Cerca de las 08:30 horas de la mañana del martes 19 de mayo, el Aula Magna de la Universidad Católica del Uruguay ya estaba llena. Más de 300 personas asistieron a la conferencia organizada por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), una convocatoria tan esperada como urgente en tiempos donde la inteligencia artificial dejó de ser una promesa futura para convertirse en tema cotidiano de empresas, gobiernos y hogares.

Entonces apareció en la pantalla F03. “¿Alguien sabe qué es?”, preguntó Víctor Valle ante el auditorio. Nadie respondió. En pantalla se veía un robot humanoide trabajando en vivo desde California: llevaba 138 horas sin detenerse y empaquetaba mil paquetes por hora. Su costo estimado: entre 20.000 y 30.000 dólares.

La escena funcionó como disparador de una charla atravesada por preguntas más profundas que tecnológicas. “¿Utopía o caos total?”, planteó Valle, ex CEO de Google Argentina por más de 20 años, actual CEO de Pieper AI y presidente de ACDE Argentina. “¿Qué mirada tenemos que tomar?”, agregó.

Foto: Montevideo Portal

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La conferencia, titulada “Humanidad aumentada: liderazgo y estrategia en la era de la IA”, fue presentada por el director ejecutivo de ACDE, Paulo Olascoaga, quien destacó la trayectoria del invitado. Valle fue el primer empleado de Google en Argentina. Ocupó el cargo de CEO local entre 2021 y 2025, liderando proyectos regionales vinculados a transformación digital e innovación.

La presidenta de ACDE Uruguay, Elisa Facio, abrió la jornada con una definición que funcionó como marco conceptual del encuentro. “La IA representa una oportunidad y una necesidad. Si queremos aumentar la productividad y crecer de forma estratégica tenemos que comprenderla, enfrentar los desafíos con lucidez y esperanza”, afirmó.

Facio sostuvo que la inteligencia artificial puede ayudar a mejorar procesos y tomar mejores decisiones, pero advirtió que “el sentido de su uso, los valores que la orientan y el propósito dependen de nosotros. La persona humana debe estar en el centro”, señaló antes de reivindicar también el espíritu de los grupos de reflexión de ACDE y el valor del aprendizaje entre pares.

Elisa Facio. Foto: Montevideo Portal

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Valle recogió esa idea apenas tomó la palabra. Dijo que era la primera vez que daba esta charla y comenzó destacando, justamente, la importancia de generar vínculos y espacios de conversación en medio de una transformación acelerada.

Desde allí trazó una línea histórica que fue desde la máquina de hilar hasta el presente. Habló de las distintas revoluciones tecnológicas, recordó que Google cuenta hoy con cinco premios Nobel vinculados al desarrollo de inteligencia artificial, y señaló que el punto de inflexión llegó cuando OpenAI comercializó en 2022 herramientas basadas en desarrollos que ya existían. “Ahí se abrió la caja de Pandora”, resumió.

Para Valle, el período entre 2017 y 2030 puede entenderse como “la era de la IA”. Y uno de los problemas para interpretarla correctamente, explicó, es que las personas suelen caer en lo que definió como la Ley de Amara: “Tendemos a sobrestimar el efecto de una tecnología a corto plazo y subestimarlo a largo plazo”, señaló.

Foto: Montevideo Portal

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Según planteó, el ritmo de avance ya parece responder a “una ley natural”. “Hay saltos importantes cada tres o cuatro meses. Se acelera la velocidad de innovación”, dijo.

En ese contexto, destacó las inversiones millonarias de las grandes compañías tecnológicas. “Meta invirtió el 40% de sus ventas en IA. Excede el PBI conjunto de Argentina y Uruguay. Es una carrera que ya está lanzada”.

Sin embargo, una de las ideas centrales de su exposición fue que la inteligencia artificial no reemplaza aquello que hace singular a las personas. “La IA no razona, procesa datos. Simula, pero no comprende”, afirmó. Frente a eso, señaló que la verdadera ventaja humana sigue siendo la capacidad de abstracción, intuición y la creatividad. “La capacidad de generar saltos creativos ante lo desconocido es puramente humana. La máquina no puede conocer como nosotros conocemos”, insistió.

Por eso advirtió que, si todas las empresas utilizan las mismas herramientas de la misma manera, la ventaja competitiva desaparece. “El factor humano es el diferenciador estratégico”.

Foto: Montevideo Portal

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Valle sostuvo que la IA “levanta la base general” de productividad y mencionó estudios que muestran mejoras promedio del 30% en trabajadores que utilizan estas herramientas. Pero aclaró que algunas personas logran resultados muy superiores y que allí aparece el verdadero desafío: “No queda otra que ir por más. Tenemos que formarnos para superar a la máquina.¿Qué más podés dar en el trabajo?”, preguntó.

En ese punto, la conferencia se desplazó desde la tecnología hacia cuestiones filosóficas, laborales y hasta espirituales. Para Valle, la IA puede ser también “una invitación a salir del mundo productivista. Hay que elevar la mirada hacia la trascendencia, la ética y el propósito humano. Preguntarse qué soy yo”, reflexionó.

En paralelo, hizo un llamado directo a los empresarios para acompañar el proceso de transformación laboral que ya está en marcha. Señaló que, en los próximos cinco años, deberá reentrenarse el 59% de la fuerza laboral.

Hay que despertar a las fieras”, dijo en referencia al potencial creativo y de innovación de las personas dentro de las organizaciones. Y agregó que el trabajo debe orientarse al bien común.

También enumeró las habilidades que, a su entender, seguirán siendo centrales aun en escenarios altamente automatizados: pensamiento crítico, curiosidad, creatividad, empatía, capacidad de juicio y conexión humana. “Todo esto es clave desarrollarlo en las empresas y las familias”, sostuvo.

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Otro de los temas que abordó fue el impacto de la IA sobre los perfiles junior y la posibilidad de un mercado laboral donde desaparezcan los primeros escalones de formación profesional. “En nuestros mercados el impacto va a ser más lento, pero está pasando”, advirtió.

Aun así, consideró que probablemente exista una corrección futura. “Sin juniors no hay seniors del futuro. Sin memoria institucional, no hay aprendizaje organizacional”, subrayó.

En uno de los tramos más comentados de la charla, Valle vinculó el debate tecnológico con la mirada cristiana sobre el trabajo y el descanso. “Los cristianos tenemos la clave: el reposo interior frente a la totalización del trabajo. Bienvenida la máquina si me deja más tiempo para mirar hacia adentro”, afirmó. Entonces habló del silencio, la introspección y la responsabilidad del liderazgo. “Como dirigentes no podemos delegar el rol que tenemos como faro”.

Propuso una serie de pasos concretos para las empresas: alfabetizarse personalmente en IA, introducir el tema en la agenda directiva, diagnosticar procesos, identificar casos de alto impacto, definir reglas claras, formar equipos y “cuidar lo humano como ventaja competitiva”.

Foto: Montevideo Portal

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También recomendó incorporar talentos capaces de mirar desde afuera y advirtió: “No puedo permitir que se erosione el juicio. El cumplimiento legal no es suficiente. La IA no es un agente moral”, agregó.

La conferencia cerró con una frase de Enrique Shaw, fundador de ACDE y figura central del empresariado cristiano argentino: “Ni miedo, ni ingenuidad. Responsabilidad”.

Valle recordó además que Shaw se convertirá en el primer empresario santo, ya que será beatificado por el Papa, y destacó que siempre puso el foco en “elevar a las personas”. En ese momento mostró un video realizado con inteligencia artificial donde un avatar de Enrique Shaw parecía hablar en presente sobre tecnología. Contó que el contenido había sido elaborado a partir de sus propias palabras, sin modificar el sentido original, y que la familia se emocionó al verlo “vivo” después de décadas.“La tecnología debe ser un instrumento para un fin superior”, concluyó.

Víctor Valle y el video de Enrique Shaw. Foto: Montevideo Portal

Víctor Valle y el video de Enrique Shaw. Foto: Montevideo Portal

Durante el intercambio con el público —que envió preguntas mediante código QR— surgieron inquietudes sobre liderazgo, vínculos humanos, privacidad y automatización.

Consultado sobre si en el futuro los jóvenes podrían ser dirigidos por jefes artificiales, Valle respondió que “siempre estará lo humano”. También habló sobre el uso de robots para acompañar adultos mayores en Japón y dijo que le parece positivo “mientras haya un humano supervisando”, aunque advirtió sobre uno de los riesgos vinculares de estas herramientas: “Muchas veces elogian y no son críticas. Dicen lo que uno quiere escuchar”, detalló.

Sobre el uso de datos sensibles, insistió en la necesidad de generar responsabilidad dentro de las empresas. Recordó además que las versiones gratuitas de muchas herramientas utilizan los datos ingresados por usuarios y organizaciones, por lo que consideró imprescindible definir estrategias claras.

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También se refirió al fenómeno de las alucinaciones de la inteligencia artificial. “Siempre tiene que dar una respuesta”, explicó. Y comparó: “Un humano se equivoca un 3%; una máquina, un 5%. Hay que definir qué error estoy dispuesto a asumir”, remarcó.

Aun así, insistió en que el peor camino es paralizarse. “No se puede no hacer esta adopción de la IA y hay que mirar el tema con urgencia”, afirmó.

La jornada cerró con Elisa Facio retomando una de las ideas que atravesó toda la conferencia: en un escenario de transformación acelerada, el verdadero diferencial seguirá estando en las personas y la importancia de lo humano será cada vez más valorada.