La contadora y MBA Lucía Recalde, socia de Auditoría y Assurance de Deloitte Uruguay, analiza en primera persona cuáles son las perspectivas globales para 2026 en la industria del cuidado de la salud, sus desafíos y oportunidades:
“Cada año Deloitte Global realiza diferentes encuestas, con el objetivo de entender las perspectivas que un grupo representativo de empresarios tienen sobre cada industria para el siguiente año. Como resultado de esta, en el caso de Cuidados de la Salud se identificó que los líderes ven influenciadas sus estrategias por tres pilares: las presiones financieras y cambios en los modelos de salud, los desafíos de la fuerza laboral y productividad, y los riesgos de ciberseguridad.
Si bien la Inteligencia Artificial (IA) ya se encuentra integrada en la mayoría de los sistemas de salud y, por ende, son partes de la realidad actual, no se esperan grandes impactos en esta área para el año en curso. Sin embargo, cuando bajamos a tierra cómo se espera dar respuesta a estas tres principales influencias, todas las respuestas integran un componente de IA. Por ejemplo, el origen de los principales ahorros esperados como forma de alivianar las presiones financieras está dado por la estandarización y automatización de flujos de trabajo. Asimismo, se esperan ciertos cambios en modelos de atención mediante la ampliación de servicios ambulatorios, aumento de la oferta digital y agentes de IA para seguimiento.
Otro aspecto que enfatizan los consultados en la encuesta es la preocupación sobre retención y compromiso de la fuerza laboral. El envejecimiento de la población y la disminución de profesionales en el mercado laboral pone como reto la atracción y retención del personal en el área. Como contracara, mencionan la necesidad de confiar más en la IA para contribuir a la ayuda de la productividad. Algunas de las estrategias de la industria para lograr este objetivo son: introducir mayor flexibilidad, por ejemplo, en la presencialidad, considerar reubicar tareas administrativas o relacionadas a IT en geografías con menor costo laboral y formar y mejorar la capacitación del personal actual de acuerdo con las necesidades recientes del mercado y la industria.
Por último, esperan mayor inversión en ciberseguridad como causa de la mayor preocupación en proteger los datos de los pacientes, ya que se trata de una industria que suele gestionar información altamente sensible. Además, cualquier ataque puede afectar el desempeño financiero de una organización, pero también aumenta el riesgo de errores y principalmente podría dañar la reputación generando pérdida de confianza de pacientes o mercados.
Nuestra área de especialistas llegó a la conclusión que existen tres estrategias que contribuyen a mejorar la ciberseguridad:
- Identificar y asegurar las áreas vulnerables: Es necesario identificar toda la red de información que se maneja, incluyendo a proveedores y dispositivos, de forma de dimensionar toda la superficie que es potencial superficie de ataque. Debe ponerse foco en los sitios donde reside la información y garantizar la protección de los datos.
- Desarrollar al personal para reconocer y responder ante amenazas a medida que se adoptan nuevas herramientas, plataformas y dispositivos.
- Asignar un nivel de responsabilidad a la ciberseguridad de forma que pase a ocupar un nivel de prioridad en la organización, y no solo quede en manos de IT.
Como podemos ver, no hay perspectivas disruptivas e inesperadas. Sin embargo, todas ellas se ven atravesadas por el avance de la IA, lo que, un año más, pone en evidencia el desafío de mantenerse a la vanguardia. La clave está en intentar innovar constantemente, ya sea como fuente de atracción de talento, ahorro de costos o mejoras en el servicio”.