El famoso rebote

Un estudio cuestiona los riesgos atribuidos al efecto yo-yo al adelgazar

Investigadores sostienen que no hay pruebas sólidas de que recuperar peso cause daños metabólicos adicionales.

01.06.2026 07:41

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La creencia de que perder peso y recuperarlo repetidamente —conocido como “efecto yo-yo”— resulta especialmente perjudicial para la salud podría estar basada en evidencia científica insuficiente. Así lo plantea un nuevo análisis publicado en la revista científica The Lancet Diabetes & Endocrinology, que revisa décadas de investigaciones sobre las fluctuaciones de peso corporal.

Los autores del trabajo, los investigadores Faidon Magkos, de la Universidad de Copenhague, y Norbert Stefan, del Centro Alemán de Investigación de la Diabetes, analizaron estudios observacionales, ensayos clínicos y experimentos con animales para evaluar los efectos de los ciclos repetidos de pérdida y recuperación de peso. Su conclusión es que no existe evidencia causal convincente de que estas fluctuaciones provoquen daños duraderos en personas con obesidad.

Durante años, el efecto yo-yo fue asociado a un aumento de la grasa corporal, pérdida acelerada de masa muscular, reducción del metabolismo y mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes. Sin embargo, los investigadores sostienen que, una vez considerados factores como la edad, las enfermedades previas y la exposición prolongada a la obesidad, esos supuestos efectos negativos prácticamente desaparecen.

Según el análisis, los estudios que miden de forma objetiva la composición corporal no muestran pruebas consistentes de que las fluctuaciones de peso generen una pérdida desproporcionada de músculo ni una disminución permanente del gasto energético. En la mayoría de los casos, las personas que recuperan peso vuelven a una composición corporal similar a la que tenían antes de adelgazar.

Los autores aclaran, no obstante, que recuperar el peso perdido implica perder muchos de los beneficios alcanzados durante el proceso de adelgazamiento, como mejoras en los niveles de glucosa, la presión arterial y los lípidos sanguíneos. Sin embargo, remarcan que ello no significa que la persona quede en una situación peor que la inicial.

El estudio cobra relevancia en un contexto marcado por la expansión de medicamentos para la pérdida de peso, como los agonistas del GLP-1, que pueden generar reducciones importantes de peso seguidas de recuperaciones parciales o totales al suspender el tratamiento. Los investigadores sostienen que estos ciclos no deben interpretarse automáticamente como perjudiciales, ya que los períodos de menor peso pueden traducirse en beneficios metabólicos y una mejor calidad de vida.

En ese sentido, los autores concluyen que las personas con sobrepeso u obesidad no deberían desalentarse de intentar adelgazar por temor al efecto yo-yo. A su juicio, la evidencia disponible indica que los intentos de perder peso, incluso cuando no logran mantenerse a largo plazo, pueden aportar beneficios y no parecen causar daños metabólicos adicionales por sí mismos.

Con información de Europa Press