Con una ceremonia que combinó formación, reflexión y celebración, la Fundación 3F, a través de su programa Becas Ciclo, graduó a más de 600 estudiantes que culminaron el bachillerato, en una instancia que volvió a poner el acento en la educación como herramienta de movilidad social y desarrollo profesional.
El encuentro comenzó con un clima de reconocimiento a los logros concretos alcanzados por los egresados. Luego, referentes del proyecto compartieron la visión estratégica que impulsa la iniciativa, subrayando el impacto acumulado del programa y su enfoque en generar oportunidades reales para personas que, por distintos motivos, habían interrumpido sus estudios.
Educación frente a la transformación tecnológica
Durante la ceremonia, Sergio Fogel, fundador de Fundación 3F, contextualizó el proceso formativo en el marco de las transformaciones globales.
“Vivimos distintas revoluciones a lo largo del tiempo —la del trabajo, la tecnología, internet, los celulares— y hoy una nueva etapa marcada por la inteligencia artificial. No sabemos aún hasta dónde va a llegar ni cómo va a impactar en todos los empleos, pero hay algo que no cambió en todos estos años: el valor de la educación”, afirmó.
Fogel sostuvo que, frente a un entorno laboral en constante mutación, la capacidad de aprender, adaptarse y resolver problemas se vuelve determinante. En ese sentido, destacó que retomar el bachillerato representa para muchos adultos un desafío significativo, pero también una puerta concreta hacia nuevas oportunidades.
La referencia a la inteligencia artificial no es menor. En América Latina, donde persisten brechas educativas y digitales, la aceleración tecnológica plantea riesgos de exclusión, pero también oportunidades para quienes logran completar trayectorias formativas y desarrollar habilidades transferibles.
Dimensión humana y segundas oportunidades
La ceremonia incluyó además un panel integrado por el psicólogo Ale De Barbieri, dos alumnos graduados y un docente, quienes reflexionaron sobre los desafíos emocionales y académicos del proceso. El intercambio puso en primer plano la dimensión humana del retorno a los estudios: la conciliación con el trabajo, las responsabilidades familiares y la superación de miedos e inseguridades.
Uno de los momentos centrales fue la entrega de diplomas, símbolo del esfuerzo sostenido y del cierre de una etapa que habilita nuevas posibilidades laborales y personales.
Andre Fremd, director de Fundación 3F, enfatizó el impacto social del programa:
“Hoy no solo festejamos que hayan podido aprobar todas las materias, sino que también brindamos por las segundas oportunidades, por las familias que sostuvieron con amor y paciencia; por la valentía de volver a intentar y por la singularidad de cada uno de ustedes”.
Impacto y proyección
Más allá del acto formal, la graduación consolida un modelo que articula acompañamiento, flexibilidad y foco en resultados. En un contexto regional donde el abandono del bachillerato continúa siendo un problema estructural, iniciativas de este tipo apuntan a cerrar brechas educativas que inciden directamente en la empleabilidad y en los ingresos.
La experiencia de Becas Ciclo confirma una tendencia creciente en América Latina: la necesidad de sistemas educativos más adaptables, capaces de integrar a quienes quedaron fuera del circuito tradicional y de responder a un mercado laboral cada vez más exigente