Mientras gran parte de las conversaciones sobre inteligencia artificial giran en torno al miedo, los empleos o el reemplazo de personas por máquinas, Jonatan Loidi prefiere mirar el fenómeno desde otro lugar.
“No creo que la IA sea el centro de la discusión. La IA es una herramienta y el desafío es humano”, dijo a Montevideo Portal en la previa de su participación en el Summit IA Human Future, realizado este martes en el LATU.
Consultor, speaker y especialista en innovación e inteligencia aumentada, Loidi lleva años creando experiencias educativas inmersivas para empresarios y líderes latinoamericanos en algunos de los lugares más emblemáticos del mundo: Disney, la NASA, Japón junto a Toyota y, ahora, Silicon Valley con Stanford.
La lógica detrás de todas esas experiencias es siempre la misma: acercar a las personas a los lugares donde “están pasando las cosas”. “Lo que busco es llevar latinoamericanos a entender cómo funciona la innovación donde realmente sucede y después expandir ese conocimiento en sus empresas”, explicó.
Su programa más conocido es el vinculado a Disney, donde analiza cómo la compañía construye experiencias memorables y cultura de servicio. De hecho, esa experiencia inspiró su libro más vendido, Los secretos detrás de la magia, que superó las 20.000 copias.
Pero también organiza programas en el Kennedy Space Center de la NASA, donde —cuenta— una de las participantes fue Noel de Castro, quien se convertirá en la primera astronauta argentina en viajar al espacio en 2027.
Ahora, mientras el debate global gira alrededor de la inteligencia artificial, Loidi está creando una nueva experiencia enfocada en “inteligencia aumentada” en Silicon Valley, visitando empresas como Google y Apple.
Foto: cedida a Montevideo Portal
Y aunque reconoce que el cambio tecnológico será gigantesco, insiste en que el foco debería estar menos en la herramienta y más en qué hacemos las personas con ella. “La IA nos está dando una oportunidad como nunca antes de liberar tiempo en tareas rutinarias. Capaz ahora podés delegar cosas y volverte más humano, volver a conectar. Yo quiero ver más humanos en la calle, más meetings reales, porque hay una química sensorial que no sucede en una computadora”, planteó.
Lejos de negar los riesgos, Loidi reconoce que toda revolución tecnológica genera incertidumbre y pérdida de puestos de trabajo en la transición. Pero también recuerda que históricamente esos procesos terminaron creando nuevas oportunidades. “El problema nunca fue la tecnología. El problema es decidir qué vamos a hacer durante esa transición”, sostuvo.
Durante su conferencia en el Summit IA habló justamente de ese cambio como un proceso inevitable y acelerado. Según dijo, en los próximos cinco años la humanidad cambiará más que en toda su historia previa. “Somos la generación que vio nacer internet, Google, el primer celular y los mapas de papel desaparecer. Y ahora estamos viendo otra revolución”, señaló.
Para Loidi, muchas personas todavía están atravesando apenas la primera etapa de adopción: aceptar que la IA existe. Después viene aprender a usarla. Y finalmente entender que “todo lo que pueda ser hecho por IA va a terminar siendo hecho por IA”.
Sin embargo, cree que eso no significa que el valor humano desaparezca. Todo lo contrario. “El conocimiento se convirtió en un commodity. Lo que no lo es, es tu actitud, tu curiosidad y tu capacidad de adaptarte”, afirmó.
En ese escenario cree que los perfiles más valiosos serán quienes combinen experiencia, apertura mental y predisposición al cambio. Incluso plantea que los trabajadores mayores de 40 años podrían vivir una especie de “revolución senior”, justamente por su experiencia y capacidad de liderazgo humano.
En paralelo, Loidi también experimenta en carne propia las contradicciones de esta nueva era. Como conferencista, por ejemplo, está desarrollando un avatar de inteligencia artificial capaz de dar charlas incluso “mejor” que él mismo. “Alguien podría decir que me estoy boicoteando, pero prefiero hacerlo yo antes de que venga otro y me deje afuera. Es una forma de reinventarse”, admitió.