Meta planeó reducir equipos en un 60% para reemplazar empleados con IA
El "Proyecto OT" contemplaba dos rondas de despidos masivos. Los agentes de IA generaron el 40% más de incidentes técnicos graves.
A principios de este año, Meta diseñó un plan secreto para reducir algunos de sus equipos de trabajo hasta en un 60%, con el objetivo de convertirse en una empresa "nativa de IA". El proyecto, según reveló Reuters citando a personas con conocimiento interno de la compañía, fue cancelado antes de completarse.
El plan, cuyo nombre en clave era Project OT (abreviatura de "organization transformation", es decir, transformación organizacional), fue puesto en marcha por el CEO Mark Zuckerberg a comienzos de año. Contemplaba dos rondas de despidos y que equipos pequeños de personas supervisaran a agentes de inteligencia artificial —programas autónomos que toman decisiones y ejecutan tareas— que harían "gran parte del trabajo diario realizado por miles de empleados humanos", según documentos internos revisados por Reuters.
Meta confirmó a Reuters la existencia del proyecto, aunque aclaró que se trató de un "ejercicio de planificación de escenarios" y que nunca se asumió que se avanzaría con todas las opciones exploradas. La empresa señaló que el proceso derivó en el traslado de miles de empleados a nuevos equipos prioritarios, tal como ya había sido informado públicamente.
Qué contemplaba el plan
Según Reuters, que revisó decenas de documentos, publicaciones y grabaciones internas, y habló con más de 20 personas con conocimiento de la empresa, Project OT fue diseñado en enero. Un ejecutivo de Recursos Humanos citado en el informe señaló que, bajo estos escenarios, Meta podría haber reducido su planilla total en un 25% o más.
El dinero ahorrado en despidos se destinaría en parte a retener y pagar mejor a empleados de alto rendimiento, especialmente aquellos con habilidades en ingeniería de IA.
Un documento interno describe la visión "AI native" como una empresa donde "las herramientas y agentes listos para IA interactúan, los flujos de trabajo están automatizados y las nuevas construcciones son primero IA". En junio, Meta comenzó a vender agentes de IA a terceros, uno de los componentes de esa visión.
El proyecto incluyó también un programa piloto que reestructuró equipos de ingeniería, investigación y al menos ocho áreas más en grupos más pequeños, eliminando capas de gerencia intermedia.
Por qué se canceló
La primera ronda de despidos se concretó en mayo. Inmediatamente después, Zuckerberg canceló la segunda, prevista para noviembre. Reuters indicó que no pudo determinar con precisión qué motivó ese cambio de curso.
Entre los factores que podrían haber influido se menciona el daño al clima interno de la empresa: en marzo y abril, la revelación de que Meta rastreaba las pulsaciones de teclado y movimientos de ratón de sus empleados para entrenar agentes de IA afectó la moral del personal. Ese programa fue pausado después de una brecha de seguridad interna.
También pesaron las dudas sobre si el uso intensivo de IA se traduciría en más productividad real. Según publicaciones internas citadas por Reuters, los cambios en el código de los sistemas internos crecieron un 220% interanual, pero las funciones nuevas o mejoradas que llegaron efectivamente a los usuarios de Meta solo aumentaron un 36%.
El dato más llamativo del informe tiene que ver con los propios agentes de IA. Según publicaciones internas, esos sistemas realizaron "acciones disruptivas a gran escala que los humanos difícilmente ejecutarían", y provocaron un incremento del 40% en incidentes técnicos y de seguridad graves respecto al año anterior. El tiempo que los empleados destinaron a resolver esos problemas creció hasta un 70%. Meta no respondió a Reuters sobre estos datos.
En julio, el propio Zuckerberg reconoció ante empleados, según Reuters, que "la trayectoria del desarrollo agéntico durante al menos los últimos cuatro meses no aceleró de la manera que esperábamos".
Un caso que va más allá de Meta
Ars Technica, que analizó el informe de Reuters, señala que el caso de Meta ilustra hasta dónde están dispuestas a llegar algunas empresas para implementar IA de forma ventajosa, incluso a costa de empleos, y al mismo tiempo muestra los riesgos de proyectos de IA demasiado ambiciosos. La historia también refleja los desafíos que enfrentan las organizaciones al intentar reemplazar trabajo humano con IA, en un contexto en que muchas compañías —grandes y pequeñas— exploran cómo la tecnología puede ayudar a reducir costos o aumentar ingresos.
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