Durante 17 años, la identidad de Satoshi Nakamoto —el creador de Bitcoin— permaneció como uno de los grandes misterios de la era digital.
En una extensa investigación publicada por The New York Times este miércoles, el periodista John Carreyrou reconstruye ese enigma siguiendo pistas dispersas en foros, correos electrónicos y archivos de la cultura cripto, hasta centrar su atención en Adam Back, un criptógrafo británico de 55 años y figura influyente del ecosistema Bitcoin.
El detonante de la investigación fue casi casual. En 2024, Carreyrou escuchó un podcast que comentaba el documental Money Electric: El misterio del Bitcoin de HBO, que decía haber identificado a Satoshi con pruebas poco convincentes. Aunque descartó rápidamente la tesis del film, una escena le resultó inquietante: la reacción nerviosa de Back cuando se mencionó su nombre como posible candidato. El periodista describe que tuvo una mirada esquiva, risa nerviosa, y un movimiento brusco de su mano izquierda.
Esos gestos, sumado a su perfil técnico y su rol histórico en el desarrollo de ideas en el campo de las monedas digitales, empujó al periodista a retomar un misterio que llevaba años frustrando a expertos.
Satoshi dejó pocos rastros personales, pero sí un extenso catálogo de textos: el white paper de Bitcoin, mensajes en foros y cientos de correos electrónicos. Para Carreyrou, allí estaba la clave.
Así, se sumergió en los correos electrónicos liberados durante un juicio en Londres contra un australiano que se había hecho pasar por Satoshi y, sobre todo, en los archivos de los Cypherpunks, el grupo de activistas y criptógrafos de los años 90 obsesionados con la privacidad y el dinero digital.
Allí encontró algo llamativo: una gran parte de las ideas que Satoshi plasmó en Bitcoin ya habían sido formuladas, años antes, por Adam Back.
Además, analizando esos escritos, detectó una combinación de giros británicos combinado con lenguaje estadounidense, referencias ideológicas libertarias y una obsesión técnica con problemas como el spam y la descentralización.
Esas pistas encajaban notablemente con la trayectoria de Adam Back. Británico, miembro activo de los Cypherpunks desde los años 90, Back inventó Hashcash, un sistema para combatir el spam que Satoshi citó explícitamente y reutilizó como base de la minería de Bitcoin. Además, desde fines de los 90, Back había propuesto sistemas de dinero electrónico con las mismas propiedades esenciales que luego tendría Bitcoin.
Las coincidencias se multiplicaron. Back es británico, como sugerían las referencias culturales de Satoshi; participó activamente en los debates sobre dinero electrónico; defendió sistemas descentralizados imposibles de cerrar por los gobiernos y escribió, a fines de los 90, textos que describían con sorprendente precisión los pilares técnicos de Bitcoin: escasez programada, resistencia a la censura y verificación sin intermediarios.
Back había advertido temprano sobre los peligros de sistemas centralizados como Napster y elogiado redes descentralizadas como Gnutella, exactamente la misma comparación que Satoshi usaría años después.
Carreyrou también rastreó coincidencias lingüísticas. Palabras, errores gramaticales, usos inconsistentes de guiones y expresiones técnicas raras aparecían tanto en los textos de Satoshi como en los de Back.
Con ayuda de análisis mediante inteligencia artificial, redujo una base de más de 34.000 participantes en listas a un puñado de sospechosos.
El periodista explicó que utilizó para su análisis el manual de estilo de The New York Times como referencia para el uso correcto del guion y con esto alimentó un modelo de inteligencia artificial. Así, le indicó al modelo que analizara el corpus de Satoshi. De este modo, identificó 325 errores distintos en el uso del guion por parte de Satoshi.
“Al comparar esos errores con los escritos de nuestros cientos de sospechosos, el Sr. Back resultó ser una excepción clara. Compartió 67 de los mismos errores de guionización que Satoshi. La persona con el segundo mayor número de coincidencias tuvo 38”, indicó el artículo del New York Times.
De este modo, uno por uno fueron descartados los posibles candidatos. Y, al final, solo Adam Back coincidía con todos los rasgos lingüísticos del enigmático Satoshi.
El patrón histórico también alimentó las sospechas. Adam Back fue un participante incansable en los debates sobre dinero digital durante más de una década, pero desapareció de las discusiones públicas justo cuando Satoshi estaba activo entre 2008 y 2011. Reapareció poco después de que Satoshi se retirara definitivamente y, desde entonces, se convirtió en uno de los grandes articuladores del rumbo de Bitcoin, fundó empresas clave como Blockstream y defendió posiciones estratégicas idénticas a las que Satoshi había expresado antes de desaparecer.
El momento clave llegó en enero de 2026, en El Salvador, durante una conferencia de Bitcoin. Carreyrou viajó allí decidido a confrontar a Back cara a cara. Tras esquivar un primer cruce, logró acordar una reunión en el hotel donde se alojaban los oradores. Durante más de dos horas, en una habitación custodiada por ejecutivos de una nueva empresa financiera, el periodista desplegó su evidencia punto por punto.
Back negó reiteradamente ser Satoshi y habló de simples coincidencias, pero evitó entregar datos técnicos clave, como los metadatos de correos electrónicos, y se mostró visiblemente incómodo ante algunas preguntas. Según el periodista, si lenguaje corporal “mostraba algo diferente”. Entre otros aspectos, narra que su cara de ponía un tanto colorada.
“No soy yo, pero entiendo lo que dices, que esto es lo que la IA dijo con los datos. Pero aun así, no soy yo”, le dijo Back.
El diálogo fue tenso por momentos, describió el periodista. “Por ejemplo, el Sr. Back no dio una buena explicación de por qué desapareció de la lista de correo de Criptografía durante el período en que Satoshi estuvo activo, limitándose a decir que estaba ocupado con el trabajo”, señaló.
Cuando Carreyrou le señaló que había anticipado casi todos los elementos de Bitcoin años antes de su creación, Back respondió con una frase que al periodista le quedó resonando por la formulación ambigua: “Claramente no soy Satoshi, esa es mi posición”.
En otro intercambio, al citar una frase de Satoshi —“soy mejor con código que con palabras”—, Back respondió como si hablara en primera persona de ese rasgo, un desliz que el periodista interpretó como una grieta momentánea en el personaje.
Adam Back se marchó de El Salvador reafirmando su negativa. Pero para Carreyrou, la investigación cerró un círculo. Así, después de 17 años, la búsqueda parece haber llegado más cerca que nunca del hombre que, bajo un seudónimo japonés, cambió para siempre la historia del dinero.