En una ciudad que cambia con velocidad, algunas esquinas resisten al tiempo como faros de identidad. Tal es el caso de la Farmacia Atahualpa, que este 1.º de julio celebra 117 años en el corazón del barrio Prado, reafirmando su lugar como ícono barrial y espacio de confianza intergeneracional.
Desde los días del tranvía hasta la era del WhatsApp, Atahualpa supo preservar el alma de las antiguas boticas, incorporando servicios modernos —como la cadena de frío para medicamentos de alta complejidad— sin perder su impronta de cercanía y atención boutique.
Un legado familiar con visión comunitaria
Atendida por la familia Faccio durante tres generaciones, la farmacia ha sido parte activa del tejido social del Prado. Hoy, el legado familiar se combina con un equipo profesional calificado, que atiende con la misma vocación a los vecinos de siempre y a quienes recién descubren el local.
Ubicada a pasos de referentes como el Jardín Botánico, el Rosedal y el Museo Blanes, la farmacia ha sido testigo del desarrollo urbano, social y cultural del barrio y del país.
Aniversario con aroma a historia
Para celebrar este aniversario, Atahualpa relanzó su tradicional colonia 1908 en una edición especial con lata vintage, evocando los aromas que marcaron a muchas familias del barrio. También presentó un nuevo diseño para su clásica lata de bicarbonato de sodio, producto que conjuga tradición y versatilidad doméstica.