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Contenido creado por Jimena Rodríguez
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Nicolás Jodal: “Siento que tengo un potencial que nunca antes tuve”

03.11.2026 11:54

Lectura: 8'

2026-11-03T11:54:00-03:00
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Nicolás Jodal

Ingeniero de Sistemas, titulado en la Universidad de la República (Udelar) y experto en el campo de la Inteligencia Artificial y la tecnología de la información.

Es CEO y cofundador de GeneXus, en conjunto con el Ingeniero Breogán Gonda, la compañía líder en el mercado de software Low-Code que utiliza Inteligencia Artificial para desarrollar aplicaciones de Misión Crítica.

Con más de tres décadas de experiencia en el sector, Jodal ha establecido una reputación como referente en su campo y un pionero en el desarrollo de soluciones innovadoras en tecnología.

La creación de GeneXus les valió a ambos el Premio Nacional de Ingeniería otorgado por la Academia Nacional de Ingeniería de la República Oriental del Uruguay.

Ha sido distinguido como el líder empresarial con mejor reputación de Uruguay en el ranking Merco Empresas y Líderes Uruguay 2025.

El cofundador de GeneXus habla de innovación, IA y el desafío de mantenerse vigente: crear aquello que los clientes necesitan y quieren.

¿Cómo recordás tus primeros pasos en el mundo de los negocios?

Yo me recibí ingeniero y empecé a trabajar como ingeniero de sistemas, en muchos lugares. Después con mi socio, Breogán Gonda, éramos consultores en Brasil. Y después en un determinado momento, una serie de circunstancias, queríamos crear una empresa juntos y ahí de alguna manera medio de casualidad empezamos a crear nuestra empresa llamada GeneXus.

¿Qué actividades disfruta hacer durante su tiempo libre?

Yo tengo un montón de actividades, algunas regulares; por ejemplo, hago tres veces por semana entrenamiento de fuerza en un gimnasio cerca de mi casa, con varios amigos. También juego al golf, que es mi deporte favorito, y últimamente también estoy jugando bastante al pádel.

En un mercado chico como el uruguayo, ¿cuál dirías que es la clave para escalar un proyecto a nivel regional o global?

En el mundo de software nosotros siempre buscamos desde el principio el mundo, no el mercado local. De hecho, al principio habíamos considerado que era un mercado tan chico que ni siquiera valía, lo podíamos usar nada más como validación, pero nada más. Y después resulta que fue bastante más grande de lo que nosotros pensábamos. Entonces, eso del mercado chico, a veces nos tiramos abajo sin haberlo explorado. Así que nos equivocamos cuando dijimos que era un mercado chico.

Entonces la clave para vos es tener siempre la mirada para lo global, sin prejuzgar al mercado nacional

Sí, eso nos permitió llegar a mercados que eran impensables, por ejemplo, Japón. Hoy nuestro principal mercado es Japón.

¿Cuál es el mayor riesgo financiero o estratégico que tomaste y qué te dejó esa experiencia?

En una empresa software siempre estás en riesgo, no tenés un estado que vos digas tengo la vaca atada, es decir, acá llegamos, estamos bárbaros.

Siempre pasa una nueva tecnología que te puede dejar obsoleto muy rápidamente. Entonces eso es a lo que tenés que siempre estar atento y siempre estar luchando. Las empresas de software en general me parece que se funden por dos cosas: una es esa y la otra que se pelean los socios, afortunadamente jamás tuve ese problema con Gonda. Así que, el problema que nos quedaba era cómo estar vigente, eso es siempre constantemente.

¿Qué rol juega la innovación en tu empresa y cómo fomentás la creatividad en tus equipos de trabajo?

Para GeneXus y cualquier empresa de software, la innovación es el tema central.

Nosotros vendemos versiones de GeneXus. Entonces, para que alguien te compre una nueva versión tiene que ser mejor que la versión anterior. El principal competidor de GeneXus es la última versión de GeneXus. Si vos salís con una versión que es más o menos lo mismo, sos boleta. En una empresa la innovación no es una cosa que estaría bueno tenerla, es una cuestión de que la tenés o desaparecés.

Es toda una forma de manejar la empresa de tal manera de fomentar la innovación. Por ejemplo, una de las maneras es que no querés que sea la Argentina del 86 que era Maradona y diez más. Es decir, no querés tener solo una gran estrella que se le ocurren cosas y después todos corriendo atrás de las ideas de la estrella.

En general, lo que vos querés es fomentar un esquema de creatividad general, que a cualquiera se le puedan ocurrir ideas y cualquiera de esas ideas pueden ser tomadas en cuenta en cualquier momento. Entonces, para eso lo que buscas es básicamente un ambiente de trabajo de libertad, de elegir los temas que vas a hacer, de cómo vamos a trabajar, etcétera. Siempre durante un determinado marco. Si nosotros le tenemos que entregar algo al cliente, no podemos decir “bueno, hoy no tengo ganas y hasta dentro de un mes no me llame”. Dentro de la responsabilidad de cumplir con las cosas que nosotros prometemos, tratamos de que haya un mecanismo de libertad.

¿Cuál es el mejor consejo de liderazgo o gestión que te dieron y que todavía aplicás hoy?

El mejor consejo de liderazgo fue un libro de Ichak Kalderon Adizes, que se llama Dominando el cambio, ese fue el primero que leí de él. A partir de ahí seguí un montón de ideas de Adizes de cómo tiene que ser una empresa, sobre todo el criterio de que tiene que haber un ambiente de confianza y respeto. Hemos tratado de que haya siempre confianza y respeto en la organización.

¿Qué decisión estás tomando hoy debido al avance de la Inteligencia Artificial que hace tres años ni siquiera imaginabas que tendrías que tomar?

Estoy tomando decisiones que ni siquiera hace dos meses pensé que era capaz de hacer. El otro día me sorprendí, iba en el auto programando. Yo tengo un Tesla, que tiene Grok (un chatbot de Inteligencia Artificial de Tesla) y venía modificando una serie de fuentes, hablando con él. Fue un viaje de Montevideo a Punta del Este donde estaba programando, le decía “haz esto, haz lo otro, probámelo”; y se me fue volando el viaje haciendo eso.

Entonces, yo te diría que mi estado mental hoy es “¿qué más se me puede ocurrir?” porque siento que el cuello de botella soy yo, de que me autocensuro en las cosas que puedo hacer. Como que me siento que tengo un potencial que nunca antes tuve.

Por otro lado, es una sorpresa enorme para mí, porque yo en el fondo soy un programador. A mí me gusta programar, sigo programando, estoy los fines de semana programando y demás, pero el arte de programar que era escribir un programa debe hacer 6 meses que no lo hago más. Y no lo extraño porque fue de un día para el otro. Para qué voy a escribirlo yo si tengo un asistente que lo hace parecido a mí y mucho más rápido.

Entonces hoy me he transformado mucho más en alguien que conversa, que alguien que programa.

¿Cómo te imaginás el futuro de tu sector de actividad de acá a cinco años frente a los cambios globales?

Es difícil, cinco años es un montón hoy. Estamos viendo una aceleración de los cambios… yo soy ingeniero de sistemas especializado en Inteligencia Artificial. Vengo hablando de estos temas desde la década del 80 y soy el primer sorprendido lo que está pasando.

Entonces, siempre lo que va a pasar, esto te lo digo con seguridad, que vos mirás para atrás y decís “qué brutos que éramos”. Si vos mirás para atrás cómo producíamos un auto hace 50 años., decís “qué brutos que éramos”. Lo ves en la historia de la medicina, primero estuvieron las operaciones y después la anestesia.

Creo que lo que nos va a pasar es eso en el sentido de que vamos a ser mucho más precisos en cómo hacemos las cosas, como vamos a usar los recursos de una forma más precisa.

Lo otro es que la interacción con las máquinas será como una conversación. Es decir, estamos pasando una transición de que la comunicación era vía una pantalla moviendo un dedo y haciendo click, o moviendo el mouse y haciendo click, esa es la forma natural de comunicación con una computadora. Lo que vamos a tener es una conversación, voy a conversar con la heladera, con la casa, con el auto, con el auto (que ya lo hago).

Entonces de alguna manera las apps que hoy tenemos van a ir en un desuso más por conversaciones, es decir, quizás tengamos superapps, pero adentro lo que vamos a tener es conversaciones.

Por ejemplo, suponéte con el gobierno, yo como ciudadano quiero sacar la libreta de conducir, hacer un trámite. Tenías que ir a un mostrador, luego vía una página web. Ahora lo voy a hacer con una conversación, con un teléfono del estado uruguayo y le digo “me vence la libreta, ¿qué tengo que hacer?” y me responde; o quizás al revés, me diga “Nicolás, dentro de un mes se vence tu libreta, ¿querés que te saque hora?". Creo que va a ser así.

¿Qué pesa más cuando una empresa crece: ganar dinero, generar empleo, cuidar la reputación o dejar un legado?

Ninguna de esas. Lo único que importa es hacer cosas que los clientes quieran comprar. Hacé algo que la gente quiera.

A ver, suponte que yo te diga “el objetivo principal es ganar dinero” y que tengo una farmacia. La realidad es que no entra ningún cliente para que vos ganes dinero, van a la farmacia porque vos tenés un producto que ellos necesitan. Entonces, lo que nunca podemos olvidar es que nosotros como empresa estamos porque alguien necesita de nosotros. Entonces, el día que alguien no necesita de nosotros, la empresa desaparece.

Para mí es un tema central y es increíble como en la idiosincrasia en Uruguay en general eso no está claro. Nosotros hacemos las cosas porque algún cliente necesita de nosotros y ese es el centro. Si alguien no necesita de nosotros, ya está.