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Por The New York Times

¿Noruega es el futuro de los autos?

Noruega tuvo un logro histórico el año pasado. Solo alrededor del ocho por ciento de los autos nuevos vendidos en el país operaban solo con gasolina convencional

12.01.2022 18:11

Lectura: 5'

2022-01-12T18:11:00
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Por The New York Times | Shira Ovide

Noruega tuvo un logro histórico el año pasado. Solo alrededor del ocho por ciento de los autos nuevos vendidos en el país operaban solo con gasolina convencional o dísel. Dos tercios de los autos nuevos vendidos eran eléctricos y la mayoría del resto eran híbridos con motor eléctrico y a gasolina.

Durante años, Noruega ha sido líder mundial en el cambio para dejar atrás los autos tradicionales, gracias a beneficios gubernamentales que hicieron a los autos eléctricos mucho más asequibles y ofrecieron medidas adicionales como permitir que los propietarios de vehículos eléctricos no pagaran ciertas cuotas por estacionamiento y peaje.

Aun así, los amantes de los autos eléctricos están impresionados por la velocidad con la que el motor de combustión interna se ha convertido en una especie en vías de extinción en Noruega.

“A la mayoría de la gente le ha sorprendido lo rápido que las cosas han cambiado”, dijo Christina Bu, la secretaria general de la Asociación Noruega de Vehículos Eléctricos.

En 2015, los autos eléctricos representaban alrededor del 20 por ciento de las ventas de autos nuevos y ahora son la “nueva normalidad”, afirmó Bu. (Su organización es como la Asociación Automovilística Estadounidense [AAA, por su sigla en inglés] para los automovilistas de vehículos eléctricos).

Es posible que los estadounidenses vean a los noruegos como ambientalistas de hueso colorado que están ansiosos por dejar atrás los autos a gasolina. Sin embargo, Bu y otros expertos en transporte me dijeron que los noruegos comenzaron con más o menos el mismo escepticismo hacia los vehículos eléctricos que los estadounidenses.

Eso cambió debido a las políticas de gobierno que eligieron primero las victorias más fáciles y una cantidad cada vez mayor de autos eléctricos atractivos. Con el paso del tiempo, esa combinación ayudó a más noruegos a creer que los vehículos eléctricos sí les convenían. Bu escribió hace poco que si Noruega podía hacerlo, Estados Unidos y otros países también podían lograrlo.

El transporte es la fuente más grande de las emisiones de gases de efecto invernadero estadounidenses y los científicos climáticos han mencionado que hacer la transición de los vehículos con motores de combustión es esencial para evitar los peores efectos de un planeta que se calienta cada vez más. Las ventas de autos eléctricos en Estados Unidos están aumentando con rapidez, pero, al ubicarse en alrededor del tres por ciento de los nuevos vehículos de pasajeros, los porcentajes son mucho más bajos que los de la mayoría de los otros países ricos.

Así que, ¿qué fue lo que Noruega hizo bien? Bu opinó que las políticas del país se enfocaron primero en lo que era lo menos difícil: motivar a las personas que estaban considerando adquirir un nuevo auto a que eligieran uno eléctrico.

Los noruegos que compraron autos nuevos eléctricos no tuvieron que pagar los impuestos altísimos que conllevan las ventas de vehículos nuevos en el país. Eso convirtió a los autos eléctricos en una elección obvia para muchas personas y no afectó a la gente que ya poseía autos convencionales ni a la que compró vehículos usados.

Bu también afirmó que Noruega no se paralizó por las objeciones razonables a los vehículos eléctricos. (¿Y los lugares para cargarlos? ¿Los subsidios para los autos eléctricos son un beneficio gubernamental para los ricos?). En otras palabras, Noruega decidió actuar rápido.

No todos los países tienen un sistema fiscal que esté bien preparado para alentar la compra de vehículos eléctricos. (Los impuestos a la gasolina también son muy altos en Noruega). Sin embargo, Bu sugiere que para que esto funcione en Estados Unidos, podríamos cobrar impuestos más altos por los modelos de autos nuevos más contaminantes y usar el dinero para subsidiar la adquisición de vehículos eléctricos.

El gobierno federal estadounidense y muchos estados ya ofrecen beneficios fiscales para algunos autos eléctricos. No solemos gravar a los autos que consumen mucha gasolina, en parte porque a los estadounidenses no les encanta usar impuestos más altos para desalentar conductas.

Los subsidios para los autos eléctricos, por su cuenta, no son suficientes para fomentar el aumento de propietarios de vehículos eléctricos, aunque sí ayudaron a crear inercia en Noruega. Conforme más autos eléctricos nuevos circulaban por los caminos, se volvió más conveniente construir más lugares para cargarlos. Las compañías de autos comenzaron a dedicar más de su mercadotecnia a los vehículos eléctricos y lanzaron más modelos en diversos rangos de precios y funciones. Eso apenas comienza a suceder en Estados Unidos.

Estas no son decisiones políticas fáciles en Noruega o en ningún otro lado, advirtió Anders Hartmann de Asplan Viak, una firma consultora noruega de planeación e ingeniería.

Permitir que los conductores de vehículos eléctricos no paguen cuotas de estacionamiento o de peaje era manejable cuando había pocos en las calles, me dijo Hartmann, pero de manera más reciente, algunos gobiernos locales afirmaron que sufrían pérdidas de dinero que usaban para financiar el transporte público. La legislatura de Noruega ha debatido reducir los beneficios fiscales para los vehículos eléctricos, pero es difícil porque son populares.

Bu me indicó que el cambio más grande en Noruega fue que la mayoría de las personas ahora creen que los autos eléctricos les convienen.

“Lo que realmente me sorprendió fue el cambio de mentalidad”, concluyó.

Su padre era de los que aseguraban que nunca comprarían un auto eléctrico, relató. Ahora sus padres también poseen uno. La rapidez con la que los vehículos eléctricos han convencido a los automovilistas noruegos ha sorprendido incluso a quienes fomentan el uso de este tipo de autos. (Asya Demidova/The New York Times)