El colmo de la ultra conectividad en la que vivimos actualmente marca que muchas personas van al baño a hacer sus necesidades fisiológicas y llevan el celular para continuar con el scroll infinito. Sin embargo, un reciente estudio suma una razón para cortar con esa costumbre: se descubrió que aumenta el riesgo de tener hemorroides.
Esta afección consiste en la inflamación de las venas en la zona anal o rectal, lo que puede provocar dolor y sangrado. A veces el tratamiento se hace con medicación y dieta y, en ocasiones, puede requerir de una intervención quirúrgica.
Hasta ahora había pocas evidencias de que esta dolencia, que es de las más incómodas que se puede experimentar, tenía relación con el uso del celular en el baño. Sin embargo, profesionales del Centro Médico Beth Israel Deaconess de Estados Unidos, se pusieron a investigar.
No es la fuerza, es el tiempo
El doctor Chethan Ramprasad fue quien lideró el estudio que abordó a 125 adultos que se sometieron a colonoscopias de cribado. Estas personas respondieron a un cuestionario en línea sobre sus costumbres de vida, hábitos alimenticios y su rutina respecto a las idas al baño. En base a eso, fueron analizados en busca de signos de hemorroides.
Según informa el sitio Science Daily, dos tercios de los participantes declararon usar sus teléfonos inteligentes mientras estaban en el baño, y de ellos, la mayoría eran jóvenes. “Tras ajustar los datos para tener en cuenta factores que podrían influir en el riesgo de hemorroides, como la edad, los hábitos de ejercicio y la ingesta de fibra, los investigadores hallaron una clara diferencia: los participantes que usaban teléfonos inteligentes en el baño tenían un 46% más de riesgo de padecer hemorroides en comparación con quienes no los usaban”, agrega.
Los datos mostraron que un 37% de las personas que van al baño con sus teléfonos celulares permanecen allí más tiempo del que hubieran estado si no lo llevaban. En comparación, solo el 7,1% de quienes no los usaban reportaron permanecer tanto tiempo.
Contrariamente a lo que se podría pensar, no es el esfuerzo asociado a la defecación lo que aumenta el riesgo de hemorroides, sino el tiempo que la persona permanece sentada en el inodoro. Y el uso del celular, lo único a lo que aporta es a que se sume tiempo de estadía en el baño.
Trisha Pasricha, autora principal del estudio, explicó: “Usar el teléfono inteligente en el baño se asoció con un aumento del 46% en la probabilidad de padecer hemorroides” y que aún se está trabajando para descubrir de qué otras formas “los teléfonos inteligentes y nuestro estilo de vida moderno impactan nuestra salud”.
La investigadora recordó que las aplicaciones para celulares están pensadas para captar la atención y hacer que sea fácil perder la noción del tiempo.
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