La experiencia del parto es un momento que, para las mujeres, puede darse de varias maneras y implica la llegada de una nueva vida al mundo.

Sin embargo, la experiencia puede ser dolorosa y traer consecuencias a futuro, ya que según una revisión sistemática publicada por la revista The Lancet Psychiatry, aproximadamente una de cada 15 mujeres en el mundo sufre de depresión posparto en el transcurso de un año tras dar a luz, mientras que una de cada 16 la padecen en el embarazo.

El estudio indica que, en las dos semanas posteriores al parto, se registra la mayor incidencia de depresión posparto (también denominada trastorno depresivo mayor o TDM), con una prevalencia del 8,3%.

Esta afección posee síntomas como tristeza profunda, pérdida de interés, dificultades para lidiar con el día a día y fatiga extrema, así como otros síntomas.

La revisión estudia cómo se presenta el TDM en distintas etapas relacionadas con la maternidad, incluyendo el embarazo, el periodo periparto (que abarca los días previos y posteriores al parto) y el primer año tras el nacimiento. También se enfoca en analizar de qué manera investigaciones anteriores han estimado o medido la frecuencia de este trastorno.

A partir del análisis conjunto de 780 estudios que incluyen a más de dos millones de mujeres y niñas de entre 10 y 59 años en 90 países, los autores concluyen que los métodos de detección basados en síntomas —los más utilizados en la práctica— tienden a arrojar cifras más altas de depresión. En concreto, estas herramientas podrían sobreestimar la prevalencia del TDM entre un 71% y un 122% si se los compara con diagnósticos clínicos completos realizados por profesionales.

El análisis también examinó cómo varía la prevalencia TDM según la región geográfica durante el embarazo y en el año posterior al mismo. En Europa Occidental, las tasas se situaron en torno al 5% en ambos periodos, mientras que en América del Norte fueron ligeramente menores, cercanas al 4%.

Asimismo, se observaron diferencias significativas entre regiones: las cifras más elevadas se registraron en el sur del África subsahariana, con prevalencias de aproximadamente 15,6% durante el embarazo y 16,6% en el año posterior al parto. En contraste, las regiones de altos ingresos de Asia-Pacífico presentaron los niveles más bajos, con alrededor de 3,1% y 3,3% respectivamente.

A partir de estos resultados, los investigadores recomiendan reforzar la identificación temprana, la prevención y el tratamiento del trastorno depresivo mayor dentro de la atención habitual a la salud materna. Asimismo, destacan que el periodo inmediatamente posterior al parto, especialmente las primeras semanas, es una etapa clave en la que resulta fundamental brindar apoyo a las madres.

EFE