Testosterona para "súper soldados": ¿qué dice la medicina sobre los riesgos?
El Pentágono planea medir la testosterona de sus soldados y dar terapia hormonal, pero los riesgos para la salud y la fertilidad son altos.
20.07.2026 08:40
Montevideo Portal
En los últimos días, una nueva ocurrencia del gobierno de Estados Unidos llamó la atención del mundo entero. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, quiere unas Fuerzas Armadas más “masculinas” y cree haber dado con la herramienta para conseguirlo. Lo que quiere hacer es medir la testosterona de los soldados y ofrecer terapia hormonal a quienes den niveles bajos.
Según anunció en un video en su cuenta oficial de X, los combatientes de 30 años o más pasarían por análisis anuales dentro de su evaluación médica de rutina y los más jóvenes podrían sumarse de forma voluntaria. “Si se recomienda el tratamiento, la decisión de recibir terapia de reemplazo de testosterona es totalmente suya”, dijo. Pero recalcó que si lo hacen, eso mejoraría “su rendimiento, su resistencia y su salud a largo plazo”.
Además, Hegseth sostuvo que no se trataba de una “mejora artificial”, sino de "restaurar y optimizar sus capacidades naturales". Algo un poco contradictorio en sí mismo, dado que la terapia hormonal es, de por sí, una intervención externa.
El funcionario de la administración Trump no ocultó su meta de devolver el “espíritu guerrero” a las tropas. Incluso, encabezó sesiones de fotos levantando pesas junto a militares y suele recalcar que las Fuerzas Armadas bajaron sus estándares de combate al incluir a mujeres. Dado su razonamiento, esta medida hormonal se inscribe en esa cruzada.
Sin embargo, fuera de la “manósfera” y dentro de la medicina, la idea despierta más reparos que entusiasmo.
Diagnosticar testosterona baja no es tan simple
Para Adrian Dobs, investigadora de la función endocrina gonadal en la Universidad Johns Hopkins, el planteo simplifica un problema médico complejo. Consultada por la revista WIRED, explicó que diagnosticar el hipogonadismo, o sea que los testículos no producen suficiente testosterona, depende de muchas variables. Entre ellas, mencionó el tipo de análisis que se hace e incluso la hora del día en que se toma la muestra, ya que los ritmos circadianos marcan que esta hormona está más alta en la mañana y más baja durante el resto del día.
Otro punto que se debe tomar en cuenta son las circunstancias personales de quien se somete al análisis. Dobs marcó que no es lo mismo medir a alguien que trabaja sentado en un escritorio que a alguien que vuelve de entrenar básico o de una misión en el exterior, con pérdida de peso y estrés físico intenso. El estrés crónico puede frenar la producción de testosterona, indicó.
Y llegado el caso de que el soldado que se analice tenga la testosterona baja, lo que se debería hacer, según la especialista, es identificar y tratar primero la causa de fondo, que puede ir desde una enfermedad renal o hepática hasta diabetes. “Eso, antes de iniciar cualquier intervención hormonal”, afirmó.
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Lo que la promesa deja afuera
La testosterona “es una hormona muy importante”, enfatizó Dobs y recordó que tiene un papel fundamental en la pubertad y la masculinización. “Pero no te hará más inteligente. No te hará vivir más tiempo; simplemente no tenemos datos que lo demuestren”, afirmó en respuesta a las ideas de Hegseth que entiende que sus soldados serán más fuertes, astutos y longevos por el tratamiento.
Otro punto clave a tomar en cuenta es que la terapia hormonal no es inofensiva. “Si un hombre toma testosterona, sus testículos prácticamente dejan de funcionar. Corren el riesgo de sufrir lo que se conoce como atrofia testicular, lo que provoca que los testículos se reduzcan de tamaño”, describió la profesional, según cita Wired. Eso trae aparejada una caída en el recuento de espermatozoides y se puede plantear en hombres que están “justo en la plenitud de su fertilidad”.
Y un dato más: la testosterona, además, puede espesar la sangre y obligar al corazón a trabajar más, por lo que las repercusiones cardiovasculares podrían sumarse a los problemas de los “super soldados”.
En este marco, la propuesta de Hegseth se vuelve preocupante y se suma una alerta más que menciona Wired: el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., busca a través de la FDA eliminar advertencias sobre el tratamiento hormonal, incluidas las referidas a posibles efectos cardiovasculares adversos.
La propuesta militar se enmarca en una ola mucho más amplia, que se denomina “manósfera” o “machósfera”, dependiendo del país. La demanda de “alta testosterona” está en aumento, impulsada por esta tendencia que promueve la masculinidad hegemónica, la misoginia y el antifeminismo.
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