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SER "B"

Conoce Sistema B, actor global clave en el camino hacia el desarrollo sostenible

La filosofía detrás de la red de 3720 empresas B en el mundo sostiene que la forma en la que producimos, comercializamos, consumimos y nos relacionamos a través de la economía tradicional impacta de muchas formas en nuestras sociedades y en el planeta. Por eso, desde Sistema B, la propuesta es buscar nuevos caminos donde esa incidencia sea de un triple impacto positivo: en las personas, en las comunidades y en el medioambiente.

19.01.2021 17:07

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2021-01-19T17:07:00
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Desde la presidencia de Sistema B Uruguay, Natalia Hughes y Mercedes Viola aseguran que "estamos entrando a la era de la sustentabilidad a través de la economía, donde el éxito se mide por el bienestar de las personas, la sociedad y la naturaleza. Promovemos una visión donde las empresas buscan el triple impacto, no solamente el impacto económico, sino también (y por estatuto) el impacto social y medioambiental positivo. Porque, ¿qué sentido tiene una economía que crece financieramente generando más inequidad, acabando con el agua y otros recursos de la tierra a la vez que profundiza el individualismo y la exclusión de miles de personas? De ahora en más lo único posible es evolucionar de un sistema extractivo a uno regenerativo, de la acumulación a la distribución, de la competencia a la colaboración y de la exclusión a la inclusión. El principal objetivo de Sistema B es crear y transformar empresas para que sean generadoras de valor integral en la búsqueda de un bienestar compartido y en un planeta sano. En síntesis, una nueva genética empresarial".

Esta visión y este accionar, así como la necesidad de un cambio cultural, son compartidos por empresas del sector privado, organizaciones internacionales, gobierno, academia, inversionistas y emprendedores que en muchos casos llegan con el propósito de crear soluciones.

Sistema B Uruguay forma parte de una red que está presente en 10 países de Latinoamérica y que se extiende por más de 70 países de otros continentes, con lo cual también abre la posibilidad para generar nuevos negocios y captar inversiones de impacto a nivel global.

Para lograr este cambio de paradigma, Sistema B cuenta con conocimientos disruptivos e innovadores que le han permitido desarrollar herramientas y metodologías que pone a disposición tanto de las empresas, como de los académicos y de quienes tienen a su cargo las políticas públicas.

El trabajo en red con otros Sistemas B de la región y el mundo hacen que el proceso hacia el triple impacto sea impulsado por experiencias positivas y casos de éxito, algunos de los cuales han sido inspiradores para crear soluciones locales. En este sentido, la organización tiene el foco puesto en la formación y el acompañamiento de empresas con propósito que entendieron la importancia de utilizar la fuerza del mercado para solucionar desafíos sociales y ambientales, puesto que ya no se trata de ser las mejores empresas DEL mundo sino las mejores empresas PARA el mundo.

Como director ejecutivo de Sistema B Uruguay, y habiendo sido empresario por más de 25 años, Bebo Gold nos cuenta que "las empresas que se proponen transformar sus modelos de negocios para escalar hacia el triple impacto se encuentran con un primer obstáculo que es el de visualizar por dónde empezar". Según relata de sus experiencias junto a distintas empresas "pasar de un viejo a un nuevo paradigma implica una transición grande en la forma de pensar y de planificar. Es aquí donde el empresario debe entender cómo gestionar su negocio en el marco de una nueva economía y qué cosas debe cambiar para moverse de un modelo tradicional a esta nueva forma de ser empresa. Los pasos que se deben dar en este sentido son: primero entender qué son las nuevas economías, cuál es la propuesta de este nuevo paradigma; segundo, ¿qué le mueve a cada persona como empresario y como ser humano?. -esta suele ser la motivación más importante para comenzar el cambio- y el tercer paso a resolver es ¿cómo hacerlo?, de qué forma empezar a transitar ese camino".

En este sentido, Gold destaca que "Sistema B asume justamente el rol de acompañar y guiar a las empresas en este camino, brindando herramientas ya sea a través de talleres, programas, cursos y consultorías para poder integrar en las empresas esta nueva forma de pensar, esta nueva visión de la economía, que no es otra cosa que cambiar la forma de hacer negocios dejando atrás un paradigma que ya tiene 200 años y necesita evolucionar. Una vez que las empresas logran hacer estos cambios se sienten mucho más seguras y comienzan a visualizar una gran cantidad de oportunidades: desde mejores condiciones de financiamiento o inversión, mejor relacionamiento con el consumidor, con sus trabajadores, con toda su cadena de valor y con la comunidad, debido a que son empresas más sustentables y más confiables".

La comunidad B a nivel mundial -y también local- cuenta con el aporte de referentes y líderes del sector privado, de universidades y centros de investigación, de gobiernos, organizaciones, profesionales y personas que vuelcan sus ideas, su experiencia y sus recursos para mejorar el mundo en que vivimos.

Las Empresas B

Dentro de la comunidad B, están las empresas que miden, gestionan y se comprometen a ser verificadas por un tercero que valida su modelo de negocio con un sello que no es de perfección, sino de identificación de un camino hacia la mejora continua, ese sello es la Certificación como Empresa B. En Uruguay solo 12 empresas han logrado ese reconocimiento hasta el momento, otras tantas están transitando ese camino, y en América Latina son más de 670 que se unen a las más de 3600 Empresas B o B Corp del mundo.

Entre las últimas empresas B certificadas en nuestro país, se encuentra Umuntu, que nació para resolver una problemática específica como lo es la inclusión de la discapacidad. María Mónica del Campo, una de sus directoras, hace notar que "nos sentimos identificados con la cultura B, es mucho más que simple teoría: creemos que es la mejor manera de concretar la práctica, gestionando y construyendo. Queremos que las horas dedicadas a nuestro negocio se puedan traducir en horas dedicadas a protagonizar el cambio de rumbo que la economía necesita. En Umuntu trabajamos asesorando a empresas en la inclusión de la discapacidad y en nuestro balance social no hay números rojos: ayudamos a que las empresas sean más B, y de este modo, a reducir la brecha de desigualdades para que la accesibilidad nos conduzca a la equidad".

Consejo Empresarial B

El Consejo Empresarial de Sistema B Uruguay se conformó a finales de 2019 y es un grupo integrado por los principales empresarios, empresarias y referentes del país alineados al propósito del Movimiento B.

Tiene como objetivo instalar las conversaciones y liderar la transición hacia las nuevas economías junto a todas las Comunidades de práctica de Sistema B: Academia, Gobierno, Empresas B, Mercado e Inversionistas.

Christopher Jones, CEO de Ta-Ta Uruguay y presidente del Consejo Empresarial B comenta que "desde el punto de vista de nuestra organización, este camino nos resulta de sumo interés, dado el alto nivel de compatibilidad entre ser una empresa B y el cómo hacemos lo que hacemos. Es nuestra intención lograr ser el mejor lugar para comprar, trabajar, invertir e impactar positivamente a las comunidades donde operamos. Como consecuencia de esto deberíamos conseguir la sonrisa de clientes, colaboradores, fundadores y miembros de las comunidades. Es nuestra visión construir una empresa sustentable que puede ser parte de, y ayudar a que seamos una sociedad sustentable".

Evaluando lo que fue el 2020 para el Consejo Empresarial B, Jones cree que "lo más importante giró en la visibilidad, la promoción, la educación y la comunicación al respecto del programa de Empresas B, de qué se trata, cómo funciona y los beneficios que implica". Para 2021 la apuesta es a "seguir creciendo en miembros, promover y educar lo necesario para que más empresas elijan este camino y lograr la mayor cantidad de certificaciones posibles".

Las empresas integrantes del Consejo Empresarial B asumieron compromisos relacionados a impulsar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, trabajar para hacer viable una nueva economía y en cada caso particular escalar al triple impacto haciendo los cambios necesarios en sus respectivos modelos de negocio.

Durante todo el 2020 este grupo formó parte de un programa diseñado por Sistema B, las Empresas B y 3 vectores. Este programa incluyó webinars y talleres donde se han tratado temas como los modelos de negocios de impacto, la herramienta de evaluación de impacto B, la inversión de impacto y las diferentes formas de acceder a fondos y recursos, así como el impacto global, donde las empresas muestran que es posible ser globales, sostenibles y regenerativas. Esta actividad generó más de 1900 visualizaciones en el canal oficial de Youtube de la organización Sistema B.

El objetivo principal de este programa es alinear a los principales líderes empresariales con la visión de la organización y darle un impulso al movimiento B de la mano de los tomadores de decisiones más importantes para la economía uruguaya.

Virginia Suárez, Asesora en Alianzas con el Sector Privado y Financiación para el Desarrollo Oficina de Coordinación de las Naciones Unidas e integrante del Consejo Empresarial B lo pone muy claro "Tenemos que buscarles propósitos a nuestras organizaciones, reformular los modelos de negocios y las estrategias para que no solo no tengan impacto negativo, sino conseguir el triple impacto positivo: económico, social y medioambiental. Para eso estamos, para eso fuimos creados. El propósito de este grupo de líderes y referentes es contagiar, es hablar en voz alta y es vivir desde el ejemplo de SER B. Desde el Consejo Empresarial en Uruguay compartimos un compromiso y recorremos un camino juntos con la responsabilidad que tienen que tener las empresas y el mercado para resolver temáticas que van mucho más allá de la rentabilidad".

En tanto, desde una visión macro, Pedro Tarak, cofundador de Sistema B en Latinoamérica entiende que "el movimiento B es mucho más que activismo, es una identidad que trae consigo la innovación en las prácticas de todos los sectores involucrados desde las grandes empresas, entre ellas las empresas B, los emprendedores, los inversores, la academia y el Estado. Es desde esa identidad que se puede generar valor social y ambiental sin dejar de lado la rentabilidad. La creación de los Consejos Empresariales nacionales y regionales lejos de ser grupos económicos o de poder, son actores relevantes para el cambio cultural que permiten trabajar por una política y una economía regenerativas que puedan resolver los problemas con soluciones reales y a una escala humana".