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De funcionaria a referente

Estela Ovelar, la primera mujer en encabezar la lista de Onajpu para el directorio del BPS

Tras 39 años de trabajo, se jubiló y eligió seguir aportando desde lo social con un objetivo claro: mejorar la calidad de vida de las personas mayores.

22.10.2026 15:53

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Estela Ovelar tenía 23 años cuando concursó para ingresar al Banco de Previsión Social (BPS). Comenzó en el área de Asignaciones Familiares y fue pasando por distintas dependencias hasta llegar a trabajar en Prestaciones Sociales, donde encontró algo que trascendía las tareas administrativas: una forma de acercarse a los demás y contribuir a mejorar sus vidas.

En realidad, esa inclinación venía de antes. Desde joven participó de manera honoraria en iniciativas sociales, entre ellas el trabajo contra la violencia hacia mujeres y niños. “Quizás desde muy joven entendí que la vida, además de crecer en lo intelectual, también debía tener algo de hacer por los otros, que también nos enriquece y nos lleva a crecer muchísimo”, cuenta en conversación con Montevideo Portal.

Su carrera en el BPS, que se extendió durante 39 años, estuvo marcada por el vínculo con quienes trabajaban en la defensa de los derechos de los jubilados y pensionistas. En 1992 comenzó a colaborar con Luis Alberto Colotuzzo, uno de los impulsores de la Organización Nacional de Asociaciones de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (Onajpu), y continuó trabajando junto a otros referentes de la representación social. Ese recorrido le permitió conocer desde dentro tanto el funcionamiento del organismo como las inquietudes de las asociaciones.

Cuando llegó el momento de jubilarse, en 2016, se permitió una pausa. Fueron meses dedicados, literalmente, a no hacer nada más que cuidar sus plantas. Hasta que sintió que era hora de volver a contribuir. “A los seis meses dije: ‘Bueno, voy a aportar algo a la organización nacional’”.

No tenía un cargo en mente ni un plan de llegar a determinado lugar. Su manera de involucrarse, explica, siempre fue más sencilla: ocuparse de lo que había para hacer, resolver lo que se pudiera mejorar y seguir adelante. Así fue asumiendo cada vez más responsabilidades, hasta convertirse en secretaria general de Onajpu.

Por primera vez en los 35 años de trayectoria de la organización, una mujer ocupa la secretaría general y encabeza la lista para la elección del representante social de los jubilados y pensionistas en el directorio del BPS, prevista para el próximo 22 de noviembre.

Ovelar no presenta ese recorrido como un logro individual. “Esto no lo logró Estela Ovelar sola. Fue un proceso en grupo, en equipo con compañeras y compañeros”, señala. La organización, reconoce, estuvo históricamente integrada y conducida en gran medida por hombres. La incorporación de una mujer a los principales espacios de decisión no estuvo exenta de algunas resistencias, aunque considera que el cambio se fue dando de manera natural.

Con humor, recuerda que a algunos compañeros les puso el apodo de “el club de Tobi” y se describió a sí misma como “la pequeña Lulú” que llegó a la casita del árbol. Con el tiempo, dice, fueron construyendo un equipo de trabajo en el que el intercambio y la participación tienen un lugar central.

También hubo otro sostén fundamental: su familia. Entre hijos, hijas y nietos, la vida personal tuvo que convivir con una dedicación que no terminó al cerrar la jornada laboral ni al llegar la jubilación. “La familia es un factor importantísimo de sostén y de acompañamiento. Sin ellos hubiera sido muy difícil poder estar aquí”, reconoce.

Onajpu comenzó a conformarse a fines de la década de 1990 y obtuvo su personería jurídica en 1991. Hoy reúne a más de 120 asociaciones distribuidas en todo el país, con realidades y necesidades que no siempre son las mismas. Para Ovelar, esa diversidad es una de las fortalezas de la organización, pero también una responsabilidad: no se puede pensar la situación de los jubilados y pensionistas únicamente desde Montevideo.

El trabajo se organiza en cinco regiones —norte, sur, este, oeste y centro— y en distintas comisiones que abordan asuntos como seguridad social, salud, derechos humanos, cuidados, prensa y turismo social. Las reivindicaciones se discuten con las asociaciones y se definen en instancias colectivas. De hecho, la decisión de que Ovelar encabezara la lista 1 para el BPS fue tomada en un congreso en el que participaron 98 asociaciones y más de 170 delegados.

Las diferencias entre regiones muestran por qué esa mirada resulta necesaria. En el litoral, por ejemplo, la desocupación y las jubilaciones bajas pueden hacer que muchas personas mayores deban ayudar económicamente a sus familias. En las zonas fronterizas con Brasil, en cambio, las dinámicas cotidianas son diferentes. Las demandas comunes conviven con situaciones particulares que requieren respuestas ajustadas a cada realidad.

Entre los reclamos históricos está la mejora de las jubilaciones mínimas y el aguinaldo para jubilados y pensionistas. También figuran el acceso a la vivienda, los medicamentos y la atención sanitaria. Recientemente, destaca, se logró un acuerdo para reducir el costo de 12 medicamentos, que pasaron a tener un ticket de $ 300, así como una rebaja de los intereses de préstamos sociales destinados a lentes, audífonos y prótesis.

Foto: Javier Noceti

Foto: Javier Noceti

Ovelar es cuidadosa al valorar esos avances. Sabe que una mejora puede tener un efecto concreto en la vida cotidiana, pero también que está lejos de resolver todas las dificultades. “Nosotros no decimos que es suficiente, sabemos que tenemos que seguir trabajando”, aclara.

La tarea de Onajpu no se limita a las reivindicaciones económicas. La violencia, el abuso y el maltrato hacia las personas mayores son otras de las preocupaciones que ocupan a la organización, aunque no siempre tengan la visibilidad que merecen. Denunciar a un familiar puede resultar especialmente difícil, y las situaciones de violencia no se restringen a un sector económico puntual: pueden atravesar distintas realidades sociales.

Junto a otras organizaciones, Onajpu también trabaja en iniciativas vinculadas al acceso a la Justicia. Para Ovelar, es necesario que existan mecanismos capaces de responder a las necesidades de las personas mayores y a los tiempos que atraviesan. La población envejece y vive más años, pero las políticas públicas no siempre acompañan esos cambios al mismo ritmo.

A eso se suma la soledad no deseada, un fenómeno que le preocupa especialmente. Las formas de envejecer cambiaron: mientras generaciones anteriores solían hacerlo en sus casas, hoy muchas personas mayores llegan a centros de larga estadía, con condiciones que pueden ser muy diferentes. El desafío, entiende, es que el envejecimiento se aborde desde una perspectiva de derechos humanos y que las respuestas no dependan de los cambios de gobierno.

“Tenemos que tomar realmente el envejecimiento como un derecho, como un derecho humano”, plantea. Le gustaría que las políticas públicas destinadas a esta población tuvieran continuidad y evolucionaran a la par de una sociedad en la que cada vez hay más personas mayores.

El próximo 22 de noviembre se elegirán los representantes sociales del BPS, junto con los correspondientes a los órdenes de trabajadores y empresarios. El directorio está integrado por cuatro representantes políticos designados por el Poder Ejecutivo y tres representantes sociales, uno por cada orden.

¿Qué puede hacer quien ocupa ese lugar? Para Ovelar, la fuerza de un director social no depende solamente de su participación en las sesiones del organismo, sino también del respaldo de las organizaciones que recogen las necesidades de la población y sostienen las reivindicaciones. Entre los avances que atribuye a la representación social menciona las soluciones habitacionales, el subsidio de alquiler, las operaciones de cataratas y los aumentos diferenciales para las pasividades más bajas.

Por eso insiste en la importancia de participar en la elección. Aunque las personas mayores de 75 años están exoneradas de la multa por no votar, considera que la decisión de concurrir a las urnas tiene un sentido que va más allá de la obligación formal. “Una cosa es que haya habido 4.000 votos, otra es que haya habido 400.000. Es la fuerza”, resume.

Su planteo no es que desde el directorio se pueda resolver todo. Hay mejoras que requieren negociaciones con otros organismos y decisiones que exceden las competencias del BPS. Pero entiende que una representación respaldada por una organización extendida en todo el territorio tiene más herramientas para plantear las necesidades y sostener las demandas en el tiempo.

Cuando piensa en lo que le gustaría conseguir si llega al directorio, no elige una única medida. Habla de mejores viviendas, una mejor atención en salud y un Sistema Nacional Integrado de Cuidados que funcione de manera eficiente. El horizonte, dice, es mejorar la calidad de vida de las personas mayores.

No promete resultados que no puede garantizar. Prefiere hablar de trabajo, transparencia y responsabilidad. Y deja una definición que resume tanto su forma de entender la tarea como el compromiso que asume ante quienes representa: “Que cada ciudadano tenga el derecho de venirme a pedir cuentas en el momento que lo crea oportuno, para decir lo que se puede y lo que no se ha podido, por qué camino va”.

Y cierra con una convicción que atraviesa toda su trayectoria: “Seguir siendo la Estela Ovelar que soy, dando por la gente lo mejor de mí hasta el último momento”.

Mirá la entrevista completa:

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