Conocerse, claro está

Tres preguntas difíciles de responder, que ayudan a conocerse mejor

“Verse exige un momento de honestidad tranquila. Sin prisa. Sin el impulso de resolver de inmediato lo que aparece”, dice Alex Rovira.

03.06.2026 07:11

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“Hay una diferencia entre mirarse y verse”, afirma el escritor, conferenciante y mentor español Alex Rovira, que además es co-autor del best seller internacional “La buena suerte”. “Mirarse es fácil. Lo hacemos todo el tiempo”, agrega, pero apunta que “verse es otra cosa”.

Lo que el autor plantea es ir un paso más allá de lo superficial y de lo inmediato. A veces nos preguntamos y nos respondemos sin indagar demasiado, satisfacemos esa necesidad de momento, pero en el fondo sabemos que no es suficiente.

Verse exige un momento de honestidad tranquila. Sin prisa. Sin el impulso de resolver de inmediato lo que aparece. Y hay algo que he aprendido con los años: ciertas preguntas ayudan a ver lo que la mirada habitual pasa por alto”, dice Rovira en un texto enviado a su comunidad online.

Para ayudar a que esa indagación llegue a lugares más profundos y permita ver más allá de lo obvio, o de lo que nos permitimos ver fácilmente, sin indagar, para que no duela demasiado, el autor propone tres preguntas. “No para que las respondas de golpe, sino para que las dejes trabajar”, dice en su texto.

Las preguntas son:

  1. ¿Qué estoy evitando mirar?
    "Se trata de aquello que tú mismo notas que esquivas cuando aparece. La conversación que pospones. El sentimiento que tapas con actividad. La decisión que llevas tiempo sin tomar”, dice Rovira.
  2. ¿Desde dónde estoy actuando en este momento de mi vida: desde el miedo o desde la elección? “Ambas generan movimiento. Pero de naturaleza muy diferente. Actuar desde el miedo nos lleva a hacer para evitar. Actuar desde la elección nos lleva a hacer para construir”, agrega.
  3. ¿Qué necesito yo hoy, más allá de lo que se espera de mí?
    Para el autor, “esta es quizá la más sencilla de formular y la más difícil de responder con honestidad, porque exige separar, aunque sea por un momento, lo que uno necesita de lo que uno cree que debería necesitar”.

“Elige la que más te incomode. Suele ser la más útil”, cierra el español.