Luces y una gran alfombra roja visten de gala la entrada al Punta Carretas Shopping la tarde del lunes 1° de abril. El camino conduce al parking que se transformó en un gran auditorio al aire libre, con un escenario que pronto ocupará la Orquesta Filarmónica de Montevideo junto al cuerpo de baile de Martinato Dance Company.

Las sillas comienzan a llenarse desde temprano hasta quedar todas ocupadas por niños y niñas, adolescentes y adultos, familias que se acercan a disfrutar del gran evento gratuito que organizó el centro comercial para empezar a festejar sus tres décadas de historia.

Foto: cedida a Montevideo Portal

Una mujer dice estar agradecida por la oportunidad de poder asistir a este evento cultural de calidad.  Dos jóvenes sentados cerca de ella se muestran expectantes porque es la primera vez que verán actuar a la Filarmónica.

“Es un año muy especial porque en julio cumplimos 30 años y lo vamos a celebrar ofreciéndole a los clientes diferentes espectáculos. El objetivo es que vivan una experiencia única como siempre busca Punta Carretas”, cuenta a Montevideo Portal Victoria Bernal, ejecutiva de marketing del centro comercial.

Victoria Bernal, ejecutiva de marketing y Enrique Sojo, gerente de marketing. Foto: Montevideo Portal

A las 20 horas todo está pronto para que empiecen a sonar los primeros valses. La comunicadora Victoria Rodríguez presenta a Martín García, director artístico y musical de la orquesta, y al resto de los integrantes que comienzan a deleitar los odios del público con música de Johann y Josef Strauss.

Antes, Rodríguez repasa el recorrido del Punta Carretas y su gran evolución a lo largo del tiempo. “Llegó para transformarlo todo, para resignificar el barrio y la vida de las personas. Muestra cada año su gran capacidad de renovación, innovación y la manera en que logran que la gente se adueñe de los espacios públicos”, señala.

Foto: cedida a Montevideo Portal

Con el vals “El murciélago” se abre el programa y las melodías transcurren con un sonido cautivante. Los bailarines y bailarinas se suman vestidos con trajes y coreografías de época. El público aplaude entusiasmado una y otra vez, y se deja llevar por la magia de la noche en que Punta Carretas los transportó a la Viena imperial del siglo XIX.