retomada en una conversación distendida con el secretario de Presidencia, Alejandro Pacha Sánchez, en la que no faltaron guiños de humor, pero tampoco definiciones de fondo. Sánchez subrayó el rol de la empresa en el ecosistema: la llegada de Tigo, dijo, “fortalece el desarrollo del país” en un momento en el que las infraestructuras digitales son centrales.

Sánchez fue más allá: planteó la necesidad de un salto de calidad que solo puede darse con articulación público-privada en un Uruguay que necesita crecer, abrir mercados e integrarse a las cadenas globales de valor. En esa ecuación, aseguró que la simbiosis entre lo digital y el resto de los sectores es fundamental.

La estrategia de Tigo en el país se apoya en tres pilares. El primero es la red: “Queremos que todo uruguayo tenga cobertura donde vaya”, explicó Fernando Montoya, CEO de Tigo Uruguay, al detallar un proceso de modernización que ya alcanzó dos tercios de la infraestructura existente y que empieza a traducirse en mejoras de velocidad. El compromiso, aseguró, es avanzar hacia una cobertura total del territorio, incluidas zonas rurales donde hoy la señal es limitada.

El segundo eje son los clientes, con un plan de expansión de tiendas y puntos de contacto que pone especial énfasis en el interior. Espacios más digitales, donde se puedan probar dispositivos y experimentar con tecnología, forman parte de una propuesta que también busca generar empleo y fortalecer la presencia local. Ejemplo de esta renovación es la tienda central en la calles Rivera y Soca, que desde el miércoles se pudo apreciar.

El tercer pilar es el producto. En ese frente, la compañía apunta a renovar su oferta, tanto para usuarios individuales como para el segmento corporativo, con soluciones en nube y ciberseguridad. La idea, según Montoya, es posicionarse como un socio estratégico para las empresas, más allá de la conectividad.

A esto se suma una línea de trabajo orientada a la comunidad, con iniciativas como “Conectate seguro”, un programa de talleres dirigido a la infancia, los docentes y las familias sobre el uso responsable de la tecnología y cómo afrontar casos de ciberacoso. “Como operador tenemos la responsabilidad de acompañar”, señaló Montoya.

El momento de mayor impacto político llegó con el anuncio de la inversión: 600 millones de dólares en los próximos cuatro años, de los cuales 100 se invertirán en la red. El presidente Orsi, quien arribó justo cuando se comunicaba la cifra entre aplausos, tomó ese dato como punto de partida para su discurso. “No es solo un acuerdo entre privados, es una señal fuerte de confianza en Uruguay”, afirmó, y vinculó esa decisión con años de políticas que consolidaron la estabilidad del país.

El mandatario también puso el foco en el capital humano: “La más alta tecnología está aquí, con ingenieros e ingenieras uruguayos entusiasmados”, dijo, y valoró la capacidad de adaptación de los equipos locales que trabajaron en un tiempo récord de seis meses hasta llegar al lanzamiento. Para Orsi, esa combinación entre inversión, talento y confianza es la que abre nuevas oportunidades y posiciona al país en el escenario regional.

Antes del cierre, la marca también se presentó a sí misma en pantalla. El spot publicitario reforzó los dos ejes del mensaje —“Lo bueno pasa contigo” y “Red y cobertura a donde vayas”— con escenas cotidianas atravesadas por pequeños gestos, como una guiñada que se repite y funciona como sello distintivo. Esa identidad, pensada para conectar desde lo emocional, fue luego trasladada al espacio público.

Cuando cayó la noche, esas mismas frases se elevaron sobre la rambla en un show de drones inédito en Montevideo. Las luces dibujaron mensajes, pero también símbolos: la bandera uruguaya, el sol, un tambor, un jugador de fútbol, una pareja bailando tango, un abrazo. Entre ellos, la guiñada de Tigo apareció como síntesis visual de una marca que busca instalarse desde la cercanía.

“Hoy estamos lanzando una marca muy fresca, en constante movimiento, que se combina con el ADN del país”, dijo a Montevideo Portal Valentina Lamas, directora B2C de Tigo. En esa línea, explicó que el objetivo es “llevar la experiencia de los clientes a otro nivel”, con mejoras en red y cobertura, una mayor capilaridad de tiendas —especialmente en el interior— y una oferta más simple y flexible.

Entre las novedades, destacó un chip prepago que permite cargar días de conexión y que incluye roaming en la región, así como planes pospago con gran volumen de datos y beneficios como WhatsApp sin costo en el exterior. “Incorporamos mucho de lo que los clientes nos venían pidiendo”, señaló, y buscó transmitir un mensaje de continuidad: los servicios se mantienen, pero con mejoras.

El evento también fue parte de esa estrategia de cercanía. “Queríamos que todos pudieran participar y disfrutar de este lanzamiento tan importante”, explicó Lamas sobre el show de drones, pensado como un gesto hacia la gente, más allá del ámbito corporativo.

Sobre el final, tras los discursos y antes de la foto institucional, la compañía le entregó a Orsi una placa conmemorativa. A su lado, Cardona y Vallcorba se sumaron a la imagen que selló el encuentro, en una postal que sintetizó el tono del evento: una alianza entre lo público y lo privado, con la tecnología como telón de fondo.

Con música, anuncios y un cielo que por momentos pareció una gran pantalla encendida, Tigo eligió presentarse en Uruguay con un despliegue por lo alto y un mensaje contundente. Una llegada que combina números fuertes, ambición tecnológica y una idea insistente: estar presentes en la vida cotidiana de las personas, estén donde estén