“No vamos a parar hasta ver un Uruguay con Rancho Cero”: Cireneos presenta su campaña
La organización busca llegar a 120 familias este año y apuesta a sumar aportes mensuales para continuar trabajando por una vivienda digna.
19.08.2026 13:05
“Este es el primer año que largamos con una campaña de comunicación. No vamos a parar hasta ver un Uruguay con rancho cero”, dijo a Montevideo Portal James “Jimmy” McCubbin, director de Cireneos, anunciando el desafío que la organización presentó este martes 18 de agosto en Movie Montevideo Shopping, donde lanzó por primera vez una campaña masiva para dar a conocer Rancho Cero y convocar a nuevos colaboradores.
Hasta ahora, Cireneos se había financiado principalmente a través de cenas benéficas y del aporte de un grupo reducido de benefactores. La propuesta que comenzó a difundirse ahora busca cambiar esa lógica y abrir la posibilidad de que más personas se sumen con aportes mensuales de $100, $200, $500 o $1.000. También se puede elegir el monto y colaborar por única vez, a través de Mercado Pago o desde la web de la organización.
La meta para este año es llegar a 120 familias, pero el objetivo que está detrás de la campaña es bastante más ambicioso y está resumido en su propio nombre: que algún día no quede ningún rancho en Uruguay, sea “como hablar de dinosaurios”, tal como lo decía un testimonio.
“Es un hito para nosotros abrir la cancha. No prometemos nada, decimos que no vamos a parar”, dijo Juan Andrés “Gordo” Verde, fundador de Cireneos.
La historia de Rancho Cero, en realidad, empezó mucho antes de esta campaña. Cireneos nació hace unos diez años, cuando un grupo de jóvenes de la parroquia Stella Maris comenzó a visitar el barrio Santa Eugenia con una torta de jamón y queso y una chocolatada. Se reunían en una plaza sin luz, donde colgaban un foco de un poste y prendían las luces de los autos para poder compartir con las familias.
Foto: Montevideo Portal
El contacto cotidiano con esa realidad llevó a que aparecieran las primeras soluciones para los techos precarios: primero nylon, después pequeños galpones de chapa y, más adelante, contenedores y viviendas definitivas. Con el tiempo, la organización comenzó a trabajar también junto al Ministerio de Vivienda en proyectos de relocalización.
Pero ese recorrido dejó una pregunta abierta: ¿qué pasa con las familias que viven en condiciones de extrema precariedad mientras esperan durante años una solución definitiva?
“Nos dimos cuenta de que nosotros queríamos enfocarnos en la máxima precariedad. La vivienda definitiva es esencial y la merecen todos, pero muchas veces es un camino muy largo, que puede llevar cinco años. ¿Qué pasa con esas familias durante ese tiempo?”, explicó McCubbin.
Rancho Cero busca responder a esa emergencia y llevar soluciones a distintos puntos del país. Desde que comenzó su trabajo, Cireneos ya instaló más de 80 viviendas y trabajó con más de 280 familias a través de sus distintos programas.
La organización no trabaja sola. Las familias son postuladas por instituciones que ya están presentes en los territorios y conocen sus historias. Techo y Piso Digno, entre otras organizaciones, forman parte de esa red, a la que también se suman fundaciones como Pérez Scremini y Corazoncitos y los gobiernos departamentales.
Foto: Montevideo Portal
Una vez aprobada la vivienda, la instalación puede concretarse en dos jornadas. Pero la familia también tiene que involucrarse: debe aportar tres personas para trabajar durante el proceso y hacerse cargo del almuerzo de quienes participan.
“No te la llevamos, no te la regalamos. Vos sos parte de la construcción”, resumió McCubbin. Después de la entrega tampoco termina el vínculo. Cada familia cuenta con una madrina y un padrino en el departamento donde vive y la organización que presentó el caso continúa acompañándola. Porque, para Cireneos, Rancho Cero busca ser algo más que un techo.
“Busca ser un trampolín de oportunidades”, explicó McCubbin. La idea es que la vivienda sea el punto de partida para que aparezcan otras posibilidades y que la familia pueda aprovecharlas.
Esa lógica también se refleja en las historias de quienes trabajan en la organización. Una de ellas es la de Sebastián Barreto, que hoy se desempeña como capataz y educador, pero que conoce en primera persona lo que significa vivir en condiciones precarias.
Hace unos tres años, cuando había regresado de España sin dinero y se dedicaba al reciclaje, recibió una invitación de Verde para sumarse a Cireneos. Comenzó a trabajar, aprendió el oficio de herrería y se incorporó a distintos proyectos. Con el tiempo fue educador y también pasó a vivir en Colmena, una de las comunidades de viviendas definitivas de la organización.
Foto: Montevideo Portal
Ahora participa de las instalaciones de Rancho Cero y acompaña a jóvenes que atraviesan un proceso similar al que él vivió. “Yo sé cómo les cambia la vida a las personas porque lo viví. Entonces sé qué siente esa persona cuando recibe una casa, ese niño cuando recibe una casa”, contó durante el evento.
Durante la presentación, Verde insistió varias veces en que detrás de cada vivienda hay una red de personas y organizaciones. También habló de las dificultades que aparecen en el camino, especialmente cuando los tiempos administrativos no coinciden con las necesidades de las familias. “Los tiempos del Estado no son los mismos tiempos de las familias y de Cireneos”, señaló.
Aun así, destacó los acuerdos alcanzados con intendencias de distintos departamentos, la colaboración de UTE y la articulación con organizaciones que aportan desde diferentes lugares. “Nosotros vamos por la gente, por la causa y si tenemos que empujar con quien sea, vamos a empujar”, afirmó.
El cardenal Daniel Sturla estuvo presente durante parte de la actividad y aprovechó para saludar y felicitar públicamente a Verde, McCubbin y al equipo de Cireneos. “El bien se multiplica”, dijo.
Foto: Montevideo Portal
La presentación, conducida por Manuela da Silveira y Facundo Ponce de León, tuvo un clima distendido y combinó testimonios, videos y relatos sobre el trabajo que la organización realiza en distintos departamentos. El cierre estuvo a cargo del tenor uruguayo Diego Coronel, primer ganador de Got Talent Uruguay.
Cada asistente recibió una caja de Mentos con el QR para colaborar con la campaña. La elección del producto no fue casual: Verde explicó que para algunas familias esos caramelos no son simplemente una golosina, sino un recurso para masticar y utilizar para tapar pequeñas goteras en los techos.
La campaña busca que esas situaciones dejen de ser parte de la vida cotidiana de las familias. Y para eso, Cireneos apuesta ahora a una idea sencilla: que muchas personas puedan aportar un poco para que el alcance sea mucho mayor.
“Nos importó muy poco si se llenaba la sala o no. Nuestro interés era que vos estés”, había dicho Verde al comienzo de la presentación. “Queríamos mirarte a los ojos y decirte: esto es lo que somos, esto es lo que hacemos y desde donde te toca estar, podés ayudarnos a ser parte de este sueño”.
Foto: Montevideo Portal
Por Valentina Rodríguez
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