La primera etapa de Cosmopolitan, en Parque Rodó, quedó inaugurada con una inversión cercana a US$ 30 millones y una propuesta de usos múltiples.
La cinta se cortó con el presidente Yamandú Orsi entre los invitados y David Kopel, uno de los fundadores de Kopel Sánchez, compartiendo el momento junto a su hijo Fabián y los socios Sebastián Sánchez y Gonzalo Pittaluga. La escena sintetizó buena parte de la historia detrás de Cosmopolitan, el desarrollo que la firma comenzó a imaginar hace casi dos décadas y cuya primera etapa quedó oficialmente inaugurada el viernes 11 de setiembre.
Con 110 unidades —entre estudios, apartamentos de uno, dos y tres dormitorios— y una inversión cercana a los 30 millones de dólares, el proyecto ubicado en Luis Piera y Jackson, frente a la rambla del Parque Rodó y detrás del edificio Mercosur, propone una combinación poco habitual: apartamentos pensados tanto para quienes buscan vivienda permanente como para quienes los destinan a renta tradicional, uso profesional o alquiler temporario.
Dentro de ese esquema, los monoambientes y apartamentos de un dormitorio tienen un papel especialmente vinculado a Aladín, la plataforma especializada en alquileres temporarios que desarrolló la firma.
Unidad Aladín. Foto: Javier Noceti
Las unidades que ingresan a este sistema se entregan completamente equipadas y pueden elegirse entre cuatro propuestas de interiorismo, con estilos que incluyen líneas nórdicas, japonesas e industriales. El objetivo es que cada apartamento tenga una identidad definida y, al mismo tiempo, responda a las necesidades de quienes llegan a Montevideo por estadías cortas.
Foto: Javier Noceti
La accesibilidad también fue contemplada desde el diseño. Tanto las unidades como los baños fueron proyectados con las dimensiones necesarias para permitir el ingreso y desplazamiento de personas que utilizan silla de ruedas, mientras que los espacios comunes incorporan también soluciones accesibles.
Foto: Javier Noceti
Recorrido cronológico del proceso de Cosmopolitan. Foto: cedida a Montevideo Portal
La historia empezó mucho antes de que Cosmopolitan tuviera ese nombre. En 2007, cuando la empresa todavía daba sus primeros pasos, Kopel Sánchez presentó ante la Intendencia una propuesta para desarrollar oficinas sobre un único padrón que reunía cinco terrenos. El proceso fue largo: cambiaron las normativas, las necesidades del mercado y también el destino imaginado para el lugar.
“Este fue nuestro primer proyecto con intervención en propiedad horizontal en altura”, recordó Fabián Kopel en conversación con Montevideo Portal. La iniciativa atravesó distintas posibilidades —oficinas, viviendas, hotel, residencias de salud— hasta que, después de la pandemia, la empresa entendió que había llegado el momento de retomarla.
Fabian Kopel. Foto: Javier Noceti
El contexto también había cambiado. Más de 1.200 plazas hoteleras habían dejado de operar en zonas céntricas y costeras de Montevideo después de la pandemia, mientras la demanda por alquileres temporarios ganaba terreno. La pregunta pasó a ser cómo diseñar un edificio capaz de responder a esas nuevas formas de habitar sin dejar de funcionar como un desarrollo residencial.
“Este proyecto es pura innovación, es esperanza, es paciencia y es futuro”, dijo Fabián Kopel durante la inauguración. Y agregó, dirigiéndose a su padre: “Es tu legado y brillará para siempre en esta hermosa rambla”.
David Kopel junto a Yamandú Orsi. Foto: Javier Noceti
Gonzalo Pittaluga, David Kopel, Yamandú Orsi, Sebastián Sánchez y Fabian Kopel en la inauguración de Cosmopolitan junto a sus familiares. Foto: Javier Noceti
“Queríamos hacer un edificio amplio, vivo, nuevo, preparado para gente que viene de afuera, pero también para quien quiere vivir acá”, explicó Fabián Kopel.
Ese cambio en las formas de viajar y habitar fue también el punto de partida para desarrollar Aladín, que permite a los propietarios delegar la gestión de sus unidades en renta temporaria: publicación, reservas, check-in y check-out, mantenimiento, atención de huéspedes y distribución en plataformas como Airbnb y Booking forman parte de un sistema que busca profesionalizar una modalidad de alquiler que ya forma parte del mercado inmobiliario.
Foto Javier Noceti
La plataforma incorpora además herramientas de inteligencia artificial para analizar la oferta y la demanda de Montevideo, detectar eventos y movimientos que puedan incidir en la actividad y ajustar los precios según el comportamiento del mercado.
Para los propietarios, el modelo abre distintas posibilidades. Una unidad puede ser ocupada por su dueño, alquilarse por períodos tradicionales de uno o dos años, utilizarse como oficina o integrarse al sistema de renta temporaria. En este último caso, Aladín administra las unidades que ingresan al pool y distribuye los ingresos de acuerdo con un sistema de participación.
Foto Javier Noceti
La hipótesis de rentabilidad planteada por la empresa supera el 7% anual, una proyección que contempla los costos de gestión y mantenimiento y que, como toda estimación, está sujeta al comportamiento efectivo del mercado.
La convivencia de usos fue uno de los principales desafíos arquitectónicos. “Nos planteamos los dos extremos: el apartamento que se alquila por un año y el hotel que funciona por una noche. Y pensamos cómo hacer que esas dos cosas pudieran convivir en un mismo edificio. Es como un primo hermano del hotel, pero no deja de ser un apartamento residencial”, dijo Sebastián Sánchez a Montevideo Portal.
Sebastián Sánchez. Foto: Javier Noceti
La propuesta no termina en las unidades. El edificio incorpora espacios destinados al bienestar, el trabajo, los encuentros y la vida cotidiana, además de servicios y áreas comunes pensadas para residentes y huéspedes. En el tercer piso se concentran parte de las propuestas de wellness como piscina climatizada con techo retráctil de última generación, saunas, espacio de masajes y gimnasio.
Piscina in-out. Foto: Javier Noceti
La terraza superior suma espacios para reuniones y encuentros con una vista 360° abierta hacia la rambla y el Parque Rodó. Existe la posibilidad de reservar una sala con parrillero, utilizar una barra, acceder a un bar y más. En planta baja funciona Talcafé, abierto tanto a quienes viven o se alojan en Cosmopolitan como al público, con una carta pronta para cubrir desayunos, almuerzos, meriendas y cenas.
La idea de fondo es que el edificio pueda funcionar como una pequeña ciudad vertical: vivir, trabajar, recibir visitas, descansar, hacer ejercicio, reunirse o simplemente disfrutar de la rambla sin salir del entorno.
Foto: Javier Noceti
“Los proyectos empiezan cuando las obras se terminan”, señaló Fabián Kopel durante la inauguración. Y, en este caso, la frase adquiere un sentido particular: la primera etapa ya está terminada, pero buena parte de la propuesta recién comienza a ponerse en funcionamiento.
Las unidades están entrando en su etapa de equipamiento y las primeras reservas de Aladín comenzarán en octubre, con la intención de construir progresivamente el historial de los apartamentos en las plataformas y llegar al verano con la primera etapa plenamente operativa. Para el próximo año están previstas nuevas fases, entre ellas áreas vinculadas al estacionamiento y otros servicios.
Interior de unidad Aladín. Foto: Javier Noceti
Interior de unidad Aladín. Foto: Javier Noceti
Para Sánchez, Cosmopolitan también funciona como un laboratorio. La empresa recorrió durante años hoteles, edificios y modelos de gestión en distintas ciudades del mundo antes de definir el proyecto y el sistema que lo acompaña hasta llegar a una opción única en Latinoamérica.
La apuesta, ahora, trasciende el edificio. El estudio Kopel Sánchez busca desarrollar Aladín en Uruguay y eventualmente llevar el conocimiento generado a otros mercados. “Armamos una plataforma muy sólida con la que podemos exportar talento y conocimiento desde Uruguay con el sistema Aladín a toda la región”, afirmó el arquitecto.
Foto: Javier Noceti
La inauguración tuvo, además, un componente especial para la firma: este año Kopel Sánchez cumple 25 años desde que sus fundadores comenzaron a construir la empresa mientras todavía eran estudiantes de Arquitectura en la Universidad de la República.
En el acto, Fabián, Sebastián y Gonzalo reconocieron especialmente a David Kopel, cuya decisión de adquirir aquel primer terreno terminó siendo el punto de partida de una historia que atravesó casi 20 años hasta llegar a esta rambla.
Foto: Javier Noceti
“Hoy podemos estar festejando el nacimiento de Cosmopolitan”, dijo Fabián Kopel rodeado de su familia. Una celebración que, después de tanta espera, no marca solamente el final de una obra, sino el comienzo de una nueva etapa de un proyecto pensado para cambiar la manera en que un edificio puede ser, al mismo tiempo, casa, inversión, lugar de trabajo y puerta de entrada a Montevideo.