Contenido creado por María Noel Dominguez

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Cámara uruguaya de fuegos artificiales innova con etiquetado y campaña

Iniciarán a mediados de este mes una intensa campaña de uso responsable de los fuegos artificiales

16.11.2021 09:51

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2021-11-16T09:51:00-03:00
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Desde la Cámara vienen desarrollando una iniciativa inédita en el mundo que es el etiquetado de los fuegos artificiales de acuerdo a su impacto sonoro. De esta forma cuentan con etiquetado verde para los que hacen menos de 80 decibeles, amarillo, que significa ruido intermedio y hacen hasta 110 decibeles y rojo para los que hacen entre 110 y 120. Desde hace un tiempo dejaron de importar los mayores a 120 para contribuir con ese sector de la sociedad que busca que se genere el menor ruido posible.

La Cámara Uruguaya de Fuegos Artificiales (CUFA) se transformó en un pionero en el mundo al generar un etiquetado para los fuegos artificiales según el impacto sonoro, lo que no se ha desarrollado aún en otros países. Desde la Cámara, aseguran que no son ajenos a la nueva realidad y que, si bien el sector que contempla el tema del ruido “no es mucho, pero sí muy activo”, buscan también desarrollar medidas para considerar esa demanda por parte de ese sector de la sociedad.
También iniciarán a mediados de este mes una intensa campaña de uso responsable de los fuegos artificiales e incorporan material biodegradable y responsable con el medio ambiente.

En ese sentido, Gustavo Prato, presidente de CUFA, aclaró que, contrariamente a lo que piensan muchas personas, no existen los fuegos artificiales que no generan un impacto sonoro. Sin embargo, la idea es contar con opciones de productos que tengan poco ruido “para que, en un país libre, con democracia plena, sea el consumidor quien elija qué productos usar y sean ellos quienes segmenten el mercado”, expresó Prato.

El presidente de la Cámara criticó algunas legislaciones departamentales que hablan de pirotecnia sonora y no sonora, sin contemplar los decibeles. Eso, para Prato, es como legislar límites de velocidad sin usar la variable de kilómetros por hora. El etiquetado con el que cuentan, y que pocos países lo tienen, consiste en tres colores: el verde que sería de bajo impacto sonoro y que va hasta 80 decibeles, el amarillo de ruido intermedio que es hasta 110 decibeles, y el rojo que va de 110 a 120 decibeles. En cuanto a los de 125 y 130 decibeles, Prato explicó que se dejaron de importar con el objetivo de acompañar y contemplar a una parte de la sociedad.

“Por más que sea una minoría, nosotros no estamos en desacuerdo en tratar de acompañar y de poner nuestra empatía. Creemos que de la otra parte debería haber tolerancia, estaría bueno que se valorase lo que estamos haciendo, y que haya empatía hacia todos los que quieren festejar y mantener las tradiciones”, indicó el presidente de la Cámara.

En cuanto a la línea de fuegos artificiales de bajo impacto sonoro, Prato explica que a pesar de lo que se puede creer, es muy difícil conseguirla en China, el país desde donde la importan.


“Eso ocurre porque los principales mercados del planeta como EE.UU., —que consume el 70% de los fuegos artificiales que se producen en el mundo— y Europa, no la solicitan, por lo que producir para un pequeño mercado como Uruguay es muy difícil, y eso hace que se haga cuesta arriba comprar en China y lograr que nos produzcan solo para nosotros y otros pocos países más”, contó Prato.

Prato cree que el tema del etiquetado que han implementado va a ser tomado como ejemplo en otros países y están tratando de que esos productos se vendan más. “Estamos luchando para conseguir pirotecnia con el menor impacto sonoro posible —porque no se producen sin sonido— pero no es un producto fácil de conseguir. Esos productos, además, lo que tienen, es que sus efectos no son tan sensacionales como serían los otros porque es más difícil generar una palmera de colores con menos potencia de ruido”, explicó.


Actualmente en Uruguay son unas 5 mil familias en todo el país que se dedican a vender fuegos artificiales en las clásicas “mesas” en las calles. Sobre ese tema, Prato aseguró que en el país no solo hay una tradición de tirar fuegos artificiales sino también de venderlos. “Hay mucha gente que ya lo tiene como una profesión, que se ha pagado sus estudios, que lo usa para pagar las cuentas, la comida de navidad o para sobrevivir. Si hay tantos vendedores es porque hay consumidores, por lo que mucha gente sigue manteniendo la tradición de tirar fuegos artificiales. De los diputados actuales, 4 alguna vez vendieron en su vida fuegos artificiales. Todas las clases sociales han usado la venta de fuegos artificiales como fuente de trabajo y todo el mundo conoce a alguien que vende o vendió alguna vez”, sostuvo el presidente de la Cámara.

En cuanto a los controles a los que son sometidos los productos, otro de los temas cuestionados, el presidente de la Cámara dijo que todos los productos que traen pasan por un riguroso control por parte del Ministerio de Defensa y que Uruguay “es un ejemplo de control”.