A menudo subestimado como una simple rutina de estiramientos, el yoga es mucho más que relajación y flexibilidad. Esta práctica milenaria, originaria de la India, combina movimiento físico, respiración consciente y atención plena, con beneficios comprobados para el cuerpo y la mente. Pero ¿qué es mito y qué es realidad?
Mito: El yoga solo sirve para estirarse
Verdad: Las posturas o ásanas también trabajan la fuerza, el equilibrio y la concentración. Un estudio en Evidence-Based Complementary and Alternative Medicine demostró que tras 12 semanas de Hatha Yoga, los participantes mejoraron su resistencia cardiovascular, fuerza muscular y flexibilidad.
Mito: El yoga no cuenta como ejercicio físico
Verdad: Estilos como el Vinyasa o Power Yoga son físicamente exigentes, elevan la frecuencia cardíaca y queman calorías. Según el médico nutriólogo Nataniel Viuniski nutricionista de Herbalife, “es una actividad física completa, que puede complementarse con otros entrenamientos según los objetivos”.
Verdad: Mejora la salud mental y emocional
Numerosas investigaciones muestran que el yoga reduce el estrés y promueve el equilibrio emocional al activar el sistema nervioso parasimpático y elevar neurotransmisores como la serotonina y el GABA. Se ha usado como apoyo terapéutico en casos de ansiedad, depresión y estrés postraumático.
Verdad: Ayuda a dormir mejor
Estudios preliminares muestran que el yoga mejora la calidad y eficiencia del sueño en personas con insomnio crónico, reduciendo niveles de cortisol y facilitando la relajación profunda.
Verdad: Es apto para todas las edades
Desde niños hasta adultos mayores, el yoga es adaptable. Mejora la movilidad, el equilibrio y ayuda a prevenir caídas. Existen variantes suaves (como el yoga restaurativo) y otras más vigorosas, lo que permite personalizar la práctica según necesidades y capacidades.