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Contenido creado por Jimena Rodríguez
En primera línea
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Diego Gamba: “Uruguay es chico como punto de partida, no como techo”

30.09.2026 08:32

Lectura: 8'

2026-09-30T08:32:00-03:00
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Diego Gamba

Es ingeniero Industrial Mecánico y MBA por Darden School of Business de la Universidad de Virginia.

Inició su carrera en Gerdau, donde se especializó en producción, mantenimiento y mejora continua.

Desde 2021 es Country Lead de Mercado Libre Uruguay, compañía en la que desarrolló una trayectoria internacional. Desde allí lidera la expansión del ecosistema de comercio digital, pagos y logística en el país.

El Country Lead de Mercado Libre Uruguay habla de innovación, liderazgo e IA y plantea el desafío de crecer sin perder el criterio propio.

¿Cómo recordás tus primeros pasos en el mundo de los negocios?

Mis primeros pasos no fueron en una oficina. Fueron en el piso de planta de una siderúrgica, en Gerdau, cuando todavía estaba terminando la carrera de Ingeniería en la Universidad de la República. Pasé de la teoría a la práctica muy rápido, y ese choque de realidad me quedó grabado.

En la facultad había estudiado tratamientos térmicos y la importancia de respetarlos para que una pieza dure. Recuerdo que un día encontré la planta parada y al equipo de mantenimiento calentando un engranaje con un soplete para que dilatara, clavarlo en el eje y volver a producir. Todos sabíamos que ese engranaje se iba a dañar e iba a durar poco luego en producción. Pero lo importante era arrancar la línea; después se hacía una parada programada y se cambiaba a un costo infinitamente menor que tener la planta detenida.

Ahí aprendí algo que me acompaña hasta hoy: muchas veces la agilidad y la velocidad de respuesta valen más que la solución perfecta. La teoría te da el criterio; la práctica te enseña cuándo aplicarlo. Eso es algo que vivo cotidianamente en los procesos y la toma de decisión en Mercado Libre.

En un mercado chico como el uruguayo, ¿cuál dirías que es la clave para escalar un proyecto a nivel regional o global?

Creo que el principal freno no está en el tamaño del mercado, está en la mentalidad con la que enfrentamos los desafíos: los uruguayos tenemos que tener más confianza y debemos animarnos a más.

En Uruguay hay ideas espectaculares, empresas muy buenas y emprendedores de primer nivel que se frenan justo antes de dar el salto. Por supuesto que hay que tener una mirada estratégica: elegir bien a qué mercado ir, entenderlo, investigarlo a fondo. Pero ese es el consejo “de manual”, y siempre se puede pensar mejor.

Lo que realmente marca la diferencia es confiar en el proyecto y en la capacidad propia para salir a la región y crecer. Lo digo también desde mi experiencia: me tocó trabajar en Argentina y Brasil y comprobé que lo que hacemos acá compite perfectamente en mercados internacionales. El desafío cultural es que el uruguayo mire más para afuera de lo que mira normalmente. Uruguay es chico como punto de partida, no como techo.

¿Cuál es el mayor riesgo financiero o estratégico que tomaste y qué te dejó esa experiencia?

El mayor riesgo lo tomé cuando decidí dejar Gerdau, después de siete años y con una carrera encaminada, para irme a hacer un MBA a Estados Unidos y financiarlo con un préstamo muy grande. Dejaba un sueldo seguro para endeudarme muchos años y apostar a algo que todavía no podía ver. Fue la decisión más estratégica de mi vida. Crecí muchísimo, personal y profesionalmente, y me abrió puertas que desde donde estaba no se iban a abrir. Lo volvería a hacer sin dudar.

Con el tiempo entendí que lo que más asusta de una decisión así no es el financiamiento, sino la incertidumbre que conlleva, y que si esperás a tener todo claro no te movés nunca. Hoy lo veo como la mejor inversión que hice en mi vida, y ni siquiera era plata mía.

¿Qué rol juega la innovación en tu empresa y cómo fomentás la creatividad en tus equipos de trabajo?

En Mercado Libre la innovación no es un área ni un proyecto: es el ADN. Nacimos como una empresa de tecnología que resolvió un problema real, comprar y vender con confianza por internet, y desde entonces no paramos de buscar soluciones a problemas concretos de nuestros usuarios y vendedores. Dos de nuestros principios culturales lo resumen bien. “Emprendemos tomando riesgos”: animarse a probar sabiendo que algunas cosas no van a salir, moverse rápido y corregir sobre la marcha, un poco como aquel engranaje de mis primeros años. Y, como decimos siempre, “estamos en beta continuo”: nada está terminado, todo se puede mejorar, y hay que probar, medir, equivocarse rápido y volver a iterar. Eso se vive todos los días: cómo mejorar una herramienta, cómo simplificar la propuesta de valor, cómo hacer las cosas distintas y mejor.

Y no es sólo tecnología, es una forma de trabajar que atraviesa a todos los equipos; en Uruguay, cerca del 60% de nuestro equipo trabaja en áreas tecnológicas. La creatividad la fomento con dos cosas: autonomía para que los equipos prueben sin pedir permiso, y foco en el problema del usuario y no en la solución que a uno le gusta. Para mí innovar es eso: no dar nunca nada por terminado, y animarse a cambiarlo aunque hoy funcione.

¿Cuál es el mejor consejo de liderazgo o gestión que te dieron y que todavía aplicás hoy?

Más que una frase, fue un concepto que aprendí en Gerdau siendo muy joven: la pirámide invertida. El líder no está arriba para que los demás trabajen para él; está abajo, sosteniendo, para facilitarle el trabajo a su equipo, para hacerlo sostenible y acompañarlo, dando confianza y apostando a la innovación y a las ideas.

El modelo tayloriano, el del jefe que piensa y controla mientras los demás ejecutan, quedó obsoleto, y el jefe que manda por poder también. Lo que sí funciona es el liderazgo por servicio: sacarle las piedras del camino a la gente y sacar lo mejor de cada uno. Todos somos buenos en algo, y el trabajo del líder es encontrar esa virtud en cada uno para potenciarla.

En Mercado Libre uno de nuestros principios es justamente “dar el máximo”, y para mí las dos cosas van juntas: exigir al máximo del potencial de cada uno y construir las condiciones para que la gente pueda rendir. Si a tu equipo le va bien, a vos te va a ir bien. Al revés no funciona.

¿Qué decisión estás tomando hoy debido al avance de la inteligencia artificial que hace tres años ni siquiera imaginabas que tendrías que tomar?

La decisión más concreta es sobre cómo trabajo yo. Hace tres años la inteligencia artificial era un tema de los equipos de tecnología; hoy es una herramienta que uso de manera transversal en absolutamente todo lo que hago: analizar información, preparar una reunión, pensar un problema desde otro ángulo, ordenar ideas. La pregunta que me hago todos los días es cómo aumentar mis capacidades con esta herramienta, y esa pregunta no existía en 2023. Pero la segunda parte de la decisión es igual o más importante: ser muy crítico. La IA acelera, pero no reemplaza el criterio. Se equivoca, y se equivoca con mucha seguridad; si uno le cree todo, termina tomando peores decisiones más rápido.

Por eso, reviso, cuestiono y busco entender qué hay detrás de cada respuesta y de cada herramienta, en lugar de delegarle la decisión final. Lo que más me sorprende es la velocidad con la que penetró en todos los procesos.

En Mercado Libre lo vivimos desde adentro: todos nuestros desarrolladores programan con IA y ya estamos lanzando agentes que ayudan a comprar y a manejar la plata, en una compañía que viene apostando a IA y machine learning desde hace más de una década. Nuestra escala y nuestros datos nos dejan atacar tres frentes muy concretos: productividad en el desarrollo de software, mejor direccionamiento de anuncios, y modelos de crédito más finos. La herramienta te multiplica; el criterio sigue siendo tuyo.

¿Cómo te imaginás el futuro de tu sector de actividad de acá a cinco años frente a los cambios globales?

En este sector, cinco años es muchísimo tiempo: hace cuatro no existía ChatGPT y hoy la inteligencia artificial atraviesa todo lo que hacemos. Así que más que predecir, prefiero hablar de lo que ya está en marcha:

Veo tres cosas:

  • La primera es la inteligencia artificial agéntica: hoy la usás para buscar; mañana vas a tener un asistente que entiende lo que necesitás, compara y compra por vos, o que te ayuda a pagar, ahorrar e invertir. Las compras aburridas las va a hacer un agente; las que disfrutás las vas a seguir haciendo vos.
  •  La segunda es la logística: la frontera va a ser la velocidad y llegar a cada rincón del país, con robots en los depósitos y entregas cada vez más rápidas. En Uruguay lo estamos preparando desde ahora: estamos triplicando nuestro centro de última milla en Canelones para acompañar ese crecimiento.
  • La tercera es la convergencia entre comercio, servicios financieros y entretenimiento en una sola experiencia. Lo que no va a cambiar es la confianza: cuanto más hace la tecnología por vos, más importa quién está del otro lado. Y Uruguay tiene con qué: siete de cada diez uruguayos ya compran online, el sector crece más de 30% por año y hay talento y conectividad de primer nivel. Somos un mercado chico, pero para probar lo que viene, ser chico es una ventaja.



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