Tesla estaría evaluando desprenderse de toda su operación en China para allanar el camino a una posible fusión con SpaceX. La información surge de The Wall Street Journal, citado por TechCrunch, que asegura que "algunos ejecutivos de Tesla fueron instruidos para prepararse ante una separación del negocio chino".
Según las fuentes del diario —que no fueron identificadas—, las opciones sobre la mesa incluyen una escisión (separar la división como empresa independiente), una venta directa o incluso el cierre de esa parte del negocio.
El movimiento tendría una lógica concreta: SpaceX es un contratista de defensa del gobierno de Estados Unidos y debe cumplir reglas estrictas en materia de seguridad nacional y ciudadanía. Incorporar a Tesla con su enorme presencia en China complicaría ese esquema regulatorio. De acuerdo con TechCrunch, Elon Musk ya había encargado a sus ejecutivos preparar un plan de separación ante un eventual escenario de invasión de Taiwán por parte de Beijing, lo que habría dejado avanzado parte del trabajo.
El problema es que desprenderse de China no es poca cosa. Ese mercado se convirtió en un pilar central del negocio de Tesla: no solo es uno de sus principales destinos de ventas de autos eléctricos, sino también un hub de producción que abastece a toda Asia y a Europa. Resignar esa operación sería "una concesión importante".
Por ahora no hay confirmación oficial de Tesla ni de SpaceX, y los reportes se basan en fuentes anónimas. Pero la noticia llega en un momento de movimientos intensos alrededor de Musk: su empresa de cohetes sigue expandiéndose y la posibilidad de una fusión con Tesla viene siendo objeto de especulación desde hace meses.